Death Stranding 2: On the Beach vuelve a demostrar que Hideo Kojima no se conforma con lo convencional. Esta vez, el debate no gira en torno a su historia misteriosa ni a su reparto de estrellas, sino a una curiosidad técnica: cómo el juego aprovecha el nuevo Modo de Ahorro de Energía (Power Saver Mode) de la PlayStation 5. 
Según un exhaustivo análisis de Digital Foundry, este modo no solo busca reducir el consumo eléctrico, sino que podría revelar parte de la estrategia futura de Sony para su ecosistema, quizás incluso relacionada con una nueva consola portátil de PlayStation.
El modo de ahorro fue introducido recientemente en la PS5 mediante una actualización del sistema. Al activarlo, la consola reduce a la mitad los recursos de la CPU, baja el ancho de banda de la memoria y disminuye las frecuencias del procesador y la GPU, todo con el objetivo de consumir menos energía. En la mayoría de los títulos esto se traduce en menor rendimiento visual, pero en Death Stranding 2 las cosas son diferentes. Kojima Productions decidió convertir esta limitación en una oportunidad de innovación técnica.
De acuerdo con Digital Foundry, al activar este modo en Death Stranding 2: On the Beach el juego parece funcionar simplemente en modo rendimiento, pero limitado a 30 fotogramas por segundo. Sin embargo, un análisis más profundo revela algo sorprendente: la calidad visual es casi idéntica al modo calidad, con geometría y texturas muy detalladas y una resolución que ronda los 1440p, aunque con escalado dinámico. Es decir, pese a las restricciones del hardware, el juego mantiene un nivel gráfico excepcional.
Esto demuestra que el equipo de Kojima no solo entiende la tecnología, sino que la desafía. En lugar de recortar todo para ahorrar energía, reorganizaron las prioridades del motor gráfico, equilibrando la carga del CPU y GPU para preservar la fidelidad visual. Este tipo de trabajo minucioso podría ser una señal de cómo los desarrolladores se preparan para plataformas más flexibles y eficientes.
Pero la pregunta es inevitable: ¿por qué invertir tanto esfuerzo en un modo que casi nadie usará? Digital Foundry sugiere que Sony está utilizando este sistema como un campo de entrenamiento para sus estudios, enseñándoles a optimizar juegos para distintos niveles de potencia. Si los rumores sobre una nueva consola portátil son ciertos, el Power Saver Mode podría ser el primer paso hacia un ecosistema escalable, en el que un mismo juego funcione tanto en una PS5 completa como en un dispositivo de menor consumo.
No obstante, los analistas aclaran que el modo actual no debe interpretarse como un adelanto de cómo funcionaría ese hipotético portátil. El objetivo energético de la PS5 ronda los 115W, mientras que un dispositivo portátil debería moverse entre los 15 y 25W, y las resoluciones de 1440p son demasiado altas para una pantalla pequeña. Aun así, la existencia de este modo en juegos como Death Stranding 2 y Demon’s Souls Remake apunta a una clara intención de Sony: construir un entorno técnico adaptable, preparado para el futuro.
En definitiva, Death Stranding 2: On the Beach no solo destaca por su ambición narrativa o visual, sino porque también sirve como experimento de ingeniería. Es una muestra de cómo Kojima Productions y Sony están pensando más allá del presente, explorando cómo los juegos del mañana podrán ajustarse dinámicamente a distintas plataformas sin perder su esencia.
1 comentario
increíble cómo un modo de ahorro puede tener tanta profundidad