Pocas historias en el mundo de los videojuegos han sido tan montañosas como la de Hytale. Durante meses, la comunidad dio por hecho que el ambicioso MMO tipo Minecraft estaba muerto: el cierre de Hypixel Studios sonó a sentencia definitiva y muchos fans archivaron el proyecto en la carpeta de los juegos que jamás salieron. Hoy el panorama es otro. 
Hytale vuelve a escena, con nuevo rumbo, vieja tecnología rescatada y una apuesta clarísima: poner el juego en manos de la comunidad cuanto antes, aunque eso signifique enseñar todas sus costuras.
El giro de guion llegó cuando Simon ‘Hypixel’ Collins-Laflamme, cofundador del estudio, recuperó los derechos de Hytale de manos de Riot Games. Con ese movimiento, el proyecto dejó de estar atado al rumbo impuesto tras la compra de Hypixel en 2020 y volvió a estar bajo el control directo de su creador original. La primera gran decisión fue contundente: abandonar el motor cross-platform que se estaba construyendo y regresar al motor Legacy, el mismo sobre el que funcionaban las primeras demos internas y que ya tenía años de trabajo acumulado.
La lógica detrás de este cambio es sencilla pero contundente. El nuevo motor, pensado para que Hytale funcionara desde el día uno en PC, consolas y quizá móviles, sonaba perfecto sobre el papel. Sin embargo, en la práctica iba muy por detrás en funciones de juego, herramientas y estabilidad. Según Collins-Laflamme, harían falta al menos un par de años más solo para alcanzar el nivel de jugabilidad que ya ofrece el motor Legacy. Seguir por ese camino habría significado condenar a la comunidad a más silencio, más promesas vagas y ningún juego jugable.
En lugar de eso, el estudio ha decidido priorizar el foco sobre la ambición desmedida. El plan actual es lanzar primero un acceso anticipado en PC usando el motor Legacy y dejar la expansión a otras plataformas para más adelante, cuando el núcleo del juego esté pulido. Para los jugadores de consola puede que esto se traduzca en más espera, pero por primera vez en mucho tiempo el calendario suena realista. La meta ya no es un debut perfecto y simultáneo en todas partes, sino un juego que, aunque incompleto, se pueda disfrutar y mejorar junto a la comunidad.
Para hacer posible este relanzamiento, Collins-Laflamme ya ha vuelto a contratar a más de treinta antiguos desarrolladores de Hypixel, y la idea es que regresen aún más miembros clave del equipo original. Están reconstruyendo pipelines, reactivando sistemas del motor Legacy y descartando experimentos que ya no encajan con la nueva estrategia. La fecha exacta de acceso anticipado aún no se ha revelado, pero el creador deja claro que el anuncio no está tan lejos. Eso sí, avisa sin rodeos: será un acceso anticipado de verdad, con cuelgues, bugs, sistemas rotos y menús que todavía se notarán en obra.
La versión 1.0 de Hytale, por su parte, se mantiene en el horizonte lejano. El propio estudio habla de al menos varios años antes de alcanzar ese punto. Mientras tanto, el estado actual del juego ya permite hacerse una idea de su escala. La build incluye más de 100 NPC distintos y miles de bloques, objetos y elementos decorativos para construir mundos y aventuras. Muchas de estas piezas aún necesitan ajustes de equilibrio, scripts más afinados y una buena capa de pulido visual, pero dejan claro que el objetivo no es un clon ligero de Minecraft, sino un sandbox profundo con alma de RPG.
Eso no significa que todo lo prometido vaya a estar disponible desde el primer día. El Modo Aventura, uno de los pilares que más llamó la atención en los primeros tráilers, no estará listo para el lanzamiento en acceso anticipado. Lo mismo ocurre con los minijuegos oficiales inspirados en la tradición del servidor Hypixel. El equipo insiste en que ambas partes siguen siendo fundamentales en la visión de Hytale, pero reconocen que la infraestructura para soportarlas a gran escala todavía no está preparada. Una subequipo se centrará en ellas cuando la base de supervivencia y sandbox esté lo bastante estable.
Mientras tanto, el protagonismo pasa directamente a la comunidad. Desde el inicio, Hytale se plantea como un juego, sí, pero también como una plataforma de creación. Los desarrolladores aseguran que es posible modificar prácticamente todo: contenido, reglas del mundo, mecánicas, interfaz, efectos, e incluso el comportamiento del servidor. La intención es que tanto modders veteranos como jugadores curiosos sin conocimientos de programación puedan crear experiencias sorprendentes: servidores de rol, arenas competitivas, campañas cooperativas o modos totalmente locos.
Cuando los minijuegos oficiales lleguen, la idea es que sus recursos también se compartan con los jugadores. Modelos, animaciones, scripts y demás assets estarán disponibles para que la comunidad construya sus propias variantes o versiones extendidas. Hytale quiere ser menos un producto cerrado y más un gran ecosistema en el que el contenido oficial convive y se fusiona con creaciones de la comunidad.
En la parte técnica, la apertura también es agresiva. En los meses posteriores al inicio del acceso anticipado, el estudio planea dar acceso al código del servidor, permitiendo que administradores y desarrolladores levanten infraestructuras totalmente personalizadas. Eso abre la puerta a mundos con economías únicas, reglas radicalmente diferentes, aventuras diseñadas a mano y conversiones totales que apenas se parezcan al Hytale original. En una industria donde muchos juegos online cierran cada vez más su ecosistema, esta postura suena casi rebelde.
Después de años de idas y venidas, compra por parte de Riot, cambios de motor y un cierre de estudio que sonó a golpe final, el regreso de Hytale es algo que pocos se atrevían a imaginar. Ahora, lejos de perseguir un lanzamiento perfecto, el proyecto apuesta por un crecimiento orgánico, construido con la ayuda de su comunidad. Si todo sale según lo planeado, Hytale puede pasar de ser el eterno meme del juego que nunca sale a convertirse en uno de los sandboxes más creativos y modificables de su generación.