Honor ha presentado oficialmente en China la nueva familia Honor 500 y deja claro a quién apunta: usuarios que quieren algo muy cerca de un gama alta, pero sin pagar el precio de un ultra premium. Los Honor 500 y Honor 500 Pro llegan con baterías enormes de 8000 mAh, chips Snapdragon de última hornada, pantallas OLED muy luminosas y un diseño que, inevitablemente, recuerda tanto a iPhone como a Pixel. 
El resultado es justo ese tipo de móvil que enciende debates en los comentarios, pero que sobre el papel tiene argumentos muy sólidos.
En diseño, Honor no se ha quedado tímida. Ambos modelos apuestan por marcos planos de aluminio, trasera de vidrio y un gran visor de cámara que ocupa buena parte de la zona superior trasera. Es imposible no pensar en los iPhone más recientes, pero con un toque algo más ancho y marcadamente Android. A pesar de las baterías gigantes, el grosor se mantiene en unos contenidos 7,8 mm, con 198 g para el Honor 500 y 201 g para el 500 Pro. No son plumas, pero para un móvil con 8000 mAh de batería, siguen siendo sorprendentemente manejables.
La gama de colores sigue la línea vistosa de la marca: Aquamarine para quien quiere algo llamativo, Starlight Powder en rosa suave, Moonlight Silver con aire frío y Obsidian Black para los amantes del clásico sobrio. Más allá de la estética, la construcción apunta a aguantar el trote del día a día: tanto el Honor 500 como el 500 Pro cuentan con certificación IP68 e IP69K, es decir, protección total contra polvo, resistencia al agua y tolerancia incluso a chorros de alta presión. Algo que solemos ver en móviles rugerizados, ahora en un cuerpo de cristal y metal muy pulido.
En el frontal, los dos comparten prácticamente la misma ficha técnica. Montan un panel LTPO OLED de 6,55 pulgadas con resolución de 1264 x 2736 píxeles y tasa de refresco adaptativa de hasta 120 Hz. La cifra que más llama la atención es el brillo máximo local anunciado de 6000 nits, que pone a la serie Honor 500 al nivel de los móviles mas brillantes del mercado. Traducido: buena visibilidad bajo sol fuerte y margen de sobra para contenido HDR. El lector de huellas va bajo la pantalla y la cámara frontal, de 50 MP, se integra en un pequeño orificio pensado para selfies, videollamadas y contenido vertical sin comprometer demasiado el espacio en la pantalla.
Las diferencias gordas empiezan por dentro. El Honor 500 Pro es el modelo orientado a potencia pura: integra el Snapdragon 8 Elite y se puede configurar con hasta 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento interno, una cifra que hace que muchos portátiles parezcan tímidos. Es un equipo pensado para quienes juegan mucho, editan video en el móvil o simplemente lo quieren todo instalado sin preocuparse por borrar apps. El Honor 500 estándar se queda con el Snapdragon 8s Gen 4, un chip que sigue siendo muy potente, pero con un enfoque mayor en eficiencia y estabilidad térmica para aguantar sesiones largas sin recalentarse.
En fotografía, Honor tampoco se conforma con lo básico. Ambos móviles comparten un sensor principal de 200 MP con tamaño aproximado de 1/1,4 pulgadas, lo bastante grande como para ofrecer mucho detalle y un rendimiento nocturno competitivo gracias al uso de pixel binning. Les acompaña una ultra gran angular de 12 MP para paisajes, interiores y fotos de grupo. El 500 Pro añade además una teleobjetivo de 50 MP con zoom óptico de 3 aumentos, pensado para retratos con desenfoque mas natural y para acercar escenas lejanas sin destrozar la calidad a base de zoom digital.
La batería es seguramente el punto donde Honor quiere marcar diferencias frente a los grandes nombres del sector. Tanto el Honor 500 como el 500 Pro integran una batería de 8000 mAh con tecnología de celdas de silicio carbono. En un mercado donde muchos buques insignia siguen anclados en los 4500 o 5000 mAh, esta cifra suena casi exagerada, pero refleja algo que muchos usuarios piden desde hace años: móviles que aguanten de verdad uno o dos días de uso intensivo. La carga rápida por cable alcanza los 80 W, mientras que el Honor 500 Pro suma carga inalámbrica de 50 W. Ambos ofrecen carga inversa por cable de hasta 27 W para que el móvil pueda hacer de banco de energía improvisado para accesorios o incluso para rescatar el teléfono de un amigo con la batería en rojo.
A nivel de software, la serie arranca con MagicOS 10 basado en Android 16, es decir, con una versión moderna del sistema, mejoras recientes de seguridad y gestión de energía, y la capa de Honor por encima. Ahí entran funciones de multitarea, opciones de personalización y algunos atajos de productividad. La duda razonable, como casi siempre en Android, está en el calendario de actualizaciones: con un hardware que apunta claramente a varios años de vida útil, muchos potenciales compradores mirarán con lupa cuántas versiones de Android y cuántos parches de seguridad promete la marca.
En precios, Honor apuesta en China por una estrategia agresiva. El Honor 500 arranca en 2699 yuanes para la versión de 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, sube a 2999 yuanes con 12/512 GB y se sitúa en 3299 yuanes en la configuración de 16/512 GB. El Honor 500 Pro empieza en 3599 yuanes (12/256 GB), sigue con 3899 yuanes (12/512 GB), 4199 yuanes (16/512 GB) y llega hasta 4799 yuanes en el modelo tope de gama con 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento. Ambos están ya en preventa en China y las primeras unidades se enviarán a partir del 27 de noviembre, justo a tiempo para la temporada de compras de final de año.
Como era de esperar, el diseño ya ha encendido las habituales guerras de comentarios: que si es una copia de Apple, que si en realidad copia al Pixel, que si todos se copian entre todos. Pero en medio del ruido hay una evidencia que muchos usuarios señalan: hoy por hoy ni Apple ni Pixel ofrecen un móvil tan cuidado en diseño con una batería de este tamaño. Si el rendimiento real en pantalla, autonomía y cámara cumple lo que prometen las especificaciones, la serie Honor 500 tiene todas las papeletas para convertirse en esa recomendación casi automática para quien quiere un Android moderno, llamativo y, sobre todo, capaz de llegar a la noche con batería de sobra.