En la nueva carrera por el “PC con IA”, Intel parece haber decidido que el verdadero protagonista ya no serán los gigahercios ni el número de núcleos, sino un bloque mucho más discreto en el diagrama de silicio: el NPU6. Según una filtración del conocido leaker @jaykihn0, la próxima plataforma Nova Lake llegaría con una sexta generación de acelerador neuronal capaz de alcanzar hasta 74 TOPS (trillones de operaciones por segundo) en precisión INT8. 
Si esa cifra se cumple, Nova Lake pondría tierra de por medio frente al actual NPU4 de Lunar Lake y al futuro NPU5 de Panther Lake, reforzando el mensaje de que la IA local será el eje central de los próximos procesadores de Intel.
Antes de perderse en números, conviene aclarar conceptos. Un NPU (Neural Processing Unit) es un bloque especializado para operaciones de matrices y tensores, es decir, el tipo de cálculo que domina en redes neuronales modernas. En lugar de cargar al CPU o al GPU con cada tarea de IA – desde un asistente local hasta la cancelación de ruido en llamadas o la generación de subtítulos en tiempo real – el sistema puede desviar esos trabajos hacia el NPU, que está diseñado para ofrecer más rendimiento por vatio en esos escenarios. El valor de TOPS funciona como una regla simplificada: no lo explica todo, pero sirve para hacerse una idea de cuánta carga de IA puede manejar el chip sin salirse de su presupuesto térmico y energético.
¿Qué tan creíble es el dato de 74 TOPS?
La filtración de NPU6 no aparece de la nada, pero tampoco tiene el peso de un anuncio oficial. A favor, tenemos a un filtrador con cierto historial en el mundillo del hardware de PC y referencias a una sexta generación de NPU de Intel en parches del kernel de Linux, donde suelen aparecer pistas tempranas sobre hardware que aún no se lanza. Además, encaja con la narrativa de la propia Intel, que lleva meses empujando la etiqueta de “AI PC” en cada presentación.
En contra, falta lo más importante: documentación pública, benchmarks y cualquier confirmación directa por parte de la compañía. No hay fichas técnicas detalladas de Nova Lake ni gráficos oficiales que respalden esos 74 TOPS. Con todo esto en la balanza, lo razonable es tratar el dato como “plausible, pero no garantizado”: suficiente para discutir hacia dónde va la arquitectura, pero todavía débil como base para decisiones de compra. Una probabilidad en torno a la mitad del rango – algo así como un 55% – describe bastante bien el nivel actual de confianza.
Del NPU3 al NPU6: la escalada de IA en Intel
Para entender por qué 74 TOPS llaman tanto la atención, hay que mirar la evolución reciente. Meteor Lake y Arrow Lake montaban aceleradores que se agrupan en la generación NPU3, con cifras en el entorno de 11,5 a 13 TOPS de INT8. Más tarde, Lunar Lake da un salto fuerte con el NPU4 y unos 48 TOPS, más de triplicando lo anterior. Panther Lake, según los rumores, sube a NPU5 y alrededor de 50 TOPS, una mejora casi simbólica en comparación.
Ahí es donde Nova Lake, con un hipotético NPU6 de 74 TOPS, cambia el ritmo de nuevo: sería aproximadamente 1,5 veces más que Lunar Lake y más de cinco veces la capacidad de Arrow Lake. Sobre el papel, es una señal clara de que Intel quiere estar en la primera fila cuando hablemos de IA en el dispositivo, no solo en los grandes centros de datos.
Nova Lake: no solo IA, también CPU, AVX10 y gráficos
Aun así, el NPU no es la única pieza del puzle. Nova Lake debería llegar con una nueva microarquitectura de CPU, mejoras de IPC (instrucciones por ciclo) frente a la generación actual, y soporte para el conjunto de instrucciones AVX10, pensado para acelerar cargas vectoriales y ciertos tipos de workloads de IA. A eso se suma un rediseño de la parte gráfica, con configuraciones de iGPU más flexibles, un ecosistema Xe mejor integrado y una alineación más estrecha con las GPUs discretas Arc.
Si Intel consigue que todas estas piezas encajen, Nova Lake se verá como una actualización de plataforma completa: más rendimiento de CPU, gráficos más sólidos y un NPU preparado para la próxima ola de aplicaciones de IA. Si, por el contrario, el salto se concentra casi exclusivamente en el NPU, muchos entusiastas podrían percibirlo como un chip “pensado para el folleto de marketing” más que como un avance sólido en la experiencia real del usuario.
