
Samsung vs. Qualcomm: cuánto cuesta de verdad la potencia del Galaxy S26 Ultra
Llámalo alianza, dependencia o matrimonio de conveniencia: Samsung y Qualcomm llevan años atados en la cima del ecosistema Android. Un acuerdo de licencias de patentes vigente hasta 2030 garantiza a los coreanos el uso de tecnologías clave de conectividad, mientras que un pacto multianual y multirregional firmado en 2024 asegura suministro estable de los Snapdragon más avanzados. ¿La traducción práctica para el usuario? Todo apunta a que el Galaxy S26 Ultra apostará en exclusiva por el Snapdragon 8 Elite Gen 5. Y esa apuesta por rendimiento puro tiene precio: se nota en la hoja de costos y, a veces, también en detalles visibles del diseño.
Contratos que moldean a un buque insignia
El andamiaje contractual reduce el riesgo de quedarse sin chips en picos de demanda y protege a Samsung en temas de propiedad intelectual. Pero también fortalece el poder de fijación de precios de Qualcomm: quien controla la tecnología crítica, negocia desde una posición más cómoda. Para Samsung, el equilibrio se vuelve delicado: o mantiene PVP y recorta en otras áreas del hardware, o sube precios y asume la explicación ante el consumidor premium.
La cuenta del S26 Ultra: a dónde se va el dinero
En la generación anterior ya se veía la magnitud del chip. En el Galaxy S25 Ultra, el Snapdragon 8 Elite se estimaba alrededor de 190 USD por unidad, aproximadamente el 36% de un BOM (lista de materiales) cercano a 523 USD. Para el Galaxy S26 Ultra, el nuevo Snapdragon 8 Elite Gen 5 se sitúa entre 240 y 280 USD. Tomando el extremo superior y una interpolación del BOM hasta 613 USD, el SoC por sí solo representaría cerca del 46% del costo total de componentes. En otras palabras: casi la mitad de la factura se concentra en una pieza.
| Modelo | SoC | Costo SoC (estimado) | BOM (estimado) | SoC / BOM |
|---|---|---|---|---|
| Galaxy S25 Ultra | Snapdragon 8 Elite | 190 USD | 523 USD | ~36% |
| Galaxy S26 Ultra (interp.) | Snapdragon 8 Elite Gen 5 | 280 USD | 613 USD | ~46% |
Regalías y la ventaja de cobrar dos veces
A la factura del silicio hay que sumar las regalías. Samsung paga alrededor de 16,25 USD por smartphone por las licencias tecnológicas de Qualcomm. Escalado a volumen, esto se convierte en un flujo de ingresos separado del de chips. En el primer semestre de 2025, con unos 22,5 millones de unidades de la familia Galaxy S25 vendidas, Qualcomm habría ingresado en torno a 365 millones de USD solo en regalías. Doble monetización – hardware + propiedad intelectual – : una combinación que pocos rivales pueden igualar.
Viento en contra: foundry y memoria encarecen el BOM
El contexto industrial añade presión. TSMC ha advertido a sus grandes clientes de subidas del 8–10% para procesos avanzados por debajo de 5 nm de cara al próximo año. Ese aumento se traslada a mayores costes por die. Al mismo tiempo, la memoria LPDDR5X sigue al alza por la demanda de velocidades más altas y por la oferta ajustada. Cuando los dos renglones más caros del BOM – SoC y RAM – suben a la vez, la ingeniería debe compensar en otros frentes.
Compromisos que el usuario sí percibe
En productos maduros, la optimización se busca donde duele menos. Eso puede significar marcos de pantalla ligeramente más anchos, geometrías internas más simples o un orificio frontal más grande de lo habitual para la cámara selfie. No es un drama, pero son señales claras de que el presupuesto se aprieta y de que el corazón del teléfono – el chip – se lleva una tajada cada vez mayor.
Qualcomm y el dominio del segmento premium
La propia Qualcomm ha llegado a marcar un listón de referencia del 75% de cuota en la próxima generación de la serie Galaxy S. Un S26 Ultra 100% Snapdragon sería una victoria de imagen y de volumen, incluso si otras variantes de la familia mezclan proveedores por regiones. Y como las regalías se facturan aparte, la compañía cobra dos veces por el mismo teléfono: una por el chip y otra por la tecnología licenciada.
Por qué el Exynos 2600 sigue siendo la carta clave
El Exynos 2600 no es solo un proyecto para “alcanzar” en benchmarks; es una palanca de negociación. Si Samsung consigue paridad o casi paridad en eficiencia de CPU, rendimiento sostenido de GPU, IA por watt, estabilidad de módem y control térmico bajo carga prolongada, gana margen para repartir volúmenes por región, renegociar precios y marcar su propia hoja de ruta de funciones sin depender por completo del calendario de un tercero. Incluso una estrategia mixta – Exynos en ciertos mercados y Snapdragon en otros – cambia la matemática.
Las primeras señales generan optimismo, pero el crédito real llega con móviles en la calle y pruebas independientes: consumo en grabación de vídeo con 5G activo, curvas de throttling en un bucle de juego de 20 minutos, tiempo de fijado GNSS en escenarios difíciles, latencia de extremo a extremo en funciones generativas ejecutadas en el dispositivo. Si Exynos 2600 supera suficientes casillas de ese checklist, el próximo capítulo de negociación puede escribirse con otro tono.
Qué vigilar en los próximos meses
- Confirmación final del chip del S26 Ultra y su reparto por regiones.
- Precio en tienda vs. deriva del BOM: ¿sube el PVP o se ajustan características?
- Decisiones del bloque de cámaras y tamaño del agujero frontal como termómetro de compromisos internos.
- Diseño térmico: superficie de la cámara de vapor, capas de grafito y estabilidad en uso prolongado.
- Validación de Exynos 2600: benchmarks sostenidos, módem en bordes de cobertura y latencia de IA.
En resumen, Qualcomm sigue poniendo los “huevos de oro” y los buques insignia de Samsung siguen siendo el nido más valioso. El Galaxy S26 Ultra presumirá de potencia, sí, pero esa velocidad tiene un coste que se refleja desde el wafer hasta el bisel. Si el Exynos 2600 alcanza la paridad, Samsung recuperará palancas. Si no, el dúo chips + regalías de Qualcomm seguirá marcando la economía de los Galaxy más caros durante buena parte de la década.