
Motion Photos en los Google Pixel merecen algo mucho mejor
Hay un tipo de magia muy concreta en ese instante mínimo que ocurre justo antes y justo después de hacer una foto. El aire que se toma antes de la carcajada, el niño que se cuela de repente en el encuadre, el perro que salta al sofá, el viento que mueve las hojas o la voz de alguien que ya no ves tan a menudo. Ese medio segundo de movimiento y sonido convierte una simple imagen en un recuerdo al que quieres volver, no solo en otro archivo más en la galería.
Los móviles llevan más de una década intentando capturar exactamente eso. El concepto ha pasado por muchos nombres: Zoe, Animated Photo, Live Photos, Motion Photos… pero la promesa siempre ha sido la misma: que una foto siga siendo una foto, pero con un poco de vida alrededor. Por eso resulta tan frustrante que en pleno 2025 los Google Pixel, móviles que presumen de tener una de las mejores cámaras del mercado, sigan ofreciendo una experiencia tan irregular con Motion Photos.
Qué se supone que es un Motion Photo
Un Motion Photo es, en esencia, un híbrido entre foto y vídeo corto. Tú pulsas una vez el botón, como siempre, y el teléfono guarda un clip diminuto con unos segundos antes y después del disparo, normalmente con audio incluido. En la vista normal de la galería ves una imagen estática. Pero si mantienes el dedo sobre ella o activas el gesto correspondiente, la foto cobra vida un instante.
Cuando está bien hecho, todo esto ocurre sin que el usuario tenga que pensar en nada: no hay que cambiar de modo, no hay que revisar ajustes raros, no aparecen diez elementos distintos en la galería por cada foto. Disparas, guardas y sigues con tu vida. El extra de movimiento está ahí para cuando, días o años después, quieras revivir el momento.
El problema es que no todo el mundo lo ve igual. Hay quien considera este tipo de función como algo que fue un truco publicitario desde el primer día y lo sigue siendo ahora: ocupa más espacio, usa formatos extraños que no todos los servicios soportan, y en la mayoría de webs y redes sociales se terminará convirtiendo en una imagen fija de todas maneras. Para estas personas, sus fotos estáticas ya cumplen el trabajo, y cualquier cosa que engorde el archivo sin aportar claro beneficio entra directamente en la categoría de «gimmick».
Pero también están los que se engancharon a la idea. Padres y madres que abren una foto de hace años y vuelven a escuchar la voz de su hija pequeña, gente que viaja mucho y aprecia oír de nuevo el ambiente de una ciudad o el mar de aquel viaje que pensaban que ya habían olvidado. Para ellos, esos dos segundos de vida son la diferencia entre «foto bonita» y «recuerdo que te da un nudo en la garganta».
Antes de Apple: los experimentos tempranos en Android
Mucho antes de que Apple popularizara la etiqueta Live Photos, los fabricantes de Android ya estaban jugueteando con la idea. A principios de 2013, HTC lanzó el recordado HTC One: cuerpo de aluminio, una cámara distinta con píxeles más grandes (la famosa UltraPixel) y un modo llamado Zoe.
Zoe era, básicamente, un antepasado de las fotos en movimiento. El teléfono capturaba una ráfaga con algo de vídeo y sonido alrededor del disparo. Sobre el papel sonaba moderno y diferente; en la vida real, era un dolor de cabeza. Había que activar un modo especial en la cámara, la galería se llenaba de conjuntos raros de elementos, el almacenamiento desaparecía a velocidad récord y ni el nombre dejaba claro qué estabas haciendo. La idea apuntaba en la dirección correcta, pero la ejecución estaba a medio cocinar.
Poco después llegó el turno de Samsung. Entre la avalancha de opciones que tenía la cámara del Galaxy Note 3 se escondía un modo llamado Animated Photo. El planteamiento era otro: grababas un tramo corto y luego marcabas a mano qué partes de la imagen se animaban y cuáles se quedaban congeladas, creando algo tipo cinemagraph. Divertido para jugar un rato, pero poco práctico cuando quieres capturar la vida real sin montar un mini estudio de edición cada vez que sacas el móvil del bolsillo.
La conclusión de esos primeros intentos fue bastante clara: el concepto de foto viva tiene mucho potencial, pero si implica más de un gesto y empieza a llenar la galería de cosas raras, la mayoría de la gente lo va a ignorar.
