
iPhone 20 Pro en 2027: por qué el primer iPhone realmente “todo pantalla” ya no suena a ciencia ficción
Quien siga la saga del iPhone habrá notado un compás que se repite con sorprendente puntualidad: cada cinco años Apple redibuja la cara del teléfono. En 2017, el iPhone X inauguró el notch para alojar el complejo sistema TrueDepth y hacer posible Face ID. Aquel recorte se convirtió en seña de identidad, en meme y en diana de chistes publicitarios, pero también en la silueta que definió la década. Cinco años más tarde, en 2022, los modelos Pro estrenaron Dynamic Island, una mezcla de hardware y capa de interfaz que convirtió un vacío en un centro vivo de actividades. Si el ritmo se mantiene, 2027 marca el siguiente giro: la llegada de un iPhone con un frontal sin interrupciones, la pantalla limpia que los fans llevan pidiendo desde hace años.
Del notch a la isla y, después, a lo invisible
Todo apunta a un camino en dos etapas. Primero, en 2026, los supuestos iPhone 18 Pro y 18 Pro Max moverían el conjunto de Face ID bajo la pantalla. Con los sensores escondidos, el Dynamic Island perdería sentido en los Pro y quedaría un discreto orificio para la cámara frontal. Al año siguiente, en 2027, ese propio orificio desaparecería cuando Apple adopte una cámara bajo el panel. El resultado sería un iPhone 20 Pro – nombre tentador para celebrar los 20 años del iPhone original de 2007 – con una pantalla totalmente continua, sin islas, sin cejas y sin perforaciones.
Cómo funciona (de verdad) una cámara bajo pantalla
Esconder óptica tras los píxeles no es magia: es ingeniería fina. La zona del panel sobre la cámara necesita un patrón de subpíxeles que deje pasar la luz, materiales más transparentes, capas anti-reflejo y, sobre todo, fotografía computacional para recuperar nitidez, contraste y balance de blancos que se degradan al atravesar el display. Los primeros intentos en otros móviles mostraron el peaje: bordes blandos, reflejos indeseados, tonos verdosos. El estilo Apple suele ser esperar a que panel + óptica + ISP + software encajen para ofrecer resultados consistentes a gran escala. Por eso tiene sentido un paso intermedio: en 2026 se valida Face ID bajo el vidrio, se recopila telemetría real y se ajustan algoritmos; en 2027, con el terreno allanado, se esconde la cámara.
El viejo sueño de Jobs e Ive: un bloque de vidrio que cobra vida
Los rumores de 2027 dibujan un iPhone sin recortes, sin botones, sin puertos y con marcos mínimos: un slab de vidrio iluminado. En 2007 era imposible: hacían falta conectores para carga y datos, botones físicos para interactuar y bordes anchos para electrónica y altavoces. Veinte años después, el tablero es otro. MagSafe ofrece una carga estable y magnética; AirDrop resuelve la mayoría de intercambios cotidianos; y no es descabellado pensar en un enlace magnético de alta velocidad para transferencias exigentes, con velocidad de “cable” pero sin el cable ni el puerto.
Cuando los botones pasan a ser software
Si desaparecen las teclas mecánicas, entran las zonas hápticas y los controles contextuales. Encendido y volumen podrían vivir como áreas sensibles en el marco con vibración precisa, o como controles en pantalla que solo aparecen cuando hacen falta. Las ventajas: mejor sellado contra agua y polvo, menos desgaste, layouts reprogramables y accesibilidad reforzada. Imagina mover esos “botones” virtuales para zurdos, ampliar su tamaño o asignar gestos según el Modo de Concentración. La interacción se vuelve más flexible porque la dicta el software.
El ritmo de cinco años… y un posible salto de nombre
Para subrayar el 20º aniversario del iPhone (29 de junio de 2007), tiene lógica que la familia de 2027 se llame iPhone 20, dejando el 19 en el limbo, del mismo modo que el iPhone 9 nunca llegó. Más allá del marketing, el compás es claro: 2017 trajo el notch; 2022, Dynamic Island; 2026 escondería Face ID; 2027 ocultaría la cámara. Si la partitura se respeta, otro gran replanteamiento estético podría aparecer hacia 2032, ya en la hipotética serie iPhone 25 Pro.
Adiós, Dynamic Island: una barra de estado libre por fin
Una frente totalmente limpia cambia la ergonomía del iOS. Los indicadores de llamada, la reproducción de música, los temporizadores, la navegación y las Live Activities dejarían de “bordear” un recorte. Los desarrolladores ganan un rectángulo consistente, menos safe areas especiales y menos excepciones en el diseño. Apple, a su vez, puede explorar elementos ambientales sutiles en la parte superior que emergen solo cuando aportan valor y desaparecen sin rastro cuando no.
MagSafe al mando: accesorios y el coste de migración
El peaje más tangible de un futuro sin puertos es el cajón de accