Si los rumores aciertan, el iPhone 18 Pro Max podría batir un récord que a Apple no le hará demasiada gracia: convertirse en el iPhone más pesado de su historia. En lugar de seguir la vieja obsesión por hacer el móvil cada año más fino y ligero, todo apunta a que el gran buque insignia de 2026 va en dirección contraria: más gramos, algo más de grosor y mucha más tecnología metida dentro.
El filtrador Instant Digital asegura que el iPhone 18 Pro Max rondará los 243 gramos. 
Para ponerlo en contexto: el iPhone 13 Pro Max y el iPhone 14 Pro Max ya se quedaban en 240 gramos, y a muchos usuarios les parecían auténticos ladrillos de lujo. El iPhone 17 Pro Max se situaría en torno a los 233 gramos, así que el salto de unos 10 gramos extra y un cuerpo algo más grueso que los 8,8 mm actuales no es precisamente simbólico. Es una declaración clara: Apple está priorizando otras cosas antes que el número de la báscula.
Lo curioso es que este giro llega después del discreto rendimiento comercial del iPhone Air. Aquel modelo intentó venderse como el iPhone ligero, fino y elegante, pero en la práctica se sintió como un experimento demasiado recortado para lo que costaba. Menos prestaciones de lo que su precio sugería, batería justa y la sensación de que estabas pagando mucho por un iPhone que no era realmente “Pro” ni realmente “barato”. Viendo ese resultado, en Cupertino parecen haber pensado: si el usuario va a pagar caro, más vale darle todo el hardware posible, aunque el móvil pese un poco más.
Por qué el iPhone 18 Pro Max será más pesado
Un teléfono no engorda por arte de magia. Siempre hay componentes concretos responsables de cada gramo extra. En el caso del iPhone 18 Pro Max, los rumores señalan tres grandes culpables: la cámara, la batería y el nuevo sistema de Face ID bajo la pantalla.
En fotografía, se habla de sensores más grandes, módulos más avanzados y sistemas de estabilización más complejos. Todo eso implica más cristal, más metal y más espacio. Cualquiera que haya cogido una cámara profesional sabe que la buena óptica no suele ser ligera.
La segunda pieza clave sería una batería con carcasa de acero. Un diseño así puede mejorar la rigidez, la seguridad y la gestión térmica, pero el acero no es precisamente un material asociado a la palabra “ligero”. A eso se suma la tercera gran novedad: Face ID escondido bajo la pantalla. La tecnología under-display requiere capas adicionales, sensores específicos y refuerzos en el panel. Al final, cada pequeña suma se convierte en gramos muy reales.
Y por encima de todo está la eterna lucha por la autonomía. Pantallas más brillantes, cámaras más potentes, chips más rápidos y redes cada vez más exigentes consumen energía a lo grande. Mientras tanto, el usuario medio exige un día completo de uso sin vivir enchufado al cargador. La solución más directa es evidente: una batería más grande. Y una batería más grande casi nunca viene sola; trae consigo más peso y, a menudo, unos milímetros extra.
Cuando 243 gramos empiezan a molestar
Sobre el papel, 243 gramos pueden parecer una cifra razonable. Pero la historia cambia cuando hablamos de uso real: escribir con una mano en el metro, ver capítulos seguidos en la cama, jugar tumbado en el sofá o pasar media hora deslizando en redes sociales. Muchos usuarios del iPhone 14 Pro Max recuerdan perfectamente esa sensación de muñeca cargada al final del día.
Ese cansancio acumulado fue uno de los motivos por los que Apple abandonó el acero inoxidable en favor de materiales más ligeros en algunos modelos posteriores. Para quienes tienen manos pequeñas, o simplemente no quieren usar siempre las dos manos, cada gramo extra cuenta. Lo que para un fanático de las especificaciones es un dato más en la tabla, para otros es la diferencia entre un móvil cómodo y un ladrillo caro.
¿Está Apple interpretando bien el mensaje del mercado?
Si en Apple han llegado a la conclusión de que el flop del iPhone Air significa que “a la gente ya no le importan los móviles ligeros”, la lectura está incompleta. El Air no se quedó corto por pesar poco, sino por ofrecer demasiado poco para lo que costaba. Los usuarios no odian los teléfonos ligeros; odian sentir que comprado algo recortado a precio de gama alta.
Desde la perspectiva de quien usa un modelo Pro más pequeño, el peso es un factor muy real en el día a día. Llevar un Pro Max pesado en el bolsillo del pantalón, aguantar una llamada larga, usarlo como cámara principal en vacaciones o grabar vídeo durante un buen rato puede pasar de agradable a incómodo rápidamente. El iPhone 18 Pro Max puede presumir de la mejor cámara jamás vista en un iPhone y de una batería casi interminable; aun así, habrá quien vea la etiqueta de “el más pesado de la historia” y decida que no es para él.
Apple camina sobre una línea muy fina. Los entusiastas hardcore aceptarán un “ladrillito” en el bolsillo si a cambio tienen la experiencia más potente posible. Pero el gran público sólo quiere un móvil rápido, bonito, con buena batería y, sobre todo, cómodo de sujetar. Si el iPhone 18 Pro Max se pasa de la raya, mucha gente se irá al modelo más pequeño… o mirará de reojo lo que ofrece la competencia con menos gramos.
Lo único claro por ahora es que, si los rumores se confirman, tendremos un nuevo campeón de peso en el catálogo de Apple. Y mientras algunos se reirán diciendo que son 240 gramos, no 240 kilos, otros necesitarán sólo unos días de uso para decidir si cada gramo extra está justificado… o si Apple ha ido demasiado lejos en su apuesta por el “más Pro que nunca”.