Sobre el papel, el iPhone 17 Pro Max es el gran escaparate tecnológico de Apple: la mejor cámara, la pantalla más avanzada, el chip más nuevo y, cómo no, el precio más alto. Pero si dejamos a un lado la presentación pulida de la keynote y miramos los números fríos de ventas en el tercer trimestre de 2025, el protagonista es otro. El modelo que realmente se está llevando el cariño de la gente –y el dinero– es el iPhone 16e, el “económico” de la familia, que logró vender más unidades que el carísimo iPhone 17 Pro Max a nivel global.
El último informe de Counterpoint Research para el Q3 2025 dibuja una foto muy clara de cómo se está moviendo el mercado. 
El top mundial de smartphones está copado por iPhones de la generación anterior. El iPhone 16 “a secas” encabeza la lista como el teléfono más vendido del planeta, seguido por el iPhone 16 Pro y el iPhone 16 Pro Max. Justo detrás se cuela el iPhone 16e, el modelo de entrada con un precio en torno a los 599 dólares, pensado como pasaporte relativamente asequible al ecosistema iOS. El flamante iPhone 17 Pro Max, con toda su campaña de marketing, aparece bastante más abajo: se queda en la décima posición. Ningún otro modelo de la serie iPhone 17 logra entrar en ese top-10 global.
El papel del iPhone 16 “normal” también es llamativo. Según Counterpoint, por sí solo acapara alrededor de un 4 % del volumen de smartphones vendidos en el trimestre, y encadena tres periodos consecutivos como número uno mundial. Las ofertas agresivas en India durante festividades y la recuperación sostenida del mercado japonés ayudaron a que la familia 16 no sufriera tanto la típica caída de una generación que ya tiene sucesora. Aun con el lanzamiento de los iPhone 17, el 16 ha seguido empujando fuerte. Donde sí se notó más el efecto “nuevo modelo” fue en los 16 Pro: en mercados muy maduros como Estados Unidos, Reino Unido y China, muchos entusiastas saltaron directamente a los 17 y dejaron a los Pro de 2024 con un descenso más acusado.
Pero la verdadera historia del trimestre está en el iPhone 16e. Hace poco circulaban titulares que lo pintaban como un semi-fracaso, un dispositivo que no terminaba de conectar con el público por sus recortes de hardware. Sin embargo, cuando se han consolidado las cifras del Q3, el relato cambia por completo: en un contexto de inflación persistente, alquileres disparados y salarios que no suben al mismo ritmo que los precios, la idea de un iPhone “bueno, bonito y algo más barato” empieza a sonar muy razonable.
El 16e no pretende seducir al friki de las especificaciones; está pensado para la enorme mayoría de usuarios que solo quiere un móvil fiable. Renuncia a algunos extras de los modelos Pro, pero mantiene la esencia: rendimiento sobrado para WhatsApp, TikTok, Instagram, banca online, streaming y juegos ocasionales. Para el día a día, la experiencia no está tan lejos de lo que ofrece un iPhone 17 Pro Max como sugeriría la diferencia de precio. La calidad de la cámara es más que suficiente para redes sociales, iOS sigue igual de fluido y la batería cumple. Es el típico “suficientemente bueno” que encaja mejor con la realidad económica que un superflagship de cuatro cifras.
Ahí entra en juego el factor psicológico. Convencerse de que un móvil de 600–700 dólares “se puede asumir” es mucho más fácil que justificar internamente un gasto de 1.300–1.400 dólares en plena época de recortes. Y si encima se paga en cuotas, la brecha se nota aún más: la mensualidad de un 16e encaja en el presupuesto; la del 17 Pro Max se acerca peligrosamente a la categoría de lujo. No es casual que en los comentarios de la comunidad se repita la misma idea: el 17 Pro Max está muy bien, pero la cartera manda.
Al final, el Q3 2025 confirma algo que el sector ya intuía: las hojas de especificaciones no suelen ganar a la realidad del extracto bancario. El iPhone 17 Pro Max trae mejoras interesantes en brillo de pantalla, fotografía, rendimiento y autonomía, y funciona muy bien en mercados donde el poder adquisitivo es alto. Pero a escala global, el combo que convence es otro: un diseño probado, un software muy pulido, varios años de actualizaciones garantizadas y un precio que no obliga a replantearse todo el presupuesto del mes.
En el mundo Android pasa algo parecido. Ningún buque insignia de la gama Galaxy S se cuela en el top-10 de unidades vendidas. El modelo que da la cara por Samsung es el Galaxy A16 5G, un gama media de manual: batería correcta, cámara aceptable, 5G, precio agresivo y listo. Es el tipo de móvil que la gente compra “para que aguante unos años”, sin obsesionarse con tener lo último de lo último.
Mirando hacia el futuro, los analistas ya tienen un nuevo candidato a rey de las listas: el iPhone 17 estándar. Si Apple repite la jugada de esta generación, todo apunta a que el modelo “normal” será quien lidere el Q3 2026. Los argumentos son sólidos: integra el chip A19 fabricado en 3 nm, 8 GB de RAM y, por primera vez en un iPhone que no es Pro, una pantalla LTPO OLED con ProMotion, es decir, tasa de refresco alta y adaptativa, con scroll y animaciones mucho más suaves.
Quien se acostumbra a un panel de 120 Hz de verdad sabe lo difícil que es volver atrás. Para el usuario medio, esa sensación de fluidez al moverse por el sistema aporta más en el día a día que un modo de cámara muy avanzado que solo se usa de vez en cuando. Si sumamos eso a los planes de operadoras, los programas de renovación y las promociones de retailers, el iPhone 17 puede convertirse fácilmente en la recomendación “por defecto” para quienes aún están con un iPhone 12, 13 o 14 y llevan tiempo posponiendo el salto.
Por ahora, el mensaje del Q3 2025 es muy claro: en un mundo donde cada compra grande se piensa dos veces, son los smartphones razonables en precio y los ex-flagships rebajados los que mueven de verdad el mercado. Apple lo ha entendido perfectamente. Mientras el iPhone 17 Pro Max acapara anuncios y escaparates, son el iPhone 16, sus variantes Pro y, sobre todo, el iPhone 16e los que sostienen la corona de la compañía en las listas de ventas.