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Intel W890 ADLINK ISB-W890: así será la nueva generación de workstations Xeon Granite Rapids

por ytools
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La plataforma Intel W890 para estaciones de trabajo por fin deja de ser una promesa en las diapositivas y se materializa en forma de placa base: la ADLINK ISB-W890. No estamos hablando de una placa gamer con RGB por todas partes, sino de un diseño claramente orientado a workstations serias y servidores compactos AXE, pensado para exprimir al máximo los nuevos procesadores Xeon Granite Rapids-WS de 6ª generación.
Intel W890 ADLINK ISB-W890: así será la nueva generación de workstations Xeon Granite Rapids
En un momento en el que AMD presume de su hoja de ruta con Zen 6 y Zen 7 y domina muchas conversaciones en el segmento entusiasta, este primer vistazo al ecosistema W890 dice mucho sobre cómo quiere responder Intel.

En el corazón de la ADLINK ISB-W890 encontramos el zócalo LGA 4710-2, el mismo que utilizarán los Xeon 6700P y 6700E en servidores. Combinado con el chipset Intel W890, está afinado específicamente para las variantes de estación de trabajo Granite Rapids-WS, con rumores de configuraciones de hasta 86 núcleos. Ese tipo de CPU está pensada para cargas de trabajo donde un PC doméstico simplemente no aguanta el ritmo: renderizado 3D pesado, simulaciones científicas, compilaciones masivas, máquinas virtuales exigentes, flujos de IA y análisis de datos en tiempo casi real.

La propia placa deja claro de un vistazo que no es un producto de compromiso. La ISB-W890 emplea el factor de forma CEB y mide 305 x 267 mm, así que su hábitat natural son torres amplias o chasis 4U, no una caja mini-ITX escondida bajo el escritorio. La zona de VRM alrededor del zócalo está muy reforzada y la alimentación llega a través del conector ATX de 24 pines acompañado de varios conectores de 8 pines en 12 V, dedicados tanto al procesador como a los slots PCIe. El mensaje es claro: esta plataforma está pensada para funcionar durante horas con la CPU al 100 % y varias GPU o aceleradoras consumiendo a tope sin que la etapa de potencia se venga abajo.

En memoria, la W890 se comporta más como un servidor que como un PC de sobremesa. Ofrece cuatro canales DDR5 y un total de ocho ranuras para módulos RDIMM, lo que ya permite configurar fácilmente estaciones con alrededor de 1 TB de RAM utilizando módulos actuales, y con margen para crecer cuando lleguen capacidades mayores. ADLINK especifica velocidades de hasta 6400 MT/s con un módulo por canal y hasta 5200 MT/s con dos módulos por canal. Para el usuario final esto se traduce en elegir entre máxima banda ancha para simulaciones, bases de datos en memoria o IA, o bien máximo volumen para proyectos gigantes en edición de vídeo, VFX o granjas de máquinas virtuales.

Uno de los puntos fuertes de la plataforma Intel W890 es cómo gestiona las líneas PCI Express. Granite Rapids-WS se divide en dos familias: Expert Stream y Mainstream Stream. Los modelos Expert ofrecen hasta 128 líneas PCIe, mientras que los Mainstream se quedan en 80 líneas, que sigue siendo una cifra muy seria. La ADLINK ISB-W890 reparte esa conectividad en siete slots PCIe físicos, incluyendo tres x16 de longitud completa. En una configuración Expert es posible montar varias GPU profesionales en PCIe 5.0 x16 y todavía reservar líneas para tarjetas de red de alta velocidad, controladoras de almacenamiento, tarjetas de captura o aceleradoras específicas. Incluso con una CPU Mainstream hay margen de sobra para dos GPU potentes y varias tarjetas adicionales sin caer en recortes absurdos.

El apartado de almacenamiento también se ha diseñado con escenarios reales en mente, donde el disco es tan importante como la CPU. En lugar de quedarse en dos M.2 y unos cuantos SATA, la ISB-W890 integra cuatro conectores MCIO x8, pensados para conectarse a backplanes NVMe densos y así montar bancos completos de SSD sin devorar todos los slots PCIe. A eso se suman dos ranuras M.2 tipo M-Key para SSD NVMe de sistema o scratch, dos conectores SlimSAS procedentes del chipset W890 y ocho puertos SATA III para discos duros de gran capacidad o SSD de 2,5 pulgadas. Es decir, todo lo necesario para construir un almacenamiento por capas: NVMe ultrarrápido para proyectos activos, SSD para cachés y un gran volumen HDD para archivo.

