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Galaxy S26: Snapdragon o Exynos, qué decide Samsung y por qué

por ytools
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Galaxy S26: Snapdragon o Exynos, qué decide Samsung y por qué

Galaxy S26: así reparte Samsung los chips Snapdragon 8 Elite Gen 5 y Exynos 2600

En cada nueva generación del Galaxy S pasa lo mismo: antes de hablar de cámaras, zoom o batería, la pregunta que domina los foros es otra mucho más simple: ¿me va a tocar Snapdragon o Exynos? Con el Galaxy S26 la duda se ha vuelto todavía más intensa, pero por fin tenemos una idea clara de lo que planea Samsung. Y no, no es una decisión improvisada: detrás hay estrategia, memoria de errores pasados y mucha política de marca.

La versión corta es esta: Samsung sigue confiando sobre todo en Qualcomm, pero su chip propio, el Exynos 2600, vuelve al terreno de juego. El Galaxy S26 Ultra será 100 por ciento Snapdragon 8 Elite Gen 5 en todos los mercados, mientras que el Galaxy S26 y el S26 Plus se repartirán entre Snapdragon y Exynos según la región. La versión larga es bastante más jugosa.

70 por ciento Snapdragon, 30 por ciento Exynos: el nuevo equilibrio

Medios surcoreanos apuntan a una proporción clara para la familia S26: alrededor del 70 por ciento de los terminales montarán el Snapdragon 8 Elite Gen 5, y el 30 por ciento restante integrará el nuevo Exynos 2600, el primer chip de 2 nm de Samsung para smartphones. Es decir, Qualcomm sigue llevando la voz cantante, pero Exynos no es un actor secundario descartado, sino una pieza clave que se introduce con cuidado.

Si miramos modelo a modelo, la cosa se entiende mejor. El Galaxy S26 Ultra, el dispositivo escaparate de la marca, irá exclusivamente con Snapdragon en todo el mundo. No habrá versión Exynos del Ultra, ni en Europa, ni en Asia, ni en Latinoamérica. En cambio, el Galaxy S26 “normal” y el S26 Plus sí se dividirán: mercados como Norteamérica se quedarán solo con Snapdragon, mientras que regiones como Europa o Corea del Sur recibirán parte del catálogo con Exynos 2600.

En la práctica, esto significa lo de siempre para muchos usuarios: la famosa lotería de procesador sigue existiendo en algunos países. La diferencia respecto a otros años es que Samsung parece mucho más segura del rendimiento de su nuevo Exynos y ha aprendido a no arriesgar su modelo más caro.

Por qué el Galaxy S26 Ultra está blindado con Snapdragon

El Ultra es el niño mimado de la gama. Es el teléfono que sale en los anuncios, el que prueban la mayoría de youtubers y el que arrastra buena parte de las ventas de gama alta de Samsung. Se estima que los Ultra representan más de la mitad de los S vendidos en muchas regiones. Si algo sale mal en ese modelo, no se discute un detalle técnico: se daña la imagen completa del catálogo.

Históricamente, el nombre Snapdragon tiene mucho peso entre los usuarios avanzados de Android. Muchos recuerdan generaciones de Exynos con peor autonomía, más temperatura y menos potencia gráfica en juegos frente a sus equivalentes de Qualcomm. Samsung lo sabe perfectamente. Por eso, al decidir que el Galaxy S26 Ultra lleve siempre Snapdragon 8 Elite Gen 5, la compañía elimina de un plumazo el debate “mi Ultra rinde peor porque me tocó Exynos”.

Al mismo tiempo, Qualcomm ya había deslizado que su previsión era alimentar alrededor del 75 por ciento de los próximos Galaxy insignia. El reparto filtrado del S26, con un 70 por ciento de cuota para Snapdragon, encaja bastante bien con esa expectativa y deja contentas a ambas partes: la división móvil de Samsung y el negocio de chips de Qualcomm.

Exynos 2600: el salto de Samsung a los 2 nm

El Exynos 2600, aun así, no es un simple experimento. Es el primer SoC de Samsung fabricado con tecnología de 2 nanómetros para teléfonos. Sobre el papel, esto se traduce en más eficiencia energética, más potencia disponible en el mismo espacio físico y margen para meter núcleos de CPU, GPU y motores de IA mucho más ambiciosos.

Una de las piezas clave es la tecnología de empaquetado Heat Pass Block (HPB), que añade un bloque de disipación justo encima del chip para conducir el calor hacia el sistema de refrigeración del móvil con mayor rapidez. El objetivo es claro: que el procesador pueda mantener velocidades altas durante más tiempo sin bajar el rendimiento por exceso de temperatura.

No hay que olvidar que Samsung decidió dejar fuera al Exynos 2500 de la familia Galaxy S25 por supuestos problemas térmicos y de eficiencia, y apostó por Snapdragon en todos los modelos. El Exynos 2600 es, en cierto modo, el intento de redención: nuevo proceso, nuevo empaquetado térmico y un despliegue más prudente.

