Intel está a punto de poner a prueba su apuesta más ambiciosa en años frente a todo el mundo. El 5 de enero de 2026, coincidiendo con la apertura de la feria CES en Las Vegas, la compañía presentará oficialmente Panther Lake, su primera familia de CPUs de consumo fabricada en el nodo 18A. Después de una década de retrasos de roadmap, chistes eternos sobre los 14 nm y guerras de foros entre seguidores del bando azul y del bando rojo, este lanzamiento no es un simple refresco de portátiles: es un examen público de la estrategia de foundry de Intel y de su promesa de volver a ser una referencia en el PC.
En el escenario estará Jim Johnson, vicepresidente sénior y responsable del Client Computing Group, encargado de enseñar al detalle la nueva generación de procesadores Intel Core Ultra Series 3. La narrativa oficial girará en torno al concepto de PC con IA integrada, desde portátiles tradicionales y equipos de sobremesa compactos hasta soluciones de edge computing. 
Pero detrás del eslogan hay una cuestión muy concreta: demostrar que 18A es un proceso de fabricación real, listo para llegar a las estanterías, y no otro cuadro optimista en un slide para accionistas, como muchos entusiastas sienten que ocurrió con los 10 nm y sus múltiples renombrados.
El nodo 18A es el corazón de Panther Lake. En términos técnicos, combina transistores gate-all-around de tipo RibbonFET con una alimentación de energía por la parte trasera del chip. Traducido a algo más cercano al usuario: debería permitir mayor rendimiento por vatio, menos fugas de energía y un comportamiento más estable cuando la CPU está bajo carga sostenida. Eso es exactamente lo que piden los portátiles finos, los equipos de creadores que viven enchufados a Premiere o DaVinci y los nuevos PCs portátiles tipo consola. De poco sirve una cifra de boost espectacular si el procesador baja el ritmo a los pocos minutos; lo que importa de verdad es que el rendimiento útil se mantenga sin convertir el chasis en un horno.
Para aprovechar ese margen extra, Intel refina su arquitectura híbrida. Los núcleos de rendimiento Cougar Cove P están pensados para las tareas pesadas: juegos AAA, edición de vídeo, compilaciones grandes de código, render 3D y todo lo que necesita alto IPC y respuesta inmediata. Junto a ellos trabajan los núcleos de eficiencia Darkmont E, que se encargan de hilos en segundo plano, multitarea agresiva y cargas que escalan bien con muchos hilos pequeños. Y, como tercera capa, aparecen los núcleos Skymont LP-E, ultrafrugales, preparados para manejar actividades ligeras como mensajería, música en streaming, descargas o sincronización en la nube mientras el resto del chip entra en estados de bajo consumo. El objetivo es que el usuario note algo muy sencillo: el portátil se siente ágil cuando se le exige y, al mismo tiempo, aguanta más horas sin buscar un enchufe.
El segundo pilar de Panther Lake está en la gráfica integrada y la aceleración de IA. La nueva iGPU Xe3 Celestial, en sus configuraciones más completas, integra hasta 12 núcleos Xe3 y apunta a un salto real frente a generaciones anteriores. No está diseñada para sustituir a una GPU dedicada de gama alta, pero sí para que un portátil fino o un mini PC puedan ofrecer juego decente en 1080p, edición de vídeo fluida y reproducción de medios moderna sin depender siempre de una gráfica externa. A esto se suma una NPU de quinta generación, centrada en cargas de trabajo de IA: transcripción local, asistentes de sistema, filtros inteligentes, funciones de productividad que hoy dependen de la nube y pequeños modelos de lenguaje podrían ejecutarse directamente en este bloque, reduciendo consumo y latencia.
Todo esto llega envuelto en un cambio visible de marca. Panther Lake estrena la etiqueta Core Ultra X, que pasa a ocupar el escalón más alto en la gama móvil de Intel. Veremos modelos como Core Ultra X9, X7 y X5, con diferentes combinaciones de núcleos y GPU integrada para distintos formatos de dispositivo. En la parte alta, un chip como el Core Ultra X9 388H combina un conjunto potente de núcleos Cougar Cove con un amplio bloque Darkmont y varios Skymont LP-E, alcanzando boosts alrededor de los 5,1 GHz y ofreciendo hasta 12 núcleos Xe3 como gráfica integrada. Su TDP base se sitúa en torno a los 25 W, con modos turbo que, dependiendo del diseño del fabricante, pueden empujar el consumo a la franja de 65 a 80 W para sacar el máximo partido en chasis más capaces.
