Google acaba de librarse de una posible reestructuración histórica. 
Un tribunal federal de Estados Unidos determinó que la compañía no tendrá que vender su navegador Chrome, pese a las fuertes presiones del Departamento de Justicia (DOJ). El caso ha sido descrito por Bloomberg como el proceso antimonopolio más importante en casi tres décadas y tenía en vilo a toda la industria tecnológica.
La propuesta más dura del DOJ consistía en obligar a Google a desprenderse de Chrome, argumentando que tener bajo el mismo techo al navegador más popular del mundo y al buscador dominante generaba una ventaja abusiva. Incluso hubo empresas interesadas en comprarlo: la startup Perplexity AI ofreció la impactante cifra de 34.500 millones de dólares. El juez, sin embargo, descartó esa medida por considerarla desproporcionada y optó por imponer restricciones más moderadas.
A partir de ahora, Google deberá compartir parte de los datos de búsqueda con rivales como Bing de Microsoft, DuckDuckGo y varias plataformas de inteligencia artificial que dependen del acceso masivo a información en línea. El objetivo es reducir el control exclusivo que Google mantiene sobre la calidad de los resultados y la publicidad digital.
El fallo también permite que Google continúe pagando a terceros para ser el motor de búsqueda predeterminado en sus plataformas. Esto es especialmente relevante para Apple, que recibe unos 20.000 millones de dólares al año por mantener a Google como opción principal en los iPhones. No obstante, Apple deberá ofrecer alternativas de manera más visible y permitir distintos motores en el modo privado de Safari. Un pequeño avance para la libre elección de los usuarios.
La sentencia supone oxígeno puro para Mozilla, cuyo navegador Firefox depende en gran parte de los ingresos generados por el acuerdo con Google. En paralelo, los fabricantes de dispositivos Android también salen beneficiados: hasta ahora estaban obligados a incluir todo el paquete de apps de Google para acceder a la Play Store. En adelante, solo deberán instalar la tienda de aplicaciones, lo que reducirá el bloatware y dará mayor libertad a cada marca para impulsar su propio software.
En conclusión, Google evita un golpe devastador, pero tendrá que adaptarse a un marco de mayor vigilancia. Para los reguladores, el resultado representa un compromiso: fomentar más competencia y transparencia sin arriesgar la estabilidad de un ecosistema digital del que dependen miles de millones de personas en el mundo.
3 comentarios
El DOJ apuntaba alto, pero quedó a medias
Por fin menos apps basura en los Android
Google salió bien parado otra vez 😂