Suena irónico, pero en pleno 2025 todavía es normal acabar dictando número por número cuando quieres pasar tu WhatsApp o tu móvil a alguien. O haces una nota cutre en el chat, o enseñas un QR a medio escanear, o repites el correo tres veces porque siempre se pierde una letra. 
Apple intentó arreglar este drama cotidiano con NameDrop en iOS 17: acercas dos iPhone, confirmas, y el contacto aparece como por arte de magia. Ahora Google se mueve en la misma dirección y prepara su propia versión para el mundo Android.
En las últimas versiones de Google Play Services, algunos desarrolladores encontraron una función oculta llamada Gesture Exchange, junto con una actividad interna llamada Contact Exchange. Detrás de esos nombres técnicos hay algo muy fácil de entender: dos móviles Android compatibles se acercan, cada usuario decide qué quiere compartir y, en cuestión de segundos, el nuevo contacto queda guardado sin tener que escribir ni un solo dígito.
Según las capturas filtradas, la interfaz apunta a ser bastante clara. En la primera pantalla, la persona que envía el contacto elige qué datos se van a compartir: foto de perfil, número de teléfono, dirección de correo electrónico o una combinación de todo. Para quienes prefieren ir con cuidado, hay un modo “Solo recibir”, pensado para situaciones de networking, eventos o primeras reuniones donde quieres quedarte con los datos de la otra persona pero todavía no quieres entregar los tuyos. Es un pequeño detalle, pero dice mucho sobre el enfoque en privacidad y control.
Del lado de quien recibe, el flujo también es sencillo. Aparece una tarjeta con el nombre, la foto y la información básica del contacto, acompañada de un botón grande para guardar todo en la agenda con un solo toque. En esa misma pantalla se muestran accesos directos para iniciar una videollamada o enviar un mensaje de texto inmediatamente. Es decir, Gesture Exchange no se queda solo en copiar datos: te empuja a convertir ese intercambio en una conversación real en el momento.
A nivel técnico, el sistema se apoya en NFC como desencadenante inicial. NFC es perfecto para comprobar que los dispositivos están realmente pegados y que el intercambio es intencional, no un toque accidental. Lo más probable es que después la transferencia se haga a través de Bluetooth o Wi-Fi Direct, como ya ocurre con muchas soluciones de compartir archivos, para que el proceso sea rápido y no se limite por la baja velocidad del propio NFC.
Para los veteranos de Android, todo esto suena mucho a déjà vu: Gesture Exchange recuerda al viejo Android Beam, aquel intento de “acerca y comparte” que durante años vivió escondido en los ajustes y acabó desapareciendo sin hacer demasiado ruido. La gran diferencia es que esta vez Google parece tomarlo en serio, con una experiencia más pulida, menos pasos, palabras más claras y la intención evidente de poner la función delante del usuario, no enterrarla en un submenú que nadie abre.
La gran duda, cómo no, es la compatibilidad con el iPhone. De momento no hay ninguna señal de que Gesture Exchange vaya a hablar con iOS, y muchos usuarios ya comentan que, si solo funciona entre Android, se queda cojo en grupos de amigos, familias o equipos donde conviven ambos ecosistemas. Pero tampoco hay que olvidar el contexto: Android sigue siendo la plataforma dominante a nivel global, así que aunque el sistema se quede dentro del jardín de Google, puede terminar siendo más usado en el día a día que el propio NameDrop de Apple.
Otro capítulo interesante será el nombre final. “Gesture Exchange” y “Contact Exchange” suenan a etiqueta interna de ingeniería, no a algo que quieras ver en un anuncio. Lo lógico sería integrarlo en la marca Quick Share, que Google ya utiliza, y por eso no faltan bromas con posibles nombres como “Quickshare drop”. La historia de Google con los nombres es una montaña rusa: a veces aciertan, otras veces generan una confusión enorme con servicios que suenan casi igual.
Por ahora, todo apunta a que el enfoque inicial será mantenerlo simple: intercambio rápido de contactos, opciones de compartir o solo recibir, y un par de acciones inmediatas para seguir la conversación. Pero la base tecnológica deja la puerta abierta a mucho más. En versiones futuras, nada impide que Gesture Exchange sirva también para enviar archivos, fotos, enlaces o incluso tarjetas de visita digitales más completas con redes sociales, cargo y datos de empresa.
La clave estará en cómo lo integre Google en el sistema. Si hay que navegar por tres niveles de menús para encontrarlo, corre el riesgo de repetir la historia de Android Beam. Si en cambio bastará con acercar los teléfonos y ver aparecer un cuadro claro y reconocible en la pantalla, las probabilidades de que Gesture Exchange se vuelva parte del día a día son mucho mayores. Y con un poco de suerte, dentro de unos años recordar eso de “¿me repites las últimas cifras de tu número?” nos dará la misma nostalgia que el sonido de un viejo teclado numérico.