Por debajo se sitúan los Core Ultra X7 y X5, que recortan algo de frecuencia o de recursos gráficos para adaptarse a ultrabooks más delgados o a equipos con énfasis en autonomía. En paralelo, Intel mantiene procesadores Core Ultra 7 y Core Ultra 5 de la serie H sin la X en el nombre, también con 25 W de TDP base pero con límites de turbo más contenidos, alrededor de los 55 W. Estos modelos son los candidatos claros a dominar el segmento de portátiles de trabajo, estudio y productividad diaria, donde pesan más el ruido, la temperatura y la duración de batería que esos últimos puntos en un benchmark sintético. En conjunto, la familia Panther Lake está pensada para cubrir desde máquinas premium para creadores y gamers hasta equipos más tranquilos para oficina y universidad.
Precisamente esa presencia amplia es lo que genera debate entre parte de la comunidad. Intel lleva años liderando el número de diseños ganados con los grandes fabricantes de portátiles, y muchos aficionados cuestionan cuánto de esa posición se explica por la calidad del silicio y cuánto por acuerdos comerciales. No son pocos los fans de AMD que señalan que los chasis más cuidados, las mejores pantallas y los sistemas de refrigeración más serios suelen estrenarse con CPUs de Intel, mientras que las versiones con procesadores de la competencia llegan recortadas o más tarde. Pocos dudan de que en la CES 2026 veremos una auténtica pared de equipos con pegatina de Core Ultra X; lo que está por ver es si Panther Lake respalda esa presencia con una ventaja clara en rendimiento y eficiencia.
En los foros y redes el clima ya es conocido. Hay quienes se toman el anuncio con bastante escepticismo y repasan capturas de antiguos roadmaps con fechas tachadas, repitiendo que creerán en 18A solo cuando vean un portátil real en tienda. Otros, sin embargo, tienen una visión más pragmática: si Intel no consigue dar un salto de proceso y de arquitectura ahora, será difícil que recupere terreno en los próximos años. Para este grupo, el mejor escenario es sencillo de describir: portátiles gaming más silenciosos, consolas portátiles que no entren en throttling a los cinco minutos y funciones de IA que no dependan por completo de servidores remotos.
Todo esto se suma a un contexto corporativo mucho más amplio. Intel ha cambiado de dirección, ha cerrado proyectos, ha cedido cuota de mercado en segmentos clave y ha visto cómo desaparecía la sensación de dominio absoluto sobre el ecosistema x86. En ese entorno, productos como Panther Lake se convierten en símbolos. Si la familia funciona bien en rendimiento real, temperaturas y batería, muchos verán en 18A el inicio de una nueva etapa. Si no convence, la sensación de que los problemas son estructurales y profundos se hará aún más fuerte. Al mismo tiempo, crece el interés por un futuro más orientado a diseños tipo APU, en los que una iGPU potente y una NPU capaz permitan jugar, crear contenido y trabajar con IA sin exigir siempre una GPU dedicada.
En cierto modo, Panther Lake ya apunta hacia ese futuro, sobre todo en portátiles compactos y PCs de mano donde la Xe3 puede ser la única GPU del sistema sin que eso suene a castigo. Si los fabricantes acompañan con buenos diseños térmicos y pantallas a la altura, podríamos ver una generación de equipos integrados que dejen atrás la vieja idea de que la gráfica integrada solo sirve para ofimática. Por ahora, la presentación en la CES 2026 será solo el primer acto: las diapositivas y las demos controladas pintarán el cuadro bonito, pero el veredicto final llegará con las reviews independientes, los tests de autonomía y la experiencia diaria de los usuarios. Lo único seguro es que, cuando los primeros portátiles y handhelds con Panther Lake lleguen a las tiendas después de la feria, todo el mundillo del PC estará mirando muy de cerca qué tan bien rinde de verdad el salto a 18A.
3 comentarios
Cada lanzamiento es lo mismo: fanboys azules y rojos peleándose, mientras la mayoría solo quiere un portátil silencioso que no se arrastre 😅
Soy más de AMD, pero si esa Xe3 mueve 1080p decente y la NPU sirve para algo más que marketing, igual mi próximo ultrabook vuelve a ser Intel
Intel lleva tantos años prometiendo el gran comeback que ya solo confío cuando veo batería y temperaturas en pruebas reales