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NVIDIA GeForce RTX 5060: el premio de una rifa que terminó en dimisión

por ytools
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NVIDIA GeForce RTX 5060: el premio de una rifa que terminó en dimisión

Gana una NVIDIA GeForce RTX 5060 en un evento de empresa y acaba eligiendo entre la gráfica y su empleo

Un viaje de trabajo suele ser sinónimo de presentaciones eternas, tarjetas de visita y cafés rápidos en los pasillos. Para un empleado en China, sin embargo, una de esas salidas rutinarias acabó convirtiéndose en una historia viral: volvió del evento con una NVIDIA GeForce RTX 5060 bajo el brazo y, poco después, con una carta de renuncia firmada. Lo que debería haber sido un simple momento de suerte en una rifa terminó en un choque frontal con recursos humanos.

Según se ha comentado en redes sociales chinas, la empresa envió a este trabajador a un evento de NVIDIA como representante de la compañía. Asistió a las charlas, visitó los stands y cumplió con el típico ritual corporativo. Al final de la jornada, los organizadores hicieron una rifa entre los asistentes. No había reglas especiales para empleados, ni condiciones raras: todos los presentes participaban en igualdad de condiciones. El número ganador fue el suyo y el premio, una GeForce RTX 5060 recién salida de fábrica.

Delante del público, todo fue fiesta. Foto con la caja, aplausos, bromas sobre renovar el PC de casa. En ese momento nadie discutió que la tarjeta fuera suya. La entrada al sorteo estaba asociada a su acreditación personal, no a la razón social de la empresa. Pero la alegría se fue enfriando conforme se acercaba el regreso a la oficina, donde la versión de la historia iba a ser muy distinta.

“Es de la empresa”: cuando la suerte personal choca con la lógica corporativa

Al reincorporarse, la dirección le transmitió un mensaje claro: la RTX 5060 no era un premio personal, sino un activo de la compañía. El razonamiento era sencillo, al menos desde el punto de vista de la empresa: el viaje había sido financiado por la organización, el empleado estaba en horario laboral y en misión corporativa, por lo que cualquier beneficio obtenido durante la actividad debía considerarse propiedad de la firma, igual que un portátil o una pantalla comprados con presupuesto interno.

El trabajador no compartía en absoluto esa visión. Para él, se trataba de una promoción externa de NVIDIA dirigida a todos los asistentes del evento, sin distinción de quién pagó el viaje de cada uno. Su nombre, como persona, fue el que apareció en el sorteo, y fue a él a quien entregaron la caja de la RTX 5060. Nadie, antes de meter los boletos en la urna, había avisado de que los premios acabarían en el inventario del departamento de TI.

Presión de recursos humanos y un ultimátum poco sutil

Lo que podría haberse resuelto con una conversación razonable acabó subiendo de tono. De acuerdo con los comentarios filtrados en redes, mandos intermedios y recursos humanos empezaron a insistir en que devolviera la tarjeta gráfica. Se le recordaron “políticas internas” y se deslizó la idea de que negarse podría interpretarse como una falta de lealtad o de cumplimiento de normas.

En la práctica, la situación se transformó en un ultimátum no escrito: o renunciaba a la RTX 5060 y la entregaba a la empresa, o su continuidad en el puesto quedaba en el aire. En lugar de celebrar que uno de sus empleados había tenido un golpe de suerte y una buena anécdota que contar, la compañía optó por convertir una rifa inocente en un conflicto de poder.

La decisión radical: irse con la RTX 5060 y sin trabajo

Ante este escenario, el empleado tomó una decisión que muchos consideraron extrema, pero coherente: presentó su renuncia y se marchó con la GeForce RTX 5060. Para una parte de la audiencia online, no se trató de elegir entre una tarjeta gráfica y un sueldo, sino entre aceptar una situación percibida como injusta o marcar un límite claro a la intromisión de la empresa en lo que él consideraba un premio personal.

Los comentarios no tardaron en explotar. Muchos usuarios señalaron un detalle clave: si el ganador hubiera sido un estudiante, un invitado externo o un trabajador de otra compañía, nadie habría cuestionado su derecho a llevarse el premio a casa. La polémica nació únicamente porque el afortunado tenía un contrato laboral con la empresa que había pagado el viaje. Desde fuera, el mensaje que transmite la compañía es poco atractivo: todo lo que logres mientras lleves nuestra acreditación, nos pertenece.

Entre la letra pequeña y el sentido común

En el plano legal, podrían aparecer matices según contratos, reglamentos internos o leyes laborales locales. Pero en la esfera pública, lo que pesa es la percepción de justicia y sentido común. Amenazar, de forma directa o indirecta, el empleo de alguien por una RTX 5060 proyecta la idea de que el hardware importa más que la relación de confianza con las personas que sostienen el negocio día a día.

Además, muchos críticos subrayaron otro punto: si la empresa realmente quería reservarse el derecho sobre cualquier premio obtenido en viajes corporativos, debería haberlo especificado de forma clara y transparente con anterioridad. Hacer aparecer esa “norma” solo después de ver el valor del regalo suena a regla improvisada para quedarse con un bien apetecible sin haber asumido el coste real.

La RTX 5060 como símbolo de algo mucho más grande

Al final, la compañía se ahorró el coste de una tarjeta gráfica, pero pagó un precio difícil de cuantificar en reputación. En un mercado laboral donde los perfiles cualificados buscan empresas que respeten su tiempo y su criterio, historias como esta circulan rápido y dejan huella. El relato de la RTX 5060 que casi “costó” un empleo se ha convertido en un ejemplo de cómo una mala gestión interna puede arruinar un momento que estaba pensado para ser puro marketing positivo.

Paradójicamente, quien sale mejor parado de todo esto es la propia RTX 5060, que pasa de ser una simple pieza de hardware a símbolo de un debate sobre cultura corporativa, límites del control empresarial y dignidad profesional. Más allá de los fotogramas por segundo o del rendimiento en juegos, esta tarjeta se ha convertido en recordatorio de que, a veces, el premio real no está en la caja, sino en la capacidad de decir “hasta aquí” cuando una empresa confunde empleados con propiedad.

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2 comentarios

DLSDem0n January 23, 2026 - 11:20 pm

Increíble que prefieran pelear por una RTX 5060 antes que cuidar la confianza de su gente, prioridades nivel dios lol

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SunnySide January 25, 2026 - 2:20 pm

El tipo se fue con la RTX 5060 y con la cabeza alta, suena más a mejora de vida que a pérdida sinceramente

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