Intel vuelve a intentar redefinir su papel en la industria de los semiconductores, y esta vez el énfasis no está únicamente en la tecnología: se trata de un cambio cultural, de responsabilidad interna y de una apuesta seria por la inteligencia artificial. En la conferencia Goldman Sachs Communacopia + Technology, John Pitzer, vicepresidente de Planificación Corporativa y Relaciones con Inversores, expuso la visión del CEO Lip-Bu Tan para transformar a Intel en una compañía más ágil, menos burocrática y con aspiraciones de competir de verdad con gigantes como NVIDIA y TSMC.
Según Pitzer, las reestructuraciones anteriores de Intel se limitaron a recortes de costes, sin alterar el fondo de cómo operaba la empresa. 
Ahora, Tan ha impulsado cambios más profundos: redujo casi a la mitad las once capas de gestión, que durante años frenaron la innovación y ralentizaron las decisiones. También implementó el regreso obligatorio a la oficina, una medida controvertida en el sector tecnológico, pero que refleja su insistencia en la disciplina y la rendición de cuentas.
De acuerdo con Pitzer, Intel tiene hoy cuatro prioridades clave: estabilizar el negocio x86, base histórica de la compañía; diseñar una estrategia clara de IA; consolidar el negocio de fundición (foundry); y mejorar el balance financiero para recuperar la confianza de los inversores. El CFO David Zinsner ya presentó iniciativas en materia financiera, pero lo decisivo estará en los otros tres pilares.
La apuesta por la IA es quizás la más llamativa. Pitzer reconoció que la empresa necesita dar más transparencia a su hoja de ruta. El negocio x86 por sí solo puede sostener un crecimiento modesto de entre 3% y 5%, pero los objetivos de Tan son mucho más ambiciosos. Para alcanzarlos, Intel debe reforzar su presencia en el mercado de aceleradores de IA. La compañía cree que su ecosistema x86 le otorga ventajas, especialmente en tareas de inferencia y en aplicaciones en el edge, donde la eficiencia energética y la capacidad de respuesta son fundamentales. Allí, Intel ve la posibilidad de ser verdaderamente disruptiva.
El escepticismo del mercado, sin embargo, sigue presente. Intel lleva años prometiendo reinvenciones que no terminan de concretarse. El proceso 14A generó dudas cuando la dirección insinuó que la inversión dependería del interés de clientes externos. Las acciones cayeron con fuerza. Ahora, Pitzer asegura que Intel está “totalmente comprometida” con 14A y que, a diferencia de lo ocurrido con 18A, esta vez los clientes participan desde la fase de definición. Con ello, Intel espera evitar errores pasados y alinear sus nodos con la demanda real.
La fabricación de chips siempre marca la diferencia. Pitzer afirmó que el desarrollo de 14A avanza bien, con madurez creciente en su kit de diseño (PDK) y una curva de rendimiento en la dirección correcta. Si se cumplen los plazos, la producción en volumen podría arrancar en 2026 o 2027. Aun así, queda la gran incógnita: ¿será capaz Intel de acercarse a la escala y fiabilidad de TSMC?
En cuanto al negocio de fundición, Intel se fija un objetivo conservador: lograr el punto de equilibrio operativo hacia finales de 2027. Para ello, no planea depender de grandes clientes externos, sino de su propia producción con el nodo 18A. Es un mensaje pensado para tranquilizar a los inversores, aunque críticos argumentan que esta mentalidad defensiva limita la capacidad de competir con TSMC, cuya fortaleza radica precisamente en la apuesta por grandes volúmenes y una amplia base de clientes externos.
En resumen, Intel bajo la dirección de Tan muestra más determinación que en el pasado: menos burocracia, más rapidez y un esfuerzo serio por recuperar protagonismo en IA. Pero como siempre, lo que determinará su éxito no son los planes sobre el papel, sino la ejecución. Los próximos dos o tres años serán decisivos para comprobar si Intel logra ser disruptiva en IA o si queda, otra vez, como un actor que promete mucho y cumple poco.
Conclusión: Intel ha trazado objetivos ambiciosos y dice estar lista para romper viejas inercias. Ahora le toca demostrar que puede convertir su discurso en resultados concretos.
1 comentario
14A suena a fantasía si hasta el 18A decepcionó