Intel vuelve a apuntar directamente al segmento más alto de las estaciones de trabajo, y las filtraciones de la plataforma W890 dejan claro que la compañía no piensa cederle ese terreno a AMD sin pelear. La W890 será la base de los próximos procesadores Xeon-WS Granite Rapids, una familia pensada para creadores, estudios y empresas que necesitan una máquina capaz de trabajar días enteros bajo carga sin pestañear.
En el corazón de esta propuesta estarán las CPUs Granite Rapids Workstation, con configuraciones de hasta 86 núcleos y 172 hilos y un TDP de hasta 350 W. No estamos hablando de un PC “potente” para gaming, sino de auténticas bestias de cálculo diseñadas para render 3D, efectos visuales, simulaciones científicas, compilaciones masivas de código, entrenamiento de modelos de IA o entornos con muchas máquinas virtuales corriendo en paralelo.
Nuevo socket E2 (LGA 4710) para gamas Expert y Mainstream
La plataforma Intel W890 gira en torno al nuevo socket E2, conocido oficialmente como LGA 4710. A diferencia de otras generaciones, donde se fragmentaba la gama en varios sockets, aquí Intel apuesta por un único zócalo para las placas Expert y Mainstream. Eso simplifica la vida tanto a integradores como a usuarios avanzados: un solo socket, diferentes niveles de prestaciones según el modelo de placa.
Las placas de la serie Expert apuntan a estaciones de trabajo extremas: varias GPUs profesionales, baterías de SSD PCIe 5.0, tarjetas de red de alta velocidad y aceleradoras específicas para vídeo o IA. La línea Mainstream, en cambio, se centra en configuraciones más equilibradas, con una o dos tarjetas gráficas y menos necesidad de expansión, pero sin renunciar a las ventajas de la nueva plataforma. Aunque Intel siga por detrás de los Threadripper 9000 de AMD en número máximo de núcleos (96 frente a 86), su apuesta pasa por un IPC elevado, mejoras en el subsistema de memoria y una plataforma muy cuidada a nivel de conectividad.
Hasta 2 TB de memoria DDR5 con RDIMMs en modo quad-channel
Uno de los puntos más llamativos de W890 es el soporte de memoria. Las CPUs Granite Rapids Workstation aceptan tanto módulos DDR5 estándar (UDIMM) como módulos registrados DDR5 RDIMM, habituales en servidores. La segunda opción es clave para quien necesita grandes cantidades de RAM con máxima estabilidad.
Con RDIMMs, Intel habla de hasta 2 TB de DDR5 funcionando en modo quad-channel bajo una configuración 2DPC (dos módulos por canal), con velocidades de hasta 5200 MT/s. Ese tipo de cifras no están pensadas para “abrir muchas pestañas del navegador”, sino para flujos donde la memoria es el cuello de botella: escenas 3D enormes, timelines 8K con muchas capas, análisis de datos en memoria, grandes simulaciones o proyectos complejos de IA donde mantener todo el conjunto en RAM reduce drásticamente el tiempo perdido en accesos a disco.
Para estudios, ingenierías o laboratorios que han estirado hasta el límite las plataformas DDR4, el salto a DDR5 en capacidades y ancho de banda abre margen de crecimiento para varios años. Al mismo tiempo, quien no necesita cifras tan extremas puede montar configuraciones más modestas con módulos DDR5 convencionales y seguir beneficiándose del nuevo estándar.
Conectividad PCIe 5.0 de sobra para GPUs y almacenamiento
La otra gran pata de la W890 es la expansión PCI Express. En la configuración Expert, las CPUs Granite Rapids-WS ofrecen un total de 112 líneas PCIe: 96 de ellas PCIe 5.0 y 16 PCIe 4.0. En la práctica significa que se pueden combinar varias GPUs de gama alta, varias unidades NVMe PCIe 5.0 y tarjetas adicionales de red o captura sin agotar el presupuesto de líneas.
La plataforma Mainstream recorta el total a 80 líneas PCIe 5.0, eliminando las Gen4 procedentes de la CPU, pero sigue siendo una cifra muy holgada para estaciones de trabajo “normales” con una o dos gráficas profesionales y un puñado de SSD. La comunicación entre CPU y chipset W890 se realiza mediante un enlace DMI basado en ocho líneas PCIe 4.0, lo que asegura que los dispositivos colgados del chipset no se vean estrangulados por falta de ancho de banda.
Chipset W890: red, USB, almacenamiento y gestión remota
El propio chipset W890 llega bien armado en cuanto a conectividad. De serie incorpora un controlador Intel Ethernet I226-V con soporte para redes de 2,5 GbE, suficiente para la mayoría de estudios y oficinas avanzadas. Los fabricantes de placas pueden añadir, mediante PCIe, controladoras de 10 GbE o superiores en modelos más caros, algo especialmente interesante para servidores de render o almacenamiento conectados a cabinas muy rápidas.
