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Intel Nova Lake-S y bLLC: mucho caché para plantar cara a Ryzen 3D V-Cache

por ytools
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Intel se está preparando para uno de los cambios más agresivos que ha hecho en el mundo de los PCs de sobremesa en mucho tiempo, y el objetivo es evidente: recortar distancias con los Ryzen con 3D V-Cache que dominan las comparativas de juegos. La futura plataforma Nova Lake-S, prevista extraoficialmente para 2026, llegaría con un nuevo tipo de memoria caché llamado bLLC, Big Last-Level Cache, que convierte a algunos modelos en auténticos monstruos de núcleos y de megabytes de caché.
Intel Nova Lake-S y bLLC: mucho caché para plantar cara a Ryzen 3D V-Cache
La idea es clara: menos marketing de megahercios, más datos pegados a los núcleos.

Según las filtraciones del conocido leaker Kopite7kimi, Intel prepara al menos cuatro CPUs de escritorio Nova Lake-S con bLLC, todas ellas desbloqueadas para overclock. En la parte alta se hablaría de dos procesadores con diseño de doble tile de cómputo, mientras que en la franja entusiasta más accesible llegarían dos variantes de un solo tile. Las combinaciones giran en torno a configuraciones 8+16 y 8+12 por tile, acompañadas de varios núcleos LP-E de muy bajo consumo que se encargan de tareas en segundo plano sin disparar el gasto energético.

El modelo que más titulares está generando sería un chip de doble tile compuesto por dos bloques 8+16. Cada uno integra ocho núcleos de alto rendimiento y dieciséis núcleos de eficiencia, y a eso se sumarían cuatro LP-E cores adicionales. El resultado es un máximo de 48 núcleos principales más 4 de apoyo, una cifra que hace apenas unos años sonaría más a servidor que a PC gamer. Pero lo realmente llamativo es el caché: a cada tile se le atribuyen 144 MB de bLLC, para un total de hasta 288 MB de Big Last-Level Cache en un solo procesador, por encima del típico L2 y L3. Es la respuesta frontal de Intel a la estrategia de 3D V-Cache de AMD, pero con un gran bloque de caché plano en lugar de apilar silicio en vertical.

Un escalón por debajo se situaría otro modelo de doble tile basado en dos módulos 8+12, con algo menos de núcleos de eficiencia y un total de 40 núcleos principales, más los LP-E. Todavía no está claro si esta variante conservaría los mismos 288 MB de bLLC o si Intel aprovecharía para recortar ligeramente el caché y segmentar mejor la gama. En cualquier caso, incluso con una cifra algo menor seguiríamos hablando de cantidades de caché que hasta ahora solo veíamos en estaciones de trabajo o plataformas HEDT.

Para la mayoría de jugadores, sin embargo, las opciones de un solo tile pueden acabar siendo las más interesantes. Las filtraciones describen dos modelos Nova Lake-S monolíticos, de nuevo en sabores 8+16 y 8+12, con hasta 24 núcleos principales y cuatro LP-E cores. Aquí el bLLC llegaría hasta 144 MB, más que suficiente para que cualquier motor gráfico tenga datos de sobra en la recámara. Al limitarse a un único bloque de silicio, la latencia entre núcleos es más predecible y el sistema operativo lo tiene mucho más fácil a la hora de repartir hilos, algo que en diseños con varios chiplets o tiles puede convertirse en una pequeña pesadilla.

Todo este músculo viene empaquetado en una plataforma completamente nueva. Nova Lake-S utilizaría el zócalo LGA 1954, así que olvídate de reciclar tu placa base actual. Los fabricantes tendrán que reforzar las etapas de alimentación y el sistema de disipación, porque para los modelos más potentes ya se barajan TDPs de hasta 150 W. Quien haya visto de cerca lo que han hecho las últimas generaciones de Intel en carga pesada sabe que el consumo real puede ir bastante más allá. A cambio, la hoja de ruta apunta a soporte para módulos DDR5 de muy alta frecuencia, en torno a 8000 MT/s en configuraciones 1DPC 1R, y a más líneas PCIe 5.0 para gráficas de gama alta y SSD de nueva generación.

La motivación está clara: en los últimos años los Ryzen con 3D V-Cache se han convertido en la referencia para jugar, especialmente en resoluciones donde la CPU sigue marcando el techo de rendimiento. En muchos títulos, un Ryzen X3D relativamente asequible ha sido capaz de superar a procesadores de Intel más caros y tragones simplemente gracias a su enorme caché apilada. La percepción de la comunidad se ha movido hacia una narrativa en la que AMD innova con la memoria y la eficiencia, mientras Intel se fía demasiado del reloj y del margen térmico.

Con bLLC, Intel quiere cambiar el relato: demostrar que también sabe jugar la carta del caché, y hacerlo a lo grande. Un Big Last-Level Cache accesible por todos los núcleos de una tile debería reducir fallos de caché, mejorar los tiempos de respuesta y suavizar tirones en juegos exigentes, pero también en streaming, multitarea pesada y creadores que trabajan con proyectos enormes. El reto es que ese diseño no se convierta en un horno. Hay muchas piezas que tienen que encajar: desde las rutas internas de datos entre tiles hasta la lógica del programador de Windows a la hora de decidir qué núcleo hace qué y cuándo.

No sorprende que la comunidad esté bastante dividida. En redes sociales ya circulan memes comparando los futuros Nova Lake-S con radiadores de lujo y bromas sobre la factura de la luz. Otros señalan el calendario: si de verdad hablamos de 2026, es muy probable que para entonces AMD ya haya pasado por Zen 5X3D y tenga buena parte de Zen 6 lista para plantar cara. En ese contexto, llegar tarde significa que no vas a pelear contra el Ryzen de hoy, sino contra su sucesor rebajado en oferta.

Aun así, hay quienes ven mucho potencial en este enfoque. Un diseño de doble tile con 288 MB de bLLC, bien resuelto a nivel de latencia y consumo, podría ofrecer una alternativa muy sólida a los Ryzen de doble CCD con 3D V-Cache, evitando la dinámica de activar y desactivar núcleos o CCDs según el juego. Y los modelos de un solo tile con 24 y 20 núcleos y 144 MB de bLLC tienen pinta de candidatos ideales a convertirse en el nuevo punto dulce para entusiastas: capaces de mover juegos competitivos a cientos de cuadros por segundo, editar vídeo, compilar proyectos grandes y retransmitir en directo desde el mismo equipo.

Por ahora, eso sí, todo lo que sabemos de Nova Lake-S y de su Big Last-Level Cache procede de filtraciones y rumores que pueden cambiar varias veces antes de un anuncio oficial. Los tamaños de caché podrían ajustarse, las configuraciones de núcleos se pueden mover y las fechas de lanzamiento rara vez son inamovibles. Lo que sí parece seguro es que la próxima gran batalla en el mundo del PC de sobremesa ya no se decidirá solo sumando más núcleos o apretando el turbo un poco más, sino por quién sea capaz de mantener mejor alimentados esos núcleos. Intel ha elegido apostar fuerte por bLLC con Nova Lake-S; ahora queda por ver si esa apuesta termina convertida en nuevo estándar de rendimiento o en el próximo chiste recurrente en la guerra eterna entre fans de Intel y AMD.

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