Hay notas de prensa que llegan al correo y pasan sin pena ni gloria, y luego están esas que te rompen el día en cuanto abres la imagen adjunta. Eso me pasó con el Honeycomb Echo Aviation Controller, un mando para simuladores de vuelo que parece resultado de un experimento loco: alguien tomó un gamepad normal, lo olvidó dentro de la cabina de un avión y volvió convertido en una pequeña consola de instrumentos. No es un yugo enorme ni un set de pedales que se come medio escritorio, sino un controlador de sofá que quiere darte casi todo el panel de un avión directamente en las manos. Que vaya a ser perfecto o no está por ver, pero como idea y como objeto raro, ya se ha ganado su lugar en el radar de cualquier fan de los simuladores.
Diseño: por fuera mando, por dentro cabina
A primera vista, la silueta del Echo Aviation es la de un mando moderno de consola: dos asas, botones arriba, sticks analógicos. 
Pero en cuanto acercas la mirada, la cosa se desmadra. Donde en un pad normal hay plástico vacío, aquí hay palanquitas, interruptores, etiquetas minúsculas y un pequeño bosque de botones. Honeycomb tiene un objetivo clarísimo: que puedas seguir sentado en el sofá con los brazos apoyados en las piernas, pero con acceso a muchos de los controles que, en un setup clásico, vivirían repartidos entre teclado, ratón, yoke, pedales y un cuadrante de potencia dedicado.
El resultado es una mezcla curiosa entre herramienta seria y juguete extravagante. Dejas el Echo al lado de un mando de Xbox o PlayStation y el mando normal de repente parece aburrido. El Echo tiene ese aspecto de accesorio que verías en una serie de ciencia ficción barata de los 80, solo que aquí no se trata de decorado de cartón, sino de despegar y aterrizar en Microsoft Flight Simulator, X-Plane o el simulador que tengas instalado en el PC.
Sticks, palancas y pedales comprimidos en la mano
El corazón del mando es el stick analógico principal, que usa sensores de efecto Hall en lugar de los típicos potenciómetros de contacto. Traducido: menos partes que se desgastan, más precisión con el tiempo y menos miedo al drift que arruina tantos mandos. Ese stick se encarga de elevarones y alerones, es decir, de controlar pitch y roll. Las barrenas, los virajes limpios y las famosas barrel rolls están servidas, tanto si vuelas avionetas como si piloteas un gran reactor.
En la parte trasera se esconden dos palas que se mueven en oposición y simulan el timón de dirección. Son, en la práctica, un par de pedales virtuales integrados en el mando: aprietas un lado, relajas el otro y el avión cabecea de cola para corregir el viento cruzado o cuadrar el viraje. Para quien no tiene espacio bajo la mesa para unas rudder pedals reales, esa solución es bastante ingeniosa.
Arriba, en el centro, aparece un mini cuadrante de potencia con cuatro palancas independientes. Cada una se puede asignar a un motor o a otra función, y las tapas de las palancas se pueden cambiar para adaptarse mejor a aviación general o a aviones comerciales. Hoy vuelas una bimotor tranquila, mañana un monstruo de cuatro motores; el Echo te deja modificar el layout sin desmontar medio escritorio. En la parte inferior hay palancas extra para flaps y tren de aterrizaje, para que puedas seguir la secuencia clásica: flaps y potencia para despegar, tren arriba al subir, flaps abajo y tren fuera justo antes de besar la pista. Un grupo de botones cerca de la parte superior se presta a atajos para la cámara, listas de chequeo o barras de herramientas del simulador.
Un mando para veteranos, curiosos y pisos pequeños
Por supuesto, el público natural del Echo Aviation Controller son los veteranos de los simmers: gente que vuela online, habla con controladores virtuales y se lee manuales de avión por gusto. Pero la gracia del formato es que también abre una puerta a los jugadores que hasta ahora solo conocían el Flight Simulator con un pad básico o incluso con teclado. El Echo promete un punto medio interesante: más controles dedicados y más inmersión que un mando convencional, sin exigir que conviertas tu habitación en una cabina permanente.
