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Galaxy A57 5G podría cargar más rápido que el Galaxy S26: qué hay detrás de los 45W

por ytools
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Samsung vuelve a colocarse bajo los focos, pero esta vez no por una nueva cámara o una pantalla espectacular, sino por algo aparentemente tan simple como la potencia de carga. Una certificación reciente en la base de datos china 3C apunta a que el próximo Galaxy A57 5G, un modelo claramente de gama media, llegaría con carga rápida de 45 W por cable.
Galaxy A57 5G podría cargar más rápido que el Galaxy S26: qué hay detrás de los 45W
Al mismo tiempo, los primeros registros de los futuros Galaxy S26 y Galaxy S26+ siguen marcando un máximo de 25 W. Sobre el papel, el móvil más barato podría recargarse más rápido que los nuevos buques insignia de la casa.

En la documentación de 3C, el Galaxy A57 5G aparece con el número de modelo SM-A5760 y perfiles de carga de 10V/4,5A y 15V/3A, lo que encaja con esos 45 W. En cambio, en las fichas del Galaxy S26 y S26+ que se filtraron en septiembre solo se menciona carga de 25 W, en línea con la postura conservadora que Samsung viene manteniendo desde hace varias generaciones. Era cuestión de tiempo que los usuarios compararan las cifras y se preguntaran por qué la serie S, teóricamente la más avanzada, seguiría limitada mientras la gama A sube un peldaño.

El movimiento, sin embargo, tiene contexto. La familia Galaxy A5x lleva años ganando peso en el catálogo de la marca. El Galaxy A56 ya ofrecía 45 W, así que el A57 5G no rompe esquemas, simplemente consolida esa apuesta. Lo que sí ha cambiado es el equilibrio general: el rendimiento ha mejorado, la experiencia de uso se acerca a la de antiguos gama alta y el precio sigue siendo bastante más bajo que el de la serie S. Para muchísima gente, los A5x son en la práctica los Galaxy que realmente se compran.

Si miramos los debates en foros y redes sociales, la comunidad se divide en dos perfiles muy claros. Un grupo admite sin problema que entre 25 y 45 W no les cambia la vida: cargan el teléfono por la noche, lo enchufan al portátil o a la batería externa cuando hace falta y listo. Valoran más la calidad de la pantalla, la cámara, el sonido y los años de actualizaciones que promete el fabricante. El otro grupo ve en esta diferencia de vatios una señal de cómo Samsung separa de forma artificial sus gamas, como si cada línea estuviera diseñada por un equipo distinto que protege su trozo del pastel.

Entre los usuarios más avanzados, la discusión va incluso más allá. Muchos señalan que la verdadera revolución para la serie A no sería pasar de 25 a 45 W, sino heredar funciones más profesionales: una salida de vídeo completa por USB-C, un modo escritorio pulido y listo para trabajar con monitor, teclado y ratón. Eso sí cambiaría la forma de usar el móvil en el día a día mucho más que unos cuantos minutos menos enchufado al cargador. Por ahora, ese tipo de extras sigue reservado, en su mayoría, a los modelos más caros.

En el contexto global, la estrategia de Samsung se percibe como bastante conservadora. Fabricantes chinos llevan tiempo normalizando cargadores de 67, 90 e incluso 120 W, muchas veces en terminales que ni siquiera son el tope de gama. Ante ese panorama, 45 W suenan razonables pero ya no impresionan a nadie, y 25 W se sienten casi como el mínimo aceptable. Aun así, conviene recordar que existe un punto de rendimiento decreciente: por encima de cierto nivel, la diferencia real entre 25 y 45 W es menor de lo que sugieren las campañas de marketing, mientras que el calor, la complejidad interna y el desgaste de la batería sí aumentan.

Por eso, no faltan voces que dudan de que el Galaxy S26+ acabe vendiéndose de verdad limitado a 25 W. Modelos recientes como el Galaxy S24+ ya apostaban por los 45 W, y se rumorea que incluso variantes más asequibles, tipo Fan Edition, se mueven en esa línea. Una teoría muy extendida es que los documentos de 3C solo recogen el cargador básico incluido en la caja, no la capacidad máxima del teléfono. Hasta que Samsung haga oficial la ficha técnica, habrá margen para las interpretaciones y las correcciones.

Lo que sí queda claro desde ya es el riesgo de comunicación para la marca. Es muy probable que la familia Galaxy S26 siga ganando con claridad en procesador, cámaras, pantalla, materiales, audio, carga inalámbrica, resistencia al agua y soporte de software. Pero al final lo que termina circulando son los titulares sencillos y las comparaciones rápidas. Frases del tipo el Galaxy A57 carga más rápido que el nuevo Galaxy S26 tienen todo lo que hace falta para convertirse en meme, en comentario viral y en duda razonable para quien está mirando qué móvil comprar.

Para el usuario, la conclusión es menos dramática: hay que mirar el conjunto, no solo la etiqueta del cargador. Quien busca máximo rendimiento, mejor cámara y más años de soporte probablemente seguirá apuntando a la serie S. Quien quiere estirar al máximo su presupuesto, mirará al A57 5G con más interés que nunca. Mientras tanto, queda la sensación de que la rígida frontera entre gama media y gama alta en algo tan visible como la carga rápida quizá ya no encaje del todo con las expectativas de 2025.

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