En el apartado de puertos, W890 permite hasta nueve enlaces USB 2.0/1.1 para periféricos sencillos y hasta diez enlaces USB 3.2 para dispositivos de alta velocidad como discos externos, interfaces de audio o cámaras profesionales. Para almacenamiento clásico hay hasta ocho puertos SATA III y, además, dos conectores SlimSAS, cada uno capaz de funcionar como PCIe 4.0 x4. Son ideales para SSD U.2/U.3 o para soluciones de almacenamiento empresariales que requieran altas tasas sostenidas.
Donde la plataforma se acerca claramente al mundo servidor es en la gestión: la presencia de un controlador ASPEED AST2600 permite implementar IPMI y funciones completas de BMC, mientras que el Nuvoton NCT6126D se encarga de la monitorización y ciertos I/O tradicionales. En cristiano: se puede encender, apagar y supervisar la estación de trabajo a distancia, como si fuese un servidor, algo muy cómodo cuando las máquinas están en racks o en salas técnicas a las que el usuario no accede directamente.
Alimentación preparada para 350 W de CPU
Un procesador de hasta 350 W no es precisamente fácil de alimentar. Las placas W890 siguen utilizando el típico conector ATX de 24 pines, pero lo acompañan de hasta cuatro conectores EPS de 8 pines dedicados a la CPU. Esa combinación da margen de sobra para sostener cargas continuas al 100 % sin que los conectores o la etapa de alimentación vayan al límite.
Para el usuario final, la conclusión es simple: si se quiere exprimir de verdad Granite Rapids Workstation, toca invertir también en una buena fuente de alimentación y en un sistema de refrigeración serio. Disipadores de doble torre de gran tamaño o kits de refrigeración líquida de 360 mm y superiores van a ser la norma en este tipo de configuraciones. A cambio, se gana en estabilidad, el turbo sostenido es más alto y la máquina mantiene el rendimiento en sesiones de trabajo largas.
Cara a cara con AMD Threadripper 9000
AMD no se va a quedar mirando. La familia Threadripper 9000 ofrece hasta 96 núcleos Zen 5, entre 80 y 128 líneas PCIe 5.0 según el modelo, un enorme pool de caché que puede llegar a 384 MB y también TDP de 350 W. Sobre el papel, AMD parte con ventaja en número de núcleos y caché, pero Intel confía en su rendimiento por núcleo, en las mejoras de la arquitectura Granite Rapids y en una plataforma que mezcla rasgos de servidor con la flexibilidad de una workstation.
Para el profesional, lo más interesante es que vuelve a haber competencia real en la parte alta del mercado. Eso suele traducirse en mejor relación rendimiento/precio, más variedad de configuraciones y ciclos de actualización más rápidos. Estudios de animación, productoras, despachos de ingeniería o departamentos de desarrollo con builds muy pesadas tendrán donde elegir.
Herencia HEDT y salto generacional
La W890 no aparece de la nada: es la heredera de toda una saga de plataformas HEDT de Intel. Desde los tiempos de Sandy Bridge-E e Ivy Bridge-E sobre X79, pasando por Haswell-E y Broadwell-E en X99 y llegando a las familias Core X y Xeon W en X299 y W790, cada generación fue empujando un poco más los límites de núcleos, memoria y líneas PCIe.
Con W890 la sensación es de salto generacional claro: DDR5 en lugar de DDR3 o DDR4, PCIe 5.0 en vez de PCIe 2.0/3.0, gestión remota típica de servidores integrada de serie y un diseño pensado desde el inicio para CPUs de 350 W. Quien todavía trabaje con máquinas HEDT de ocho o diez núcleos de hace unos años, va a notar un cambio drástico si se pasa a Granite Rapids Workstation.
Calendario previsto y a quién le interesa
Las previsiones apuntan a un lanzamiento de los procesadores Granite Rapids Workstation y de las placas W890 en algún momento de 2025, con una presentación más vistosa muy probablemente en el marco del CES 2026. Eso deja tiempo a los fabricantes de placas para pulir diseños de VRM, BIOS y gamas de producto adaptadas a distintos sectores: desde estudios creativos y postproducción hasta centros de simulación y empresas que necesitan estaciones de desarrollo muy potentes.
Si estás valorando una renovación seria de tu estación de trabajo para los próximos años y dudas entre la propuesta de AMD con Threadripper 9000 y lo que prepara Intel con Granite Rapids, la plataforma W890 es una de las piezas clave del puzzle. Con hasta 2 TB de DDR5, una cantidad masiva de líneas PCIe 5.0, funciones de gestión remota y un enfoque muy claro en cargas profesionales, Intel vuelve a competir de tú a tú en el trono de las workstations de gama alta.