Live Photos: el momento en que la idea cuajó
El punto de inflexión llegó en 2015, cuando Apple estrenó Live Photos con el iPhone 6s. La compañía no inventó el truco, pero sí fue la primera en pulirlo hasta hacerlo casi invisible para el usuario.
Con Live Photos activado, cada pulsación guarda aproximadamente 1,5 segundos antes y 1,5 después del disparo. No hay modos secretos ni botones nuevos: el iPhone sigue enseñando una imagen fija, exactamente igual que siempre. La magia solo aparece si mantienes el dedo sobre la foto en la app de Fotos. Entonces el momento se reproduce con movimiento y sonido, como un minivídeo que nadie tuvo que recordar grabar.
La clave está en cómo se integra en el resto del sistema. Live Photos puede usarse como fondo animado en la pantalla de bloqueo, se puede recorrer frame a frame, se sube a iCloud con el resto de la biblioteca, se envía por AirDrop, se exporta como vídeo o como imagen fija y se combina con otros servicios sin que el usuario tenga que romperse la cabeza. Incluso el sonido del obturador se coloca en el centro del clip para que todo se sienta como una escena continua y no como una ráfaga torpe.
Con el tiempo, Live Photos pasó de novedad a costumbre. Mucha gente ni siquiera piensa en que lo tiene activado; simplemente dispara. Y años después, cuando abren una imagen de un cumpleaños, de un concierto o de una tarde cualquiera en el parque, mantienen el dedo sobre la foto y, de repente, el recuerdo tiene voz, ruido ambiente, contexto. Ahí es donde se entiende por qué, para algunos, esto no es un capricho pasajero.
Motion Photos en Pixel: cuando el recuerdo parece un glitch
Con este contexto, lo lógico sería que los Pixel fueran campeones absolutos de las fotos en movimiento. Google ha construido buena parte de la reputación de estos móviles sobre la fotografía computacional: HDR+, Night Sight, retratos muy decentes, filtros inteligentes, corrección de desenfoque en fotos antiguas… la lista es larga.
Sin embargo, cuando reproduces un Motion Photo en un Pixel moderno, la experiencia a menudo sorprende, y no en el buen sentido. En lugar de un pequeño fragmento suave y natural, es habitual encontrarse con algo que recuerda a un filtro de inteligencia artificial mal aplicado: caras que se estiran, fondos que se ondulan, saltos de exposición, loops raros que se repiten en el peor punto posible. El resultado se siente más «vídeo psicodélico» que «recorte de tu vida».
Los fallos más frecuentes en Motion Photos de Pixel
Si te fijas un poco, es fácil identificar los patrones más molestos:
- Caras deformadas: cabezas, ojos y bocas cambian de forma de un frame a otro, como si alguien hubiera estirado la imagen con una herramienta de distorsión.
- Fondos de gelatina: líneas rectas que se curvan, paredes que parecen respirar, edificios que vibran cuando mueves un poco el móvil o el sujeto se desplaza.
- Parpadeos de luz y color: la exposición o el balance de blancos saltan dentro del mismo clip, creando un parpadeo muy evidente que distrae más que cualquier otra cosa.
- Loops nerviosos: en lugar de un movimiento que empieza y termina de forma natural, la animación se reinicia justo cuando no debe, como un GIF mal recortado.
No estamos hablando de pequeñas manías que solo notaría un fotógrafo profesional. Son defectos que rompen el objetivo principal del modo: que ese instante se sienta real, cálido, cercano. Si cada vez que mantienes pulsada una foto de tu hijo o tu pareja el resultado te recuerda más a un experimento de IA que a una escena cotidiana, es cuestión de tiempo que acabes buscando la opción para desactivar Motion Photos.
Cuando la fotografía computacional se pasa de lista
La explicación más probable está en la propia filosofía de la cámara del Pixel. El sistema está optimizado desde el primer día para conseguir un único fotograma perfecto: captura múltiples imágenes, las alinea, mezcla la información para reducir ruido, recupera detalle en sombras y luces, estabiliza, corrige… Todo eso funciona de maravilla cuando el objetivo es una sola foto.
El problema aparece cuando esa cadena de trucos se convierte en un clip en movimiento. Cada ajuste que en un fotograma aislado suma, en una secuencia encadenada se convierte en un posible artefacto. La compensación de movimiento y la interpolación entre frames pueden acabar estirando caras. La estabilización agresiva y el alineado de varias tomas, combinados, terminan generando fondos que se mueven como gelatina. Las diferencias en el tratamiento de la luz frame a frame provocan esos parpadeos tan poco agradables.
