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La guerra interna por la DRAM en Samsung y el futuro precio del Galaxy S26

por ytools
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En Samsung se está librando una batalla silenciosa entre dos de sus grandes pilares: la división de semiconductores Device Solutions (DS) y la unidad Mobile Experience (MX), responsable de los móviles Galaxy. Justo cuando el mercado de memoria DRAM vuelve a vivir un ciclo de fuerte subida de precios, la parte que fabrica los chips ha decidido apretar las tuercas a la parte que vende los teléfonos. El resultado: contratos más cortos, menos margen de maniobra para el equipo de móviles y un riesgo muy real de que el futuro Galaxy S26 llegue a las tiendas con un precio más alto de lo que muchos esperaban.

DRAM en plena escalada: cuando la memoria pesa más en la factura

La industria de la memoria siempre ha funcionado a golpes de ciclos. Hay años en los que sobra producción, los precios se hunden y los fabricantes prácticamente regalan los chips para no parar las fábricas.
La guerra interna por la DRAM en Samsung y el futuro precio del Galaxy S26
Y luego llegan las fases de escasez: la demanda aprieta, la oferta no crece al mismo ritmo y el coste por chip se dispara. En este momento, DRAM vuelve a estar en modo caro. Fuentes del sector apuntan a que el precio de contrato de un paquete de 12 GB de LPDDR5X ha pasado de unos 33 dólares a principios de año a rondar los 70 dólares. Más del doble en pocos meses. Para el usuario final esto suena abstracto, pero para quien hace números dentro de Samsung significa que una sola pieza clave del móvil se ha encarecido de forma brutal y se come buena parte de la margen prevista.

DS deja de hacer precio de familia a la división de móviles

Hasta ahora, la división MX podía apoyarse en acuerdos de suministro relativamente largos con DS, a menudo de más de doce meses. Saber con qué precio y con qué volumen vas a contar durante todo un año permite fijar presupuestos, decidir cuánta memoria se monta en cada modelo y, sobre todo, marcar precios de lanzamiento agresivos sin temer un susto de última hora. Ese colchón se ha reducido. Según medios coreanos, DS ya no quiere comprometerse a contratos tan extensos y prefiere renegociar condiciones cada tres meses. Es decir, MX tiene que ir trimestre a trimestre pidiendo memoria y asumiendo que el precio se ajustará a la realidad, que ahora mismo es de fuerte subida. En la práctica, la división de chips está tratando a la de móviles menos como a una hermana y más como a un cliente importante, pero uno más dentro de la lista.

Interviene la cúpula y solo se asegura memoria hasta final de año

La tensión habría llegado a tal punto que directivos de muy alto nivel dentro de Samsung se vieron obligados a intervenir para intentar acercar posturas. Sin embargo, el acuerdo resultante es más un parche que una solución definitiva. La información que circula apunta a que MX solo ha logrado asegurar el suministro de DRAM para el cuarto trimestre, es decir, hasta finales de este año. A partir de ahí, vuelta a la mesa de negociación. El problema es que el calendario de desarrollo del Galaxy S26 no espera. Las decisiones sobre configuraciones de memoria, calendarios de producción y estrategias de precio se tienen que tomar con mucha antelación, y depender de contratos revisables cada tres meses convierte esa planificación en un ejercicio de malabarismo.

Por qué DS tiene la mirada puesta en el beneficio récord

Si nos ponemos en la piel de DS, la jugada es fría pero lógica. Analistas del sector estiman que Samsung podría alcanzar en 2026 un beneficio operativo cercano a los 69 mil millones de dólares gracias precisamente a la mejora de los precios de DRAM y NAND, y al avance en la producción de chips de 2 nanómetros con arquitectura GAA. Cuando la demanda de memoria se calienta y la capacidad de fabricación es limitada, cada oblea cuenta. Proveedores de nube, centros de datos y otros fabricantes de móviles están dispuestos a pagar cifras muy jugosas por asegurarse el acceso a estos chips. A la vez, la compañía quiere que su negocio de foundry deje de ser un proyecto a futuro y se convierta en una fuente de beneficios estable de aquí a 2027. Para lograrlo, DS tiene que destinar sus recursos a los contratos con más margen, aunque eso signifique poner condiciones más duras a la división de móviles de la propia casa.

El impacto en el precio del Galaxy S26: escenarios posibles

Para el consumidor, el interrogante es sencillo: ¿pagaremos más por el Galaxy S26? Las probabilidades de una subida son altas. Si MX tiene que comprar LPDDR5X y otros componentes de memoria prácticamente a precio de mercado, el coste de cada teléfono sube. Desde ahí, Samsung tiene varias opciones. Puede lanzar la familia S26 con un precio de salida más elevado, recortar la cantidad de RAM en los modelos base para mantener el precio oficial, colocar las versiones con más memoria bastante más arriba en la gama o intentar recortar gastos en otras partes del hardware. Cada opción trae sus riesgos: un precio demasiado alto espanta compras impulsivas, menos RAM en el modelo de entrada genera críticas en reviews y foros, y recortar cámara, pantalla o batería se percibe de inmediato como un paso atrás.

Los primeros pagan la novedad, los pacientes pagan menos

Hay, no obstante, un matiz importante. Samsung lleva años siguiendo una estrategia muy reconocible: sus grandes buques insignia llegan a las tiendas con un PVP ambicioso y, a los pocos meses, empiezan a aparecer rebajas, promociones con auriculares o relojes incluidos, programas de renovación y ofertas agresivas con operadoras y tiendas online. En la práctica, quien compra en la primera oleada paga el precio completo de la novedad; quien espera tres o cuatro meses rara vez paga esa cifra inicial. Si el coste de la memoria obliga a subir precios, es muy probable que el golpe se note sobre todo entre los early adopters que reservan el Galaxy S26 en cuanto se abre la preventa. Los que se mueven con más calma puede que sigan encontrando el teléfono a importes algo más digeribles gracias a las campañas de turno.

Lo que este choque interno dice del resto de la industria

El choque entre DS y MX no es solo un asunto interno de Samsung, también es un recordatorio para toda la industria. Tener fábrica propia no garantiza memoria barata para siempre. Las unidades internas también responden a objetivos de inversión y rentabilidad, y cuando el mercado entra en una fase dulce, se impone la lógica del máximo beneficio. Para otros fabricantes que no tienen fábricas y dependen al cien por cien de proveedores externos, el panorama puede ser incluso más complicado, porque compiten por los mismos chips con gigantes de la nube y del mercado de servidores. La forma en que Samsung acabe posicionando la familia Galaxy S26 en precio y especificaciones servirá como termómetro: mostrará cuánto del boom actual de la DRAM termina trasladándose de verdad al bolsillo del usuario final y cuánto está dispuesta la compañía a absorber para no perder terreno frente a sus rivales.

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1 comentario

Conor January 17, 2026 - 3:50 am

La verdad, prefiero pagar algo más si mantienen cámara y batería al máximo, antes que recortar hardware solo para salvar el precio oficial

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