Inicio » Sin categorizar » Galaxy S26 contra iPhone 17: quién gana realmente en comodidad, peso y grosor

Galaxy S26 contra iPhone 17: quién gana realmente en comodidad, peso y grosor

por ytools
1 comentario 0 vistas

La próxima batalla grande del mundo móvil se está calentando mucho antes de que los teléfonos lleguen a las tiendas. Esta vez el duelo entre Samsung y Apple no empieza con cámaras periscópicas ni funciones de IA, sino con algo mucho más simple y que se nota desde el primer segundo: cuánto pesa el teléfono y qué tan grueso se siente en la mano.
Galaxy S26 contra iPhone 17: quién gana realmente en comodidad, peso y grosor
Una tabla filtrada por el conocido leaker Ice Universe compara las supuestas medidas de la familia Galaxy S26 con la serie iPhone 17 y deja un mensaje bastante claro: en comodidad y ligereza, Samsung apunta a llevar ventaja.

Según la filtración, todos los modelos Galaxy S26 serían más delgados y ligeros que sus equivalentes en la gama iPhone 17. El Galaxy S26 básico rondaría los 164 gramos con un grosor de solo 6,9 mm. El iPhone 17 estándar, en cambio, se situaría en unos 177 gramos y 7,95 mm. Sobre el papel suena a diferencia pequeña, pero en el día a día 10 o 15 gramos extra se notan cuando chateas durante horas, sujetas el móvil con una mano en el metro o lo usas tumbado en la cama.

La brecha se agranda al subir de tamaño. El Galaxy S26 Plus estaría en torno a los 191 gramos y 7,3 mm, mientras que el iPhone 17 Plus se iría a unos 204 gramos con un grosor mucho más cercano a los 8,75 mm. En la gama más alta el contraste es todavía mayor: el Galaxy S26 Ultra se quedaría en aproximadamente 214 gramos y 7,9 mm, frente a un iPhone 17 Pro Max que podría alcanzar los 231 gramos y repetir esos 8,75 mm de perfil. Traducido al lenguaje real: el tope de gama de Samsung apunta a sentirse claramente más ligero y notoriamente más delgado que el iPhone más grande.

Para poner estas cifras en contexto hay que mirar también hacia atrás, a la generación actual de Samsung
Galaxy S26 contra iPhone 17: quién gana realmente en comodidad, peso y grosor
. Los datos que se manejan para la serie Galaxy S25 hablan de un S25 de unos 162 gramos y 7,2 mm, un S25 Plus de 190 gramos y 7,3 mm y un S25 Ultra que se quedaría cerca de 218 gramos y 8,2 mm. Si el salto al Galaxy S26 se confirma, el Ultra de 2026 adelgazaría tanto en peso como en grosor frente a su predecesor, y el modelo base afinaría todavía más su chasis sin perder el título de opción ligera frente al iPhone 17.

No es un mero detalle técnico. En el uso real, un móvil más fino y ligero se nota cada vez que lo metes en el bolsillo de unos vaqueros ajustados, cuando lo sacas y guardas mil veces al día, o cuando sostienes la pantalla delante de la cara durante un maratón de TikTok, YouTube o Twitch. A estas alturas, muchos usuarios pasan más tiempo con el teléfono en la mano que frente al ordenador, así que la ergonomía se ha convertido en un factor clave, no en un extra bonito. Vista desde ahí, la familia Galaxy S26 parte con una ventaja muy clara en el apartado de comodidad.

Sin embargo, cada vez que un fabricante presume de haber recortado unos milímetros, surge la pregunta incómoda: a cambio de qué. La historia reciente de los smartphones está llena de modelos ultrafinos que terminaron pagando el precio en autonomía, temperatura o capacidades de cámara. Algunos dispositivos muy delgados sacrificaron batería, redujeron espacio para el sistema de refrigeración o limitaron el tamaño de los sensores fotográficos. Las ventas discretas de varios de esos experimentos dejaron un mensaje contundente: al usuario medio no le compensa ganar algo de estilo si a cambio pierde horas de batería o calidad de foto.

En el caso del Galaxy S26, los rumores apuntan a que Samsung quiere evitar repetir ese error. No se esperan recortes agresivos en la capacidad de los acumuladores respecto a la serie S25, e incluso se habla de una ligera subida de batería en el modelo base. La otra pieza del puzzle son los nuevos procesadores, fabricados en nodos más pequeños y diseñados para consumir menos energía por cada operación. Si el chip es más eficiente, el móvil puede ser más fino sin que eso se traduzca directamente en menos horas de uso, e incluso podría mejorar la autonomía pese a mantener cifras de miliamperios similares.

Con las cámaras, la estrategia parece ir por el mismo camino de evolución más que de revolución. No se habla de cambiar por completo todo el sistema, pero sí de introducir sensores nuevos en algunos puntos clave y, sobre todo, de exprimir al máximo la fotografía computacional. Modos nocturnos más limpios, un HDR menos artificial, retratos con mejor recorte y vídeo más estable son aspectos donde el software puede marcar la diferencia sin necesidad de montar módulos gigantescos. En otras palabras, un móvil más delgado ya no implica automáticamente una cámara peor si detrás hay algoritmos realmente afinados.

La gran cuestión es qué prioriza hoy el comprador de un gama alta. La sensación general es que el público se ha vuelto más exigente y menos fácil de impresionar con cambios puramente estéticos. El diseño sigue siendo importante: un teléfono caro que se ve y se siente barato tiene poco futuro. Pero ya no basta con que sea bonito; tiene que aguantar el día sin depender del cargador, moverse fluido entre apps y juegos, y sacar buenas fotos incluso en situaciones difíciles. Los modelos que sacrifican demasiado en batería o cámara en nombre de la delgadez tienen cada vez menos espacio en el mercado.

Samsung parece entender ese equilibrio y quiere vender la serie Galaxy S26 como una especie de refinamiento general: más estilizada, más ligera, pero sin sensación de recorte de prestaciones. Por su parte, Apple probablemente centrará el discurso del iPhone 17 en la experiencia global: integración con el resto de dispositivos, ecosistema de apps, continuidad de iOS y años de actualizaciones garantizadas. Aunque el iPhone no gane la batalla de gramos y milímetros, para muchos usuarios la comodidad de seguir dentro del ecosistema pesará más que el tamaño del chasis.

Si nos limitamos únicamente a las dos métricas de la tabla filtrada, el resultado es claro: el Galaxy S26 se coloca por delante del iPhone 17 en peso y grosor, y de paso pule los números de la propia familia S25. Pero la decisión final no se tomará en una hoja de Excel, sino en el uso real: cuál aguanta mejor el ritmo de un día intenso, qué cámara responde mejor cuando no hay buena luz, qué sistema se siente más pulido con el paso de los meses. La guerra por el hueco en tu bolsillo se ha vuelto más fina en todos los sentidos, y al menos sobre el papel, Samsung entra en esta ronda con una ventaja interesante.

También te puede interesar

1 comentario

DeltaForce November 25, 2025 - 11:44 pm

Al final ganaré el que canse menos la mano scrolleando y todavía tenga batería cuando me vaya a dormir

Responder

Deja un comentario