En conectividad externa e interna, la ADLINK ISB-W890 se sitúa claramente del lado profesional. A nivel de red cuenta con un puerto Gigabit y otro de 2,5 GbE, suficientes para la mayoría de oficinas y estudios que dependen de un NAS rápido o un servidor central. En cuanto a USB, la placa viene prácticamente a tope: puertos USB 3.x de diferentes generaciones, conectores Type-A y Type-C, además de varios USB 2.0 para periféricos que no necesitan grandes tasas de transferencia. Internamente encontramos headers para más USB en el frontal, varios conectores COM incluyendo RS-232/422/485, encabezado TPM para arranque seguro, conector VROC para configuraciones RAID avanzadas con NVMe, headers SGPIO para backplanes de discos y un conjunto de interfaces IPMC que se integran bien en esquemas de gestión remota tipo IPMI.

Un detalle que llama la atención a los más entusiastas es la mención explícita de soporte de overclock en determinados modelos Xeon de la serie X basados en Granite Rapids-WS. Durante años, hablar de Xeon era hablar de frecuencias cerradas y cero margen de juego, todo en favor de la estabilidad. Ahora Intel deja una pequeña ventana abierta: no se trata de batir récords con nitrógeno líquido, sino de tener algo de margen para subir unos MHz manteniendo memoria ECC, certificaciones profesionales y validación extensa. Para quien combina herramientas de CAD, EDA o software de ingeniería muy dependiente del rendimiento monohilo con cargas altamente paralelas, esa flexibilidad puede marcar la diferencia.

Todo esto llega además en un contexto en el que muchos usuarios avanzados están cada vez más incómodos con la deriva de Windows 11. Se habla de demasiados procesos en segundo plano, demasiadas funciones que nadie pidió y una sensación general de sistema más pensado para promocionar servicios que para trabajar doce horas al día en un proyecto. En ese escenario, no sorprende que mucha gente mire a Linux, a Windows Server o a imágenes de Windows 11 muy recortadas cuando piensa en un equipo basado en la ISB-W890. Los encabezados de gestión, puertos serie y sensores repartidos por la placa facilitan desplegar imágenes personalizadas, monitorizar equipos de forma centralizada y mantener un parque de estaciones de trabajo con el mínimo de fricción.

Por supuesto, en el fondo de todo esto está la competencia directa con AMD. Alrededor de Zen 6 y Zen 7 ya circulan filtraciones y expectativas de mejoras importantes en rendimiento y eficiencia, y AMD parte de una posición cómoda en el segmento de alto número de núcleos gracias a Threadripper Pro y derivados de Epyc. Precisamente por eso, la aparición de una placa comercial como la ADLINK ISB-W890 sobre el chipset Intel W890 es una declaración de intenciones: Intel no quiere convertirse en un actor secundario en el mundo de las workstations y sigue apostando por ofrecer una opción sólida para estudios, agencias, despachos de ingeniería, centros de investigación y creadores de contenido que prefieren o necesitan quedarse en el ecosistema azul.

Granite Rapids-WS ya ha aparecido en bases de datos de benchmarks y listados de validación, y muchos analistas esperan que Intel hable de forma más abierta sobre la familia alrededor del CES 2026 si todo se mantiene según lo previsto. El hecho de que socios como ADLINK muestren placas aparentemente finales es la típica señal de que la plataforma ha salido del laboratorio y se prepara para llegar al mercado. Es razonable esperar que otros fabricantes presenten sus propias interpretaciones del W890 en los próximos meses, desde placas más clásicas para torres hasta diseños centrados en GPU o variantes orientadas casi por completo a densidad de almacenamiento NVMe.

En resumen, la ADLINK ISB-W890 nos da una imagen bastante clara de cómo ve Intel el futuro próximo de las estaciones de trabajo: placas grandes, sin concesiones, con una alimentación muy robusta, un mar de líneas PCIe 5.0, almacenamiento flexible y capacidades de memoria que hace no tanto estaban reservadas a racks de servidores. Queda por ver si esto bastará para plantar cara a las próximas oleadas de Zen, pero al menos algo está claro: con W890 y Granite Rapids-WS, el terreno de las workstations vuelve a ponerse interesante para cualquiera que se le quede pequeño un PC doméstico vitaminado.

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