Honeycomb, además, no está sola en esta cruzada por el cockpit portátil. Ahí fuera están propuestas como el Meridian GMT X-Ray y el Yawman Arrow, este último ya disponible por unos 199 dólares y con su propia interpretación de mando para pilotos de sofá. Entre todos están definiendo una especie de subcategoría dentro del hardware de simulación: dispositivos que no quieren sustituir a las cabinas gigantes de quien dedica una habitación entera al hobby, sino ofrecer algo mucho más manejable para quien comparte escritorio con teletrabajo, estudios o simplemente vive en un piso minúsculo.
De herramienta seria a juguete de desafío viral
Por muy serio que pueda ser el planteamiento, es imposible mirar el Echo Aviation y no imaginar el otro uso evidente: los retos absurdos. Vivimos en la era en la que la gente se pasa juegos con volantes de carreras, alfombrillas de baile o frutas conectadas a sensores. Un mando lleno de palancas de motor y controles de flaps está pidiendo a gritos que alguien intente pasar la canción imposible de tu juego musical favorito con él, o que se enfrente a jefes de Elden Ring usando un controlador pensado para alinear ILS en vez de esquivar espadazos.
También tiene un enorme potencial de troleo local. Imagina que arrancas un juego de lucha, le pasas el Echo a tu colega con toda la tranquilidad del mundo y le dices que es el mando que te ha tocado. Mientras él intenta descubrir qué palanca hace saltar al personaje y cuál activa el especial, tú ya llevas media barra de vida de ventaja solo por inercia.
Batería, plataformas y futuro
Más allá de la parte cómica, el Echo Aviation Controller viene con detalles prácticos claros. Funciona de forma inalámbrica y Honeycomb habla de hasta unas quince horas de autonomía, suficiente para un vuelo intercontinental en el simulador o para varios días de sesiones cortas. Cuando la batería se rinde, basta con conectar un cable USB-C y seguir usando el mando como si fuera cableado, sin necesidad de abandonar el vuelo a mitad de ruta.
La primera versión está pensada para PC con Windows y para Mac, es decir, el territorio natural del grueso de la comunidad de simulación. En un tráiler también se menciona que el mando llegará a consolas en 2026, lo que deja claro que Honeycomb ve al Echo como un accesorio a largo plazo, capaz de mudarse contigo del escritorio al salón si decides pasar el Flight Simulator a la pantalla grande.
Conclusión: un híbrido raro, pero muy tentador
Queda por comprobar si el Honeycomb Echo Aviation Controller puede sustituir de verdad a un yugo clásico con pedales independientes en términos de precisión y sensaciones. Pero incluso antes de esa prueba, ya ha conseguido algo importante: refleja muy bien en qué punto está el hardware de videojuegos hoy. Hay espacio tanto para herramientas serias como para juguetes extravagantes, y el Echo vive justo en esa frontera. Para unos será el primer paso hacia un vuelo más profundo en Microsoft Flight Simulator sin montar un monstruo de metal en el escritorio. Para otros, será simplemente el mando más raro que han visto y el protagonista perfecto de su próximo reto viral.
En cualquier caso, no es el típico controlador negro que se pierde en el mueble del salón. Es llamativo, distinto y tiene un encanto muy particular para cualquiera que haya soñado alguna vez con pilotar, aunque solo sea en digital, desde la comodidad del sofá. Y si un trozo de plástico con unas cuantas palancas extra consigue despertarte esas ganas de volver a volar, quizá Honeycomb ya ha hecho despegar al Echo mucho antes de que tú pulses el botón de encendido del simulador.
2 comentarios
mi escritorio ya no soporta más cacharros, así que un cockpit portátil en forma de mando empieza a sonar peligrosamente razonable
claramente lo diseñó alguien que vive metido en Flight Simulator y tuvo una idea genial a las 3 de la mañana kkk