Producción limitada: no todo es cuestión de potencia

Incluso si el Exynos 2600 fuera perfecto, hay un factor que condiciona su presencia: la fabricación. Dar el salto a 2 nm es extremadamente complejo, y los primeros meses los rendimientos de producción suelen ser bajos. En otras palabras, por cada oblea de silicio se obtienen menos chips totalmente funcionales de lo que gustaría.

Los informes apuntan a que Samsung, simplemente, no puede producir suficiente volumen de Exynos 2600 de máxima calidad como para equipar toda la serie S26. Por eso el reparto 70/30 no solo responde a marketing o percepción de marca, sino también a pura capacidad de fábrica.

Benchmarks prometedores, pero la vida real manda

Las filtraciones de benchmarks han encendido el hype: en algunos tests sintéticos, el Exynos 2600 se coloca por encima del Snapdragon 8 Elite Gen 5 e incluso supera al A19 Pro del iPhone 17 Pro Max en ciertos escenarios. Hay comparaciones que lo sitúan sorprendentemente cerca del M5 del iPad Pro en tareas concretas.

Suena espectacular, pero hay que ponerlo en contexto. Los benchmarks se pueden optimizar, no siempre reflejan un uso normal y suelen medir ráfagas cortas de rendimiento máximo, no sesiones largas de juego, grabaciones extendidas en 4K o uso constante de funciones de IA. Lo que realmente importa para el usuario es la estabilidad a lo largo del tiempo, y ahí entran en juego la refrigeración, el diseño interno del móvil y el software.

Además, hay un detalle lógico: si en las pruebas internas el Exynos 2600 fuera claramente superior en todos los frentes, sería difícil entender por qué Samsung no lo usa al menos en alguna versión del Ultra. El hecho de que el S26 Ultra sea Snapdragon sí o sí indica que, como mínimo, la compañía confía más en la combinación de rendimiento, estabilidad, drivers y percepción del usuario que le ofrece Qualcomm en ese modelo concreto.

Qué implica todo esto si piensas comprar un Galaxy S26

Si vives en Estados Unidos u otros mercados donde tradicionalmente solo llega Snapdragon, tu vida es sencilla: cualquier Galaxy S26 que caiga en tus manos llevará un chip de Qualcomm. En regiones como Europa o parte de Latinoamérica, el panorama es más matizado. Quien quiera seguridad total de Snapdragon tendrá que mirar directamente al Ultra; quien se quede con un S26 o S26 Plus podría encontrarse con un Exynos 2600 bajo la pantalla, según versión y distribuidor.

La promesa de Samsung es que, independientemente del chip, el S26 se comportará como un verdadero gama alta: redes sociales fluidas, multitarea sin problemas, fotos y vídeos en alta resolución y juegos exigentes con buenos fps. Las diferencias finas se verán en pruebas más técnicas: consumo en 5G, temperaturas después de largos periodos de juego, velocidad en tareas de IA y cómo aguanta el rendimiento al cabo de los meses con actualizaciones.

Por qué Samsung no suelta el Exynos

Algunos se preguntan por qué Samsung no se limita a usar Snapdragon para siempre, si tanto gusta a los usuarios. La respuesta es estratégica. Tener un procesador propio significa depender menos de proveedores externos, poder negociar mejor precios, controlar más el calendario de lanzamientos y optimizar de arriba abajo la experiencia del dispositivo. Además, el éxito de un chip como el Exynos 2600 sirve de escaparate para la división de semiconductores de la compañía, que también fabrica para terceros.

Por eso la apuesta no es “todo Snapdragon” o “todo Exynos”, sino un punto intermedio: Qualcomm protege la joya de la corona, el Ultra; Exynos vuelve a escena en parte de la gama para demostrar que Samsung puede competir tú a tú en 2 nm y, de paso, recuperar la confianza perdida con generaciones anteriores.

Conclusión: no hay chip malo, hay estrategias distintas

La familia Galaxy S26 no es una batalla simple de bueno contra malo. Es una foto de transición. Snapdragon 8 Elite Gen 5 sigue siendo la opción segura, la que la comunidad conoce y respeta, especialmente en el Ultra. El Exynos 2600 representa el salto tecnológico de Samsung: nuevo proceso, nuevo sistema térmico y la ambición de volver a pelear en la primera línea del rendimiento móvil.

Para el usuario final, el mensaje es relativamente tranquilizador: Samsung no puede permitirse que ninguna de las dos versiones sea un fracaso. Necesita que tanto Snapdragon como Exynos entreguen experiencia de buque insignia. La diferencia real se verá en los detalles y en los análisis de largo plazo, pero por fin una cosa está clara: la estrategia de chips del Galaxy S26 no es un experimento improvisado, sino una jugada calculada para equilibrar innovación, riesgo y reputación.

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