Lo paradójico es que la misma inteligencia de imagen que hace que los Pixel brillen en modo foto se vuelve su enemiga en Motion Photos. El software está tan obsesionado con «arreglar» que, en movimiento, lo que entrega ya no se parece tanto al momento que viviste.
¿Realmente los usuarios de Android quieren esto?
Aquí entra en juego el debate que se ve de vez en cuando en foros y comentarios: ¿de verdad alguien usa Motion Photos? Para muchos, la respuesta es un rotundo no. Lo primero que hacen al estrenar móvil es ir a los ajustes de cámara y desactivar cualquier modo que genere archivos más pesados o cosas difíciles de compartir. Su punto de vista es comprensible:
- las fotos en movimiento ocupan más espacio y el almacenamiento sigue siendo un problema real para mucha gente;
- los formatos que combinan foto y vídeo no siempre se entienden bien fuera del ecosistema del propio móvil;
- la mayoría de webs, formularios y redes siguen esperando una imagen fija, no un archivo raro que hay que convertir.
Si usas el móvil principalmente como herramienta de trabajo, mensajería, banca, mapas y alguna foto puntual para enviar por chat, Motion Photos no te aporta gran cosa. De hecho, te complica la vida. Desde esa perspectiva, tiene sentido llamarlo «gimmick» y seguir adelante con el clásico JPG.
Pero eso no borra al otro grupo: quienes ven el teléfono como su álbum de vida. Para ellos, la discusión no es si el concepto es útil o no, sino por qué, en un móvil supuestamente centrado en la experiencia fotográfica, esa función específica se siente tan poco cuidada. Y aquí es donde Google está desaprovechando una oportunidad clara.
Qué debería arreglar Google en Motion Photos
Para que Motion Photos esté a la altura del resto de la cámara de los Pixel, Google tendría que ajustar varias cosas a la vez:
- Priorizar naturalidad sobre perfeccionismo agresivo: para el clip en movimiento es mejor aceptar un poco más de ruido o algo menos de nitidez antes que deformar caras y fondos.
- Replantear el loop: el movimiento debería reproducirse de forma fluida, tal vez una vez o con un ligero efecto de ida y vuelta, no como un GIF nervioso que salta en el peor momento.
- Dar opciones claras al usuario: por ejemplo, elegir entre solo foto fija, foto + vídeo corto separado o Motion Photo completo. Que cada uno decida hasta dónde quiere complicarse.
- Facilitar el compartido: un botón de exportación directa a vídeo corto estándar o a una animación que cualquier app entienda eliminaría buena parte de la sensación de formato cerrado.
- Gestionar mejor el almacenamiento: compresión más eficiente, herramientas automáticas para limpiar Motion Photos antiguos y avisos inteligentes cuando el espacio escasea ayudarían a que el modo no sea visto como un simple tragador de gigas.
Si la función se llama Motion Photos, el resultado debería parecerse a un momento real en movimiento, no a un test de estrés para los algoritmos de la cámara.
Los usuarios de Pixel merecen recuerdos, no solo trucos de software
Lo curioso de todo esto es que el Pixel es, para mucha gente, la recomendación rápida cuando alguien pregunta qué móvil hace «las mejores fotos sin tocar nada». Y con razón: el modo automático resuelve escenas difíciles con una facilidad que otros fabricantes envidian. Pero justo en el terreno más humano, el de las pequeñas memorias que se mueven y suenan, Google sigue por detrás de una idea que Apple lanzó hace ya una década.
Para quienes pasan de Motion Photos, no es un drama: desactivan la función y listo. Sin embargo, para quienes sí valoran esos segundos de vida extra, la diferencia entre Live Photos en un iPhone y Motion Photos en un Pixel es enorme. En un caso, el recuerdo gana dimensión; en el otro, demasiadas veces se transforma en un clip raro que te da más risa que nostalgia.
Google ha demostrado que puede resolver problemas muy complejos de fotografía móvil. Ajustar Motion Photos no requiere inventar nada radicalmente nuevo. Hace falta algo más simple: aceptar que, a veces, el mejor algoritmo es el que sabe cuándo apartarse y dejar que la escena se vea tal y como fue. Los usuarios de Pixel no necesitan más efectos aquí; necesitan que sus recuerdos se parezcan un poco más a la realidad y un poco menos a una demo de laboratorio.