Pocos problemas irritan tanto a los usuarios de Android como un móvil que se queda sin batería mucho antes de que termine el día. Sales de casa con el 100 %, lo usas un rato para chats y redes, lo guardas en el bolsillo… y cuando miras de nuevo ya estás por debajo del 30 %. 
Muchas veces la culpa no es del hardware ni de la edad del teléfono, sino de ciertas apps que siguen trabajando en segundo plano sin que te enteres. Justamente a esos “come batería” quiere ponerles un foco Google dentro de la tienda Google Play.
A partir del 1 de marzo de 2026, la Play Store empezará a mostrar avisos claros en la ficha de aquellas aplicaciones Android que tengan un historial de consumo energético excesivo debido a actividad en segundo plano. Es decir, antes de instalar, podrás ver si una app suele agotar la batería más rápido de lo normal y decidir si te compensa tenerla en tu dispositivo o es mejor buscar una alternativa más ligera.
Este cambio se apoya en una nueva señal de calidad llamada métrica de bloqueo parcial excesivo, basada en los llamados wake locks. Google la desarrolló en colaboración con Samsung y la probó primero en fase beta, hasta que maduró lo suficiente como para abrirla a todo el ecosistema de desarrolladores Android. El objetivo es medir de forma objetiva cuándo una app mantiene despierto el sistema más tiempo del razonablemente necesario.
En Android, un wake lock es una herramienta que permite a una aplicación evitar que el dispositivo entre por completo en modo reposo mientras se realizan tareas importantes: sincronizar correos, subir fotos, descargar archivos o procesar mensajes. Los bloqueos parciales son los más traicioneros: la pantalla está apagada, parece que el teléfono descansa, pero el procesador sigue trabajando en la sombra. Usados con moderación, son imprescindibles para una experiencia fluida; abusar de ellos, en cambio, los convierte en un drenaje silencioso de batería.
Con la nueva política, Google pone una línea roja sobre la mesa. Una aplicación se considera problemática cuando acumula más de dos horas de wake locks no exentos en un periodo de 24 horas en un dispositivo. Se entiende por no exentos aquellos bloqueos que no están asociados a funciones claramente esenciales para el usuario. Actividades como la reproducción de audio, una llamada en curso o determinadas transferencias de datos críticas se consideran exentas y no se cuentan dentro de ese límite, incluso si también mantienen despierto el equipo.
Además, Google no quiere penalizar a una app solo por un fallo puntual o un bug aislado. Por eso define lo que llama un umbral de mal comportamiento. Una aplicación solo cruza ese umbral cuando el 5 % o más de sus sesiones de uso presentan wake locks excesivos durante una ventana continua de 28 días. En otras palabras, la compañía busca patrones constantes que afecten a una parte relevante de la base de usuarios, y no un incidente esporádico en un puñado de teléfonos.
Una vez que la app supera ese umbral, empiezan las consecuencias visibles dentro de la Play Store. El sistema puede dejar de mostrarla en recomendaciones, colecciones editoriales y listados destacados, reduciendo su capacidad de llegar a nuevos usuarios de forma orgánica. Y el golpe más evidente es el aviso en la propia ficha: un mensaje que informará de que la aplicación puede provocar un mayor consumo de batería debido a su comportamiento en segundo plano. Para muchos usuarios, ver ese cartel será motivo suficiente para pensárselo dos veces.
Para los equipos de desarrollo, esto convierte la eficiencia energética en una prioridad estratégica y no en un simple detalle técnico. Tendrán que revisar con lupa tareas programadas, servicios en background, librerías de analítica y sistemas de notificaciones para recortar todo lo que mantenga la CPU despierta sin aportar valor real. Android ya ofrecía herramientas para perfilar el uso de la batería, pero esta métrica concreta da un objetivo claro y lo vincula directamente con visibilidad, descargas y reputación dentro de Google Play.
Desde la perspectiva del usuario, la ganancia está en la transparencia y en la previsibilidad. En lugar de descubrir a la mala que un nuevo juego, una VPN o una red social dejan el móvil caliente en el bolsillo mientras drenan la batería, habrá una pista clara antes de pulsar el botón de instalar. Esto es especialmente importante para quienes usan móviles más antiguos, para quienes pasan muchas horas fuera de casa o para quienes dependen del teléfono por trabajo y no pueden vivir pegados al enchufe.
En un plano más amplio, la métrica de bloqueo parcial excesivo refuerza la idea de que la calidad de una app Android no se mide solo por su diseño o sus funciones, sino también por cómo trata los recursos del dispositivo. Igual que ya existen secciones dedicadas a privacidad, permisos y seguridad, el impacto en la batería empieza a formar parte de la carta de presentación de cada aplicación. Al transformar procesos ocultos en señales que influyen en el ranking y la visibilidad, Google empuja al ecosistema hacia apps más respetuosas con el hardware. A la larga, eso debería traducirse en móviles que aguantan más horas, menos sustos al ver el porcentaje en rojo y una relación más sana entre los usuarios y las aplicaciones que usan todos los días.
1 comentario
Sinceramente, prefiero esto mil veces antes que otro pack de emojis nuevos