Intel acaba de marcar un antes y un después en la historia de la tecnología estadounidense. La compañía confirmó que su nueva planta Fab 52, ubicada en Chandler, Arizona, ya está completamente operativa y lista para fabricar chips con el proceso 18A, el más avanzado del planeta. 
Este logro representa mucho más que un salto tecnológico: es el regreso de la fabricación de semiconductores de élite al suelo estadounidense.
Durante décadas, empresas asiáticas como TSMC y Samsung dominaron el mercado global de chips, mientras que Estados Unidos dependía cada vez más de la producción extranjera. Pero eso empieza a cambiar. Con la puesta en marcha de la Fab 52, Intel busca recuperar su protagonismo y posicionar a Estados Unidos como líder mundial en la industria de los semiconductores, reforzando su independencia tecnológica y económica.
En el evento Tech Tour, Kevin O’Buckley, vicepresidente senior de Intel, anunció que la planta está lista para la producción masiva de chips con tecnología 18A. Esto convierte a Intel en la primera compañía capaz de fabricar semiconductores de clase Angstrom dentro de los Estados Unidos, superando a sus rivales asiáticos. La nueva arquitectura combina dos avances clave: RibbonFET, una revolucionaria estructura de transistores, y PowerVia, un sistema de alimentación desde la parte trasera del chip. Según Intel, el resultado es un aumento del 15% en rendimiento y una mejora del 30% en densidad frente al proceso Intel 3, marcando un salto importante en la miniaturización y eficiencia energética.
La Fab 52 es la quinta fábrica de gran escala en el campus de Ocotillo y forma parte de una inversión colosal de 100 mil millones de dólares destinada a expandir la capacidad de producción doméstica. Esta planta no solo fabricará chips para la propia Intel, sino también para terceros a través del programa Intel Foundry Services. Aunque la compañía aún no ha revelado su capacidad exacta, se espera que Fab 52 sea el eje central de la producción 18A en Estados Unidos, junto a las instalaciones de TSMC en la misma región.
Más allá de lo técnico, este paso tiene un fuerte componente político. El gobierno estadounidense lleva años impulsando la reindustrialización del sector con subsidios y créditos a través de la Ley CHIPS. Algunos críticos sostienen que el proyecto se financia en gran parte con dinero público, pero el consenso es que el impacto positivo es innegable: más empleos cualificados, menor dependencia de Asia y mayor seguridad nacional en un sector clave.
El proceso 18A también será la base de las próximas generaciones de procesadores, como Panther Lake y Clearwater Forest. Analistas afirman que Intel tiene una ventaja de casi dos años sobre TSMC y Samsung, cuyos procesos de 2 nanómetros no llegarán a suelo estadounidense hasta finales de 2026. Todo apunta a que grandes tecnológicas ya están probando los chips 18A para servidores e inteligencia artificial, lo que refuerza la confianza en el renacimiento de la compañía.
Intel se presenta ahora como una “foundry estadounidense de vanguardia y confianza”. Si este nuevo capítulo marca el regreso definitivo de la innovación made in USA o no, aún está por verse. Pero lo cierto es que los chips más avanzados del mundo vuelven a fabricarse donde todo empezó: en Estados Unidos.
1 comentario
Intel renaciendo en casa, eso sí que suena bien 💪