El iPhone 17 Pro se ha convertido en uno de los teléfonos más comentados de 2025. No porque represente una revolución tecnológica, sino porque refleja a la perfección la contradicción de Apple: un dispositivo que puede ser brillante y torpe al mismo tiempo, resistente por dentro y delicado por fuera. 
Para muchos resulta incomprensible que un móvil más pesado, fácil de rayar y con funciones de inteligencia artificial limitadas pueda liderar las ventas. Pero quienes conocen la historia del iPhone saben que Apple juega en otra liga: vende experiencia, prestigio y diseño por encima de las especificaciones técnicas.
El patrón de siempre: un paso adelante y otro atrás
Con cada generación de iPhone se repite la misma historia: mejoras importantes acompañadas de nuevas carencias. Pantallas más brillantes pero baterías más cortas, cámaras espectaculares con diseños frágiles, materiales premium que generan problemas de calor. El iPhone 17 Pro no es la excepción. Resolvió el sobrecalentamiento de los modelos anteriores, pero ahora es más propenso a los arañazos. Para el usuario, la sensación es de estar cambiando un problema por otro.
Qué trae de nuevo el iPhone 17 Pro
Cuando se anunció la serie 17, muchos miraron con curiosidad al iPhone Air, pero rápidamente quedó claro que la mayoría prefería el camino seguro del Pro. Y no se equivocaron: las cifras ya muestran que el 17 Pro supera en ventas al 16 Pro, gracias a ajustes puntuales que lo hacen atractivo sin ser arriesgado.
El cambio más notorio está en los materiales. Tras el marketing en torno al titanio del iPhone 15 Pro, Apple volvió al aluminio de la serie 7000. El titanio era ligero, pero provocaba más calor. El aluminio, combinado con una cámara de vapor de refrigeración, mantiene el teléfono más fresco. ¿El precio de esta mejora? Más peso. Para algunos transmite robustez, para otros rompe con la búsqueda de ligereza.
¿Duradero o delicado?
El aluminio trae consigo otra consecuencia: se raya con facilidad. El nuevo diseño en forma de “meseta” en el módulo de cámaras luce atractivo, pero sus bordes marcan enseguida. A eso se suman los famosos círculos que dejan los cargadores MagSafe. Apple resta importancia y lo llama “desgaste normal”. En pruebas de caídas y flexión, el móvil demuestra buena resistencia, pero en apariencia envejece muy rápido. Y en un dispositivo que cuesta más de 1.099 dólares, eso duele.
El retraso frente a la inteligencia artificial
El otro gran punto débil es la inteligencia artificial. El mercado ya distingue entre móviles “pre-IA” y “post-IA”. Google con su Pixel 10 y Samsung con sus últimos Galaxy han puesto la IA en el centro: traducción en tiempo real, edición inteligente de fotos, asistentes más potentes. El iPhone 17 Pro, en cambio, se queda corto. “Apple Intelligence” apenas aporta novedades, y las mejoras prometidas no llegarán hasta marzo. Y ya sabemos que con Apple conviene ser cautos con las promesas.
Hoy por hoy, es uno de los buques insignia menos “inteligentes”. Pero aun así se vende como pan caliente. ¿La razón? El usuario de iPhone compra por el ecosistema, la experiencia fluida y el prestigio de tener un iPhone. La IA puede esperar.
Por qué sigue arrasando
El secreto se explica en tres factores. Primero, Apple convierte errores en argumentos de venta: el fracaso del titanio se transforma en la “ventaja” del aluminio. Segundo, la competencia aún no logra convencer de que la IA cambia realmente el uso diario. Y tercero, cualquier cambio estético en el iPhone, por mínimo que sea, dispara el deseo de compra.
El iPhone 17 Pro es, en definitiva, un paradojo de Apple: no es el más inteligente ni el más resistente, pero sí el más deseado. Pesado, frágil, discutible en innovaciones, pero imbatible en ventas. Apple demuestra una vez más que su fórmula no necesita ser perfecta para conquistar a millones.
2 comentarios
más pesado sí, pero se siente premium
me río del marketing pero igual lo compré 😂