El nuevo proceso Intel 14A está dando de qué hablar: aún antes de su lanzamiento oficial, ya supera al 18A en rendimiento y eficiencia, y lo hace casi un año antes de lo previsto. 
Según el director financiero de la compañía, David Zinsner, el 14A ha alcanzado una madurez técnica sorprendente, situándose por encima del 18A cuando ambos estaban en el mismo punto de desarrollo. Para Intel, esto no es solo un logro técnico: es una señal de que su estrategia de recuperación podría finalmente estar dando frutos.
El proceso 18A fue presentado como el gran paso adelante de Intel, con tecnologías como los transistores RibbonFET y PowerVia, que prometían mejoras drásticas en consumo energético y densidad. Pero ahora, el 14A apunta aún más alto. A diferencia del 18A, centrado principalmente en productos internos como Panther Lake, el 14A se diseñó desde el inicio para clientes externos. En otras palabras, este proceso es la base del plan de Intel para convertirse en una fundición global capaz de competir directamente con TSMC y Samsung.
Zinsner lo explicó con claridad: “Con el 14A hemos empezado muy bien. En comparación con el 18A en su misma etapa, el 14A tiene mejor rendimiento y yield”. Y considerando que todavía falta cerca de un año para el inicio de la producción de riesgo, estos resultados son prometedores. Intel ya está compartiendo muestras con posibles socios, buscando retroalimentación y ajustando el proceso paso a paso, una práctica que demuestra un enfoque mucho más abierto y colaborativo que en el pasado.
Entre las principales innovaciones del 14A está el uso de litografía EUV de Alta Apertura Numérica (High-NA EUV) y la segunda generación de transistores RibbonFET. Estas tecnologías deberían permitir mayor densidad de transistores, mejor eficiencia energética y más potencia, todo sin sacrificar el control térmico. Con estos avances, el 14A podría igualar – o incluso superar – al TSMC N2P, actualmente el proceso de fabricación más avanzado del mundo.
Sin embargo, el riesgo es considerable. La litografía High-NA EUV es una tecnología muy nueva y compleja; incluso TSMC se ha mostrado cautelosa antes de adoptarla. Intel, por su parte, ha decidido apostar fuerte para adelantarse a la competencia, aun sabiendo que los primeros rendimientos podrían ser bajos. Si logra estabilizar la producción antes que los demás, podría recuperar el liderazgo perdido desde los tropiezos del proceso de 10nm.
Desde el punto de vista financiero, el éxito del 14A es fundamental. La división Intel Foundry Services depende de este proceso para atraer a clientes externos, incluidos fabricantes de chips de inteligencia artificial y grandes operadores de centros de datos. La producción masiva está prevista para finales de 2026. Si Intel cumple su promesa, este nodo podría ser el inicio de una nueva era para la compañía, no solo un anuncio más.
Mientras algunos siguen dudando, otros ven en el 14A el primer verdadero indicio de que Intel podría volver a liderar la industria. El tiempo dirá si este nuevo proceso marca el renacimiento de la compañía o simplemente otro intento ambicioso. Pero por primera vez en años, la fe en Intel parece justificada.