
204 millones de dólares en deterioro: la llamada de atención que Destiny 2 le dio a Sony y la prueba decisiva que espera a Bungie con Marathon
El mensaje del informe de resultados de Sony para el segundo trimestre fiscal de 2025 fue claro y sin maquillaje: Destiny 2 vende y retiene menos de lo que la compañía esperaba cuando compró Bungie. El CFO corporativo, Lin Tao, confirmó una pérdida por deterioro de 31,5 mil millones de yenes – unos US$ 204 millones – sobre parte de los activos del estudio, tras revisar a la baja sus previsiones. En cristiano: Sony pagó por un impulso que no llegó, y ahora ajusta los libros mientras Bungie trata de reencender la chispa de su comunidad.
Conviene recordar el contexto. A comienzos de 2022, Sony desembolsó US$ 3,6 mil millones por Bungie. Era una apuesta costosa pero estratégica: incorporar experiencia de juegos como servicio al ecosistema PlayStation y abrir vías para proyectos multijugador recurrentes. Tres años después, la tesis luce más áspera. Destiny 2 acusa fatiga en ventas y en actividad de usuarios, y el siguiente gran movimiento – el shooter de extracción Marathon – se retrasó, acortando la ventana para una remontada limpia.
¿Qué se torció? Parte es coyuntura: la competencia por tiempo y cartera es feroz, y la tolerancia a progresiones enrevesadas cae en picado. Pero el hilo conductor que más se oye viene de los propios jugadores: mantenerse “al día” con Destiny 2 se volvió caro y complicado. Un año típico supone expansión de pago, pase de temporada y extras que, combinados, se sienten como unos US$ 100 anuales por un puñado de horas realmente nuevas. Esa ecuación alimenta el cansancio de veteranos, desalienta retornos y hace cuesta arriba el onboarding de novatos en un laberinto de contenidos con FOMO por todas partes.
Bungie intenta recomponer el relato. La próxima jugada es Renegades, una expansión con sabor a ópera espacial, armas que coquetean con el mito del sable de luz y una promesa de recompensas más claras y menos fricción en la progresión. El lanzamiento está fijado para el 2 de diciembre. Es un buen anzuelo para traer de vuelta curiosos y desertores, aunque no resuelve por sí solo la cuestión de fondo: ¿puede el estudio ofrecer razones sistémicas para iniciar sesión cada semana sin que cada escalón parezca otro peaje?
Ahí entra Marathon, previsto antes de marzo de 2026. El género de extracción es un equilibrio delicado: matchmaking impecable, onboarding amable, drama por minuto y temporadas que sumen significado y comunidad, no complejidad y tareas. Si Marathon atina, podría revalidar el prestigio de Bungie como expertos de live service y, de paso, hacer que el precio de compra de Sony parezca más razonable a la distancia. Si no, cristalizará la narrativa de una adquisición inflada y costará más reconstruir confianza.
No todo son nubarrones para Sony. La compañía subraya que los servicios en vivo ya representan en torno al 40% de sus ingresos first-party, y hay victorias recientes. Helldivers 2 sigue en forma: tras su llegada a Xbox, el juego continuó creciendo en PS5 y PC, con ventas interanuales al alza. El pilar tradicional también sostiene: 84,2 millones de PS5 distribuidas y Ghost of Yōtei superó los 3,3 millones en su primer mes. El ecosistema funciona; el problema está en un estudio que hoy rinde por debajo de lo esperado.
Para que el deterioro sea un paréntesis y no un epitafio, Bungie necesita reducir paywalls, ordenar la puerta de entrada para nuevos jugadores, ofrecer rutas gratuitas más generosas y temporadas que respeten el tiempo. La base lo permite: Destiny conserva un gunplay y una dirección de arte que pocos igualan. Si Renegades pone la diversión por delante de la monetización – y Marathon debuta con propuesta cristalina y cadencia estable – , los US$ 204 millones quedarán como una corrección dolorosa pero puntual. De lo contrario, la discusión sobre si Sony pagó de más por Bungie se volverá banda sonora en cada trimestre.
Conclusión: el apunte contable no cierra la historia; abre el capítulo más exigente. Los próximos dieciocho meses dirán si Bungie vuelve a marcar el compás del looter-shooter moderno o si acaba siendo un caso de estudio sobre cómo la complejidad y la presión por monetizar pueden apagar la magia.
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Si Renegades es generoso y ordena la progresión, muchos volverán; sin ruta gratuita decente, durará poco