Rockstar Games vuelve a estar en el ojo del huracán, y por partida doble. Por un lado, la compañía está bajo fuego cruzado tras despedir a 34 empleados afiliados al sindicato, acusándolos de "grave mala conducta" por supuestamente compartir información confidencial en un foro público. 
Por otro, un animador del estudio publicó un demo reel profesional que, según la comunidad, muestra claramente animaciones tempranas de Grand Theft Auto VI. Es decir: mientras Rockstar intenta demostrar que no tolera filtraciones, una posible filtración de verdad aparece en plena vitrina pública.
El contexto sindical es importante. La versión de la empresa habla de datos internos difundidos en un espacio abierto. El sindicato, en cambio, asegura que se trataba de un servidor privado de Discord, al que solo tenían acceso empleados y miembros del sindicato, donde se comentaban nuevas políticas de trabajo, horarios, cambios de oficina y organización colectiva. Para cualquiera que haya trabajado en una empresa moderna, esto suena más a charla de pasillo digital que a una operación de espionaje corporativo. Aun así, Rockstar apretó el botón rojo y reforzó su imagen de estudio obsesionado con controlar hasta el último comentario sobre lo que ocurre puertas adentro.
En medio de este clima aparece el nombre de Benjamin Chue, animador de personajes con créditos en Red Dead Redemption 2, Max Payne 3 y Grand Theft Auto V. Chue hizo lo que hacen miles de artistas: subió un demo reel a internet, un video que sirve de portafolio, con fragmentos de las mejores animaciones en las que trabajó. Nada raro… salvo por el detalle de que los dos primeros clips no parecían corresponder a ningún juego publicado. Usuarios de Reddit tardaron muy poco en apuntar lo obvio: aquello se veía demasiado a Grand Theft Auto VI en pleno desarrollo.
Los fragmentos no son un tráiler pulido, ni muestran gráficos finales. Se nota que son capturas de una build interna, con iluminación a medio camino y recursos provisionales. Pero lo que enseñan es jugoso. En el primer clip vemos a un personaje de aspecto masculino alquilando una bicicleta y luego devolviéndola en un punto de renta. La forma en que se encadenan las animaciones – tomar la bici, subirse, bajarse, entregarla – sugiere un sistema de alquiler formal dentro del juego. En una saga que siempre ha querido simular la vida urbana al detalle, un servicio así encaja perfecto: ya no se trata solo de robar el primer vehículo que pasa, sino de interactuar con una ciudad que funciona como ciudad.
El segundo clip muestra a una figura femenina saltando desde el techo de un camión en movimiento, en una maniobra que parece sacada de una película de acción. Con todo lo que se ha filtrado sobre el sistema de dos protagonistas en GTA 6, muchos fans asumieron de inmediato que se trata de Lucia, la supuesta co-protagonista que ya se ha convertido en icono del juego sin que este haya salido. Incluso si fuera solo un modelo genérico de prueba, el mensaje es claro: el personaje femenino no será un adorno, sino el centro de algunas de las secuencias más espectaculares, entre atracos, persecuciones y huidas imposibles.
Cuando el demo reel empezó a circular, Rockstar habría reaccionado al instante: reclamaciones por derechos de autor, solicitudes de retirada, avisos a plataformas de vídeo, la vía legal clásica. Pero a estas alturas internet no funciona con el mismo manual que los departamentos jurídicos. El video fue descargado, recortado, resubido, convertido en GIF y compartido en repositorios y redes. Cuanto más se intentaba borrarlo, más se multiplicaba. Resultado: un Streisandazo en toda regla, donde el intento de esconder algo termina amplificando su alcance.
Esta situación choca de frente con el caso de los 34 despedidos. En el reel de Chue, se puede argumentar sin rodeos que contenido real de un juego en desarrollo se hizo público, aunque todavía en estado preliminar. En el Discord sindical, en cambio, hablamos de un espacio cerrado, con acceso restringido, donde la gente discutía condiciones laborales. Esa diferencia no ha pasado desapercibida para la comunidad: cada vez hay más jugadores que sienten que Rockstar se enfada más con quien habla de su sueldo y sus horarios que con quien filtra, por accidente, material que dispara el hype por GTA 6.
Al mismo tiempo, el episodio reabre un dilema crónico del desarrollo de videojuegos: ¿cómo pueden artistas, animadores y diseñadores mostrar su experiencia sin pisar una cláusula de confidencialidad? Los estudios quieren secreto absoluto hasta el día en que marketing aprieta el botón de "revelación mundial". Los profesionales, por su parte, necesitan pruebas concretas de lo que saben hacer para cambiar de proyecto o negociar mejores condiciones. Así, un mismo demo reel puede ser, según quien lo mire, tanto una tabla de salvación para la carrera del animador como una violación directa del NDA.
Para el jugador de a pie, la lectura es más sencilla. Las animaciones parecen auténticas y encajan con la idea de un GTA 6 que apuesta por una ciudad más viva y por misiones más cinematográficas. El sistema de alquiler de bicicletas apunta a una urbe llena de servicios y pequeñas rutinas, donde elegir cómo te mueves ya es parte del juego. El salto desde el camión con una protagonista femenina refuerza la sensación de que las misiones estarán coreografiadas como escenas de cine, pero sin renunciar al caos improvisado que define a Grand Theft Auto desde hace décadas.
Que estos clips lleguen tal cual al producto final es otra historia. En proyectos de este tamaño las animaciones se reciclan, se reescriben o desaparecen sin dejar rastro. Lo que hoy es un experimento jugable puede terminar convertido en una cinemática, o almacenado en una carpeta que nadie vuelve a abrir. Se sabe que varias animaciones previas de Chue para juegos anteriores acabaron integradas en escenas de historia, así que el destino de estas piezas de GTA 6 está lejos de estar cerrado. Con una ventana de lanzamiento prevista en principio para noviembre del año que viene, tarde o temprano sabremos cuánto había de adelanto real y cuánto de simple vistazo a un trabajo en curso.
Mientras tanto, este caso funciona como una radiografía incómoda de Rockstar: un estudio hermético que quiere controlar cada frame que sale al exterior, una plantilla que intenta hablar de su realidad sin ser castigada por ello y una comunidad que celebra cada filtración pero también empieza a preguntar quién paga el precio de esos juegos gigantescos. Y en el centro, Grand Theft Auto VI, convertido ya no solo en el próximo gran sandbox del mercado, sino también en símbolo de lo complicada que se ha vuelto la fabricación de un blockbuster moderno.