El mundo de los móviles plegables no ha terminado de acostumbrarse a las pantallas tipo libro y tipo concha cuando ya aparece la siguiente generación: los teléfonos con triple pliegue. Y, al menos por ahora, este nuevo territorio tiene solo dos protagonistas claros: el Huawei Mate XTs y el recién presentado Samsung Galaxy Z TriFold. Los dos cuestan como un portátil de gama alta, los dos quieren ser la vitrina de lo que viene en el segmento premium y, sin embargo, apuestan por filosofías muy distintas a la hora de doblar su gigantesca pantalla.
Sobre el papel, Mate XTs y Galaxy Z TriFold parecen casi gemelos: varios paneles unidos por bisagras, un formato alargado cuando están cerrados y una superficie cercana a las 10 pulgadas cuando se despliegan por completo. 
Pero en cuanto empezamos a mirar cómo se doblan en el uso real, las diferencias salen a la luz. El creador de contenido Mrwhosetheboss lo resumió bien en una comparativa: el modelo de Samsung solo ofrece dos modos reales de uso, mientras que el de Huawei se comporta como si fueran tres dispositivos en uno.
El Galaxy Z TriFold funciona con una lógica sencilla. Cerrado, se comporta como un móvil tipo barra algo más grueso, con una pantalla externa clásica para consultar notificaciones, chatear o navegar de forma rápida. Al abrir todas las secciones, el teléfono se transforma en una especie de tablet de unas 10 pulgadas, ideal para trabajar con más comodidad, ver series o jugar con una experiencia mucho más inmersiva. El problema es lo que falta: no hay un modo intermedio de una sola bisagra abierta que se sienta como un libro digital o como los plegables tipo Fold a los que ya nos hemos acostumbrado.
Ahí es donde el Huawei Mate XTs marca diferencia. Gracias a un sistema de bisagra en forma de Z, la pantalla flexible puede envolver parte del cuerpo del teléfono y ofrecer tres formatos claros. Totalmente plegado, se siente como un smartphone relativamente normal, manejable y fácil de guardar en el bolsillo. Con un solo despliegue, se convierte en una especie de mini tablet alargada, cómoda para leer, desplazarse por redes sociales o trabajar con dos apps en paralelo. Con el segundo despliegue, aparece toda la diagonal de 10,2 pulgadas, mucho más cercana a la experiencia de un tablet compacto que a la de un móvil grande.
Este modo intermedio no es simplemente un truco para lucirse en la presentación. A nivel práctico, permite adaptar el dispositivo a momentos distintos del día. En el formato de un solo pliegue, el Mate XTs se puede sujetar mejor con una mano y ofrece un equilibrio muy interesante entre tamaño de pantalla y ergonomía. En el formato completamente abierto, la idea es usarlo sobre la mesa, como si fuera un pequeño portátil táctil, para revisar documentos, editar fotos, consultar dashboards o aprovechar mejor el espacio en juegos y apps creativas.
Samsung, en cambio, ha decidido sacrificar esa flexibilidad extra en favor de algo mucho menos vistoso, pero muy importante: la durabilidad de la pantalla. El Galaxy Z TriFold utiliza un diseño en forma de U, en el que el panel principal, más blando y delicado, queda hacia dentro cuando el teléfono está cerrado. Las partes externas actúan como carcasa de protección y están recubiertas con Gorilla Glass Ceramic 2, un vidrio mucho más resistente a golpes y arañazos que el material del panel interno. En la práctica, casi todo lo que roza o golpea el dispositivo en el día a día impacta primero en ese vidrio, no en la pantalla flexible.
En el Mate XTs, el planteamiento es el contrario. Como la pantalla principal forma parte de la cara exterior en la mayoría de situaciones, está expuesta a mesas, bolsos, mochilas, granos de arena y otros enemigos silenciosos. Los microarañazos pueden tardar en hacerse visibles, pero con el tiempo suelen generar una especie de velo sobre la superficie. Y en una tecnología tan cara, una marca profunda o una fisura en el panel flexible es casi sinónimo de reparación de alto coste, cuando no de sustitución completa del conjunto.
Desde ese punto de vista, se entiende bien la apuesta de Samsung. Si el Galaxy Z TriFold acaba rondando los 2.447 dólares, la marca sabe que su público no solo quiere un diseño llamativo, sino también un producto que aguante varios años sin que la pantalla parezca una lámina de plástico castigada. La propia compañía reconoce que el panel interno sigue siendo más sensible a arañazos que un cristal normal. Protegerlo dentro del chasis siempre que sea posible es su manera de aumentar la vida útil del teléfono, aunque eso signifique renunciar a un tercer modo de uso.
También hay un componente psicológico que no conviene olvidar. Quien compra un triple plegable de primera hornada asume que está entrando en terreno casi experimental. Muchos de esos usuarios prefieren un equipo que se sienta sólido y fiable aunque tenga alguna limitación, antes que uno extremadamente versátil pero con la sensación constante de fragilidad. En esa lectura, el Huawei Mate XTs se parece a un prototipo de salón del automóvil: espectacular, llamativo y muy flexible, pero siempre con ese punto de riesgo. El Galaxy Z TriFold, en cambio, recuerda a un SUV de lujo blindado: quizá con menos acrobacias, pero pensado para sobrevivir al uso diario sin sobresaltos.
Para compensar su diseño más conservador, Samsung intenta brillar con la ficha técnica. En el interior del Galaxy Z TriFold encontramos el Snapdragon 8 Elite, un procesador pensado para multitarea pesada, juegos exigentes y funciones de inteligencia artificial que aprovechan el formato de gran pantalla. La idea es que el usuario pueda abrir varias ventanas, conectar el móvil a un monitor y seguir teniendo potencia de sobra para tratarlo casi como un mini portátil de bolsillo. El Mate XTs no se queda corto en hardware, pero el nombre del chip de Qualcomm le da a Samsung un argumento claro cuando se habla de rendimiento puro.
Al final, el duelo entre Huawei Mate XTs y Samsung Galaxy Z TriFold no va tanto de ver cuál se dobla más, sino de decidir qué prioridad pesa más en la vida real. Huawei se coloca del lado de la versatilidad: tres modos bien diferenciados que pueden sustituir al móvil tradicional y a la tablet pequeña en un solo cuerpo. Samsung se sitúa del lado de la prudencia: menos combinaciones, pero una pantalla interna mucho más protegida y un paquete de rendimiento pensado para aguantar el paso del tiempo.
En los próximos años veremos si la balanza del mercado se inclina hacia el enfoque más atrevido o hacia el más conservador, y seguramente aparecerán diseños que mezclen ideas de ambos. Por ahora, la decisión es bastante clara para quien se plantee dar el salto a un triple plegable: apostar por el Mate XTs y disfrutar del máximo juego de formatos a costa de una pantalla más expuesta, o quedarse con el Galaxy Z TriFold y priorizar una construcción que cuida el componente más caro y frágil del dispositivo cada vez que lo cerramos.