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El cerebro de diseño detrás de iPhone Air se marcha de Apple rumbo a la IA

por ytools
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Apple ha perdido en silencio a otra figura reconocible de su mítico estudio de diseño industrial. Según fuentes citadas por Bloomberg, el diseñador Abidur Chowdhury, uno de los creativos más visibles detrás del ultradelgado iPhone Air, ha dejado Cupertino para fichar por una startup de inteligencia artificial que todavía opera en modo discreto.
El cerebro de diseño detrás de iPhone Air se marcha de Apple rumbo a la IA
Quienes recuerdan el vídeo de presentación del iPhone Air lo tienen en mente: era el diseñador que aparecía explicando cómo el nuevo chasis más fino, los materiales aligerados y la ergonomía revisada buscaban que el teléfono se sintiera casi como un objeto de diseño, no solo como otro smartphone más.

De puertas para fuera, Apple insiste en que ningún producto nace por la genialidad de una sola persona. Detrás del iPhone Air hay un equipo entero de diseñadores, ingenieros, expertos en materiales y en fabricación que prototipan durante años antes de que un modelo llegue a las tiendas. Aun así, gente cercana al grupo reconoce que la voz de Chowdhury pesaba mucho a la hora de decidir proporciones, curvaturas y lenguaje visual. Por eso su salida se percibe menos como la marcha de un nombre más y más como otro síntoma de fuga de talento en un departamento que durante mucho tiempo se consideró intocable.

Chowdhury se incorporó a Apple hace unos seis años, prácticamente a la vez que Jony Ive abandonaba su puesto de jefe de diseño para fundar el estudio LoveFrom. Aquello se leyó como el cierre de una etapa en la que el gusto de Ive marcaba desde el borde metálico del iPhone hasta la sombra de un icono en la pantalla. Con su marcha se abrió espacio para que perfiles más jóvenes, como el propio Abidur, tomaran el relevo en proyectos emblemáticos como el iPhone Air. En paralelo, uno de los proyectos experimentales en los que Ive estuvo implicado, conocido internamente como io, acabó siendo adquirido por OpenAI, mientras LoveFrom se mantuvo como agencia independiente. La línea que une estos movimientos es clara: parte de la vieja guardia del hardware está mirando cada vez más al mundo de la inteligencia artificial.

El salto de Chowdhury encaja con un patrón que los observadores de Apple llevan tiempo comentando. En los últimos años, varios nombres con trayectorias sólidas en hardware, interfaces y experiencia de usuario han dejado la compañía para lanzar sus propios negocios o integrarse en pequeños equipos centrados en IA. Para algunos fans esto suena a crisis de identidad y a pérdida del aura que rodeaba a la Apple de los primeros iPhone. Otros rebajan el dramatismo y recuerdan que en Silicon Valley cambiar de empresa, arrastrar a dos o tres excompañeros y montar algo nuevo es casi deporte nacional. Lo que llama la atención ahora es que la mayoría de esos nuevos proyectos apuntan al mismo sitio: la inteligencia artificial.

Las personas con información directa insisten en que la decisión de irse no está ligada al rendimiento comercial del iPhone Air. El teléfono ocupa un lugar raro en el catálogo: técnicamente es un modelo de gama alta, pero el mercado lo percibe más como una vitrina de diseño que como el iPhone que todo el mundo compra. Los rumores hablan de cifras de ventas por debajo de las de los modelos principales, aunque dentro de Apple nadie lo etiqueta como fracaso. Al contrario, las filtraciones apuntan a que el iPhone Air 2 sigue en la hoja de ruta, pero se ha movido en el calendario mientras la compañía reordena prioridades y lanzamientos.

En el otro lado del ring, la situación del Samsung Galaxy S26 Edge parece incluso más delicada. Los comentarios en la industria sugieren que Samsung estaría replanteándose cuánto tiene sentido seguir apostando por variantes Edge muy llamativas, pero difíciles de justificar en volumen de ventas. Tanto Apple como Samsung están atrapadas entre superflagships carísimos que sirven de escaparate tecnológico y una gama media cada vez más agresiva en precio, sobre todo por parte de marcas chinas. En ese contexto, cada teléfono experimental sin un caso de negocio claro se convierte en un riesgo complicado de explicar a los accionistas.

Para el usuario de a pie, toda esta estrategia se nota sobre todo en el precio. En Europa, distribuidores y tiendas online listan el iPhone 17 Air con 256 GB de almacenamiento y 12 GB de RAM alrededor de los 964,20 euros, mientras que en Reino Unido la cifra ronda las 943,99 libras. La versión con 512 GB y también 12 GB de RAM sube hasta aproximadamente 1.188 euros o unas 1.199 libras. En la práctica, son cifras típicas de buque insignia, aunque la narrativa oficial sitúe la familia Air como algo más ligero y casi experimental dentro de la gama iPhone.

Todo esto abre una pregunta más incómoda: dónde prefieren trabajar hoy los mejores diseñadores de hardware. Los smartphones se han convertido en productos maduros y muy pulidos, en los que las mejoras llegan en pequeños pasos y rara vez cambian la experiencia por completo. La IA, en cambio, sigue siendo un territorio por definir, con margen para inventar nuevas formas de interacción por voz, asistentes contextuales o interfaces que mezclan cámara, sensores y modelos generativos. Para perfiles como Abidur Chowdhury, participar en esa fase fundacional puede resultar más atractivo que ajustar por enésima vez el radio de una esquina de vidrio.

Apple sigue teniendo una reserva de talento enorme y una maquinaria de lanzamiento que pocas compañías pueden imitar. Sin embargo, cada salida de alto perfil recuerda que la batalla de la próxima década no se librará solo con chips más rápidos o pantallas más brillantes, sino también por ver quién es capaz de atraer y retener a las mentes creativas que darán forma a la era de la inteligencia artificial.

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