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Intel advierte una posible escasez de chips para 2026: la demanda de procesadores de IA y servidores se dispara

por ytools
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Intel advierte una posible escasez de chips para 2026: la demanda de procesadores de IA y servidores se dispara

Intel advierte una posible escasez de chips para 2026: la demanda de procesadores de IA y servidores se dispara

Intel encendió las alarmas en la industria tecnológica tras confirmar que podría quedarse sin inventario de chips a principios de 2026. El propio director financiero, David Zinsner, reveló que la demanda de procesadores para servidores, inteligencia artificial y computadoras personales ha superado por completo las expectativas, llevando a la compañía a una situación límite en su capacidad de producción.

En declaraciones a Barron’s, Zinsner explicó que las fábricas de Intel operan al máximo, intentando responder a un crecimiento descontrolado impulsado por la IA, los centros de datos y el repunte del mercado de PC. “Si esta tendencia continúa, los inventarios podrían agotarse por completo para el primer trimestre de 2026”, advirtió el CFO, dejando en claro que la empresa enfrenta un escenario tan prometedor como riesgoso.

El fenómeno tiene un protagonista claro: la línea Xeon 6 “Granite Ridge”. Este procesador se ha convertido en la base de la estrategia de Intel en el sector de la IA y los servidores, con una adopción mucho más rápida de lo que la compañía había previsto. Para responder a la demanda, Intel ha tenido que ampliar la producción incluso en nodos antiguos como el Intel 7, mientras ajusta precios y prioriza clientes estratégicos. “Estamos optimizando el mix de productos para atender las necesidades críticas de nuestros socios”, añadió Zinsner.

Sin embargo, este enfoque tiene consecuencias directas para el consumidor. Los procesadores Raptor Lake, orientados al mercado doméstico, están experimentando escasez no solo por la alta demanda, sino también porque Intel redirige recursos hacia sus CPUs de servidor, que ofrecen márgenes de ganancia más altos. El aumento de precios en esta línea busca equilibrar la balanza entre ambos segmentos, aunque muchos usuarios consideran la medida impopular.

Mientras tanto, los analistas se muestran divididos. Algunos destacan que el auge de la demanda es una señal positiva para Intel, pero otros señalan que los ingresos siguen cayendo año tras año. Los críticos acusan a la empresa de exagerar sus cifras para disimular problemas de rendimiento y una pérdida sostenida de participación frente a AMD y NVIDIA, que han ganado terreno en inteligencia artificial y centros de datos. “Si la demanda es tan alta, ¿por qué los ingresos bajan?”, cuestionan en redes.

A pesar de todo, Intel apuesta fuerte a su plan de recuperación. Con Lip-Bu Tan al mando y una estrategia centrada en la expansión de fábricas en Estados Unidos, la compañía busca posicionarse como un actor clave del futuro de la industria de semiconductores. Si logra resolver los cuellos de botella actuales, el 2026 podría marcar su gran regreso. Pero en un contexto de inflación, tensiones con China y crisis de materiales raros, nada está garantizado.

Por ahora, Intel vive una paradoja: su éxito la está asfixiando. Entre la promesa del liderazgo en IA y el riesgo de no poder fabricar lo suficiente, la empresa camina por una delgada línea que definirá su futuro en los próximos años.

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