Los procesadores de escritorio Intel Arrow Lake-S de la familia Core Ultra 200S llegaron al mercado con poco ruido, pero en China acaban de dar un giro radical: las tiendas locales están aplicando rebajas de hasta un 46 % sobre el precio de lanzamiento. 
Lo que hace pocos meses parecía otra generación continuista de Intel, algo eclipsada por los Ryzen de AMD, empieza a convertirse en una historia muy seria de relación rendimiento/precio.
Descuentos brutales en toda la gama Arrow Lake-S
En la parte alta del catálogo se encuentra el Core Ultra 9 285K, un chip de 24 núcleos pensado para la nueva plataforma LGA1851. Su PVP en China arrancó en 4.799 yuanes, pero hoy se puede encontrar por unos 3.599 yuanes, alrededor de un 25 % menos. No está nada mal para un procesador que al principio fue criticado por no arrasar en FPS frente a Ryzen, aunque ya entonces se reconocía que en tareas pesadas y multihilo volaba.
Si bajamos un escalón, el panorama es todavía más agresivo. El Core Ultra 7 265K salió a 3.199 yuanes y ahora ronda los 2.049 yuanes, un recorte cercano al 36 %. El Core Ultra 5 245K se desploma de 2.499 a unos 1.459 yuanes, lo que supone unos 42 % de descuento. Y el que más ha caído es el modelo de entrada Core Ultra 5 225: de 2.149 baja a 1.159 yuanes, con ese famoso 46 % menos que lo coloca directamente en la zona dulce del gaming de bajo presupuesto y de las máquinas versátiles para casa y oficina.
Conviene recordar que estos precios en China ya incluyen el IVA local, normalmente entre el 13 y el 15 %, así que la comparación directa con Estados Unidos siempre hay que cogerla con pinzas. Aun así, los números impresionan. En el mercado estadounidense, por ejemplo, el Core Ultra 9 285K ronda los 499 dólares, el Core Ultra 7 265K se mueve en torno a los 249 dólares y su versión 265KF baja a unos 229 dólares. El Core Ultra 5 245K se puede ver sobre los 199 dólares, mientras que el 245KF y el 225F flotan alrededor de los 219 y 157 dólares respectivamente en tiendas como Microcenter o Amazon.
De lanzamiento tibio a sorpresa en calidad-precio
En su presentación, Arrow Lake-S no levantó demasiadas pasiones. En juegos, la ventaja seguía inclinándose a menudo hacia Ryzen, sobre todo a resoluciones donde la CPU manda. La sensación general fue la de una evolución lógica, pero sin salto generacional claro. Donde estos Core Ultra 200S mostraron más músculo fue en escenarios híbridos: streaming mientras se juega, edición de vídeo pesada, compilaciones largas, máquinas virtuales y todo lo que exprime muchos hilos a la vez.
Con los nuevos precios chinos, la película cambia. De repente, un Core Ultra 9 con 24 núcleos se sitúa en territorio que antes pertenecía a la gama media alta, y los Core Ultra 5 empiezan a competir con procesadores que cuentan con menos núcleos y peor rendimiento multihilo. Para quien quiere un PC que sirva tanto para trabajar como para jugar a 1440p sin demasiados compromisos, estas rebajas convierten a Arrow Lake-S en una alternativa mucho más seria.
La cara B: nueva plataforma LGA1851 y horizonte Nova Lake-S
El gran «pero» no ha desaparecido. Cualquier Core Ultra 200S exige una placa base con socket LGA1851, es decir, sí o sí hay que cambiar de plataforma. Y todos sabemos lo que eso suele implicar: placas más caras al principio, chipsets nuevos, BIOS todavía verdes y la sensación de entrar en un ecosistema que sigue en rodaje. Además, Intel ya ha dejado caer que la familia Nova Lake-S, prevista para finales de 2026, traerá otro gran salto de arquitectura y, muy probablemente, otro cambio de plataforma.
Para el usuario que actualiza cada muchos años, esto suena a ciclo corto: compras ahora, y en dos o tres años tienes la tentación (o casi la obligación) de volver a pasar por caja si quieres seguir al día. Para el que solo busca el mejor rendimiento por euro gastado hoy, en cambio, la vida útil del socket pesa menos que la sensación de aprovechar una ganga mientras dura.
Así reacciona la comunidad
Los comentarios de la comunidad reflejan bien esta división. Hay quien se ríe diciendo que Intel se ha convertido en el único «buen chico» de los tres grandes, porque es el que está recortando precios con más decisión mientras otros mantienen tarifas muy agresivas para CPUs de 8 núcleos. Otros responden con memes y recuerdan que un descuento no arregla el consumo, el calor ni la costumbre de estrenar socket cada pocas generaciones.
También hay un grupo que mira con cierta envidia a los compradores chinos: en lugar de lanzarse al precio de salida, han esperado tranquilamente y ahora se llevan procesadores nuevos con rebajas del 30, 40 o incluso 46 %. Con estas cifras, resulta muy fácil imaginar configuraciones equilibradas: un Core Ultra 5 rebajado, una GPU de gama media, 32 GB de RAM y ya tienes un PC bastante futuro-prueba para juegos exigentes en 1440p, creación de contenido y trabajo multitarea intenso.
¿Comprar ya o seguir esperando?
La respuesta depende del perfil de cada uno. Si estás montando equipo ahora mismo y encuentras un Core Ultra 200S muy por debajo de su precio de lanzamiento, sobre todo acompañado de una placa LGA1851 a buen precio, las cuentas empiezan a salir muy claras. Si en cambio eres de los que exprimen el mismo PC durante 6 o 7 años, quizá tenga más sentido ver cómo se asienta la plataforma y qué trae exactamente Nova Lake-S.
Lo que sí parece claro es que los recortes agresivos en China han cambiado el relato alrededor de Arrow Lake-S. De generación gris y algo cara ha pasado a ser, de repente, una candidata seria al trono de la mejor relación calidad-precio en procesadores de escritorio de esta hornada. Y si el resto del mundo sigue el mismo camino de descuentos, el debate entre quedarse en lo conocido, saltar a Arrow Lake-S o esperar a Nova Lake-S va a estar muy vivo en los próximos meses.