Escritorio vs portátil: dos mundos muy distintos
Donde más se nota la división de opiniones es entre usuarios de escritorio y de portátil. En un PC de sobremesa con una GPU dedicada potente, un NPU grande puede parecer un lujo poco útil: el razonamiento típico es que cualquier tarea seria de IA terminará ejecutándose en la dGPU, que ya está pagada y es mucho más flexible. En ese escenario, algunos preferirían que el área de silicio se destinara a más caché, más unidades en el iGPU o frecuencias más agresivas en los núcleos de alto rendimiento.
En cambio, en un ultrabook delgado, la historia cambia por completo. Ejecutar continuamente funciones de IA en la GPU implica ventiladores a tope, temperaturas altas y baterías que caen en picado. Un NPU como el NPU6, optimizado para INT8 y pensado para correr cargas constantes, permite mantener encendido el asistente local, la mejora de webcam, la transcripción en segundo plano y otros efectos “inteligentes” sin matar la autonomía. En ese contexto, 74 TOPS dejan de ser un número de presentación y se convierten en margen real para modelos más grandes o para combinar varias funciones a la vez.
¿Qué te permite hacer realmente un NPU de 74 TOPS?
El valor de TOPS no es mágico, pero sirve para dibujar escenarios posibles. Con una NPU en ese rango, se vuelve más viable ejecutar localmente modelos multimodales que entienden texto, voz e imagen al mismo tiempo, asistentes que responden con latencia muy baja, generación y edición de imágenes integrada en el sistema operativo y modelos de lenguaje de varios miles de millones de parámetros sin necesidad de conectarse a la nube para cada operación.
Aun así, un NPU potente no convierte automáticamente un portátil en un mini centro de datos. La experiencia final seguirá marcada por la memoria RAM disponible, el ancho de banda, la velocidad del almacenamiento y, sobre todo, por lo bien o mal que el software aproveche el hardware. Si la aplicación no sabe hablar con el NPU y se limita a usar CPU o GPU, los 74 TOPS “teóricos” se quedan sobre la mesa.
El papel clave del ecosistema de software
Por eso, la gran tarea de Intel no es solo diseñar el NPU6, sino también fortalecer toda la capa de software a su alrededor: drivers estables, SDKs que resulten atractivos para los desarrolladores y una buena integración con frameworks de IA ya consolidados. En los primeros equipos con Copilot+ ya se aprecia cómo algunas tareas saltan entre CPU, GPU y NPU según el modo de energía y la carga de trabajo.
En el mundo ideal, Nova Lake llegaría con un planificador inteligente que elija automáticamente el motor apropiado: NPU para IA continua y ligera, GPU para cargas creativas y pesadas, y CPU como director de orquesta. Sin una orquestación así, los 74 TOPS corren el riesgo de convertirse en un simple titular, mientras el software sigue funcionando “como siempre”.
AMD, Zen 6 y la presión competitiva
Todo esto ocurre, además, bajo la presión de un rival que tampoco se está quedando quieto. AMD lleva tiempo hablando de sus propias NPUs basadas en XDNA, integradas en arquitecturas como Zen 5 y, más adelante, Zen 6. Si la compañía logra combinar buenos núcleos, gráficos integrados fuertes y aceleradores de IA competitivos en precio, Intel no podrá depender únicamente de la etiqueta de “PC con IA” para convencer a los compradores.
Para Nova Lake, eso implica un reto doble: por un lado, demostrar que el NPU6 de 74 TOPS aporta beneficios reales y no solo métricas bonitas; por otro, ofrecer avances claros en rendimiento de CPU, gráficos y eficiencia global del sistema. Solo así el NPU dejará de verse como “silicio desperdiciado” para los usuarios exigentes y se consolidará como un componente tan normal como el propio GPU integrado.
En resumen, la idea de un NPU6 con 74 TOPS encaja bien con la estrategia de Intel y con la evolución que hemos visto desde Meteor Lake hasta Lunar Lake. Pero mientras siga siendo un rumor y no un dato de ficha técnica, lo más sano es adoptar una postura de optimismo cauteloso. Si los números se confirman, Nova Lake puede marcar un salto importante en IA en el dispositivo, sobre todo en portátiles. Si no, quedará como otro capítulo en la larga lista de promesas de “revolución” que en el uso diario se sienten más bien como un ajuste incremental.
1 comentario
Firmo ya una edición sin NPU: déjame más unidades en el iGPU o más MHz y me haces más feliz que con otro numerito de TOPS 😅