Todo indica que Samsung quiere arrancar el año con ventaja. Mientras los primeros rumores hablaban de una presentación a finales de febrero de 2026 y ventas en marzo, un informe desde Corea del Sur asegura que el evento Galaxy Unpacked se habría adelantado para finales de enero de 2026, con disponibilidad comercial desde inicios de febrero. 
El movimiento devuelve a la marca a su tradicional ventana del primer trimestre y le concede unas semanas de escapada antes de que la competencia muestre sus cartas en primavera.
Desde el ángulo de negocio, la jugada tiene lógica: acorta el tramo entre el escenario y la estantería, reduce la fatiga de filtraciones y alinea mejor marketing, fabricación y logística. Además, el periodo posnavideño suele estar menos saturado de lanzamientos, lo que deja más foco mediático y ayuda a los indecisos a tomar una decisión sin meses de espera entre promesas y disponibilidad real.
Trío conocido, debate de chips
Según el mismo reporte, la familia repetirá fórmula: Galaxy S26, S26 Plus y S26 Ultra. Los dos primeros montarían Exynos 2600, mientras que el S26 Ultra apostaría por Snapdragon 8 Elite Gen 5. Esa división volverá a marcar la conversación sobre rendimiento sostenido, autonomía y capacidades de IA en el propio dispositivo. Exynos viene empujando la eficiencia y la aceleración de tareas de IA locales; Snapdragon suele brillar en GPU prolongada y procesamiento fotográfico. Sea cual sea el chip, el foco de la narrativa apunta a la IA on-device: traducción y transcripción sin nube, asistentes contextuales y edición creativa de foto y video en el teléfono.
Sin regreso del Edge
El Galaxy S26 Edge sigue fuera de los planes. La decisión estaría respaldada por el flojo arranque del S25 Edge: alrededor de 1,3 millones de unidades en sus tres primeros meses, aproximadamente un 74% menos que el modelo Plus. La lectura es clara: el público se polariza entre un base equilibrado y un Ultra al máximo; mantener un SKU curvo complica accesorios, reparaciones e inventario sin retorno evidente.
Qué vigilar de cerca
- Cámaras: evolución con impacto práctico: pipelines multi-frame más rápidos, mejor noche y tele más limpio mediante fusión de cuadros.
- IA en el dispositivo: funciones de productividad y creatividad locales, con menos latencia y mayor privacidad.
- Térmicas y batería: estabilidad sin estrangulamiento y autonomía predecible pesan más que picos de benchmark.
El pulso de la comunidad
Adelantar la fecha no borra el escepticismo. Muchos usuarios sienten que los cambios recientes son sólidos pero poco emocionantes, y la lotería de chip por región complica la compra. Más de uno lo resume así: tras convivir con un Galaxy S22, sólo volverían si el S26 mejora de verdad la estabilidad diaria, la fiabilidad de la cámara y la consistencia de la batería.
La línea final
Si Unpacked se celebra a finales de enero y las ventas arrancan a inicios de febrero, lo sensato es esperar los primeros análisis, comparar Exynos 2600 y Snapdragon 8 Elite Gen 5 en tu región y dejar que lleguen las primeras actualizaciones de software. Todo apunta a pulido más que a revolución: IA local, ajuste fino en cámaras y mayor eficiencia. Para quien venga de un S22 o anterior, podría ser el upgrade tranquilo, pero que lo decida la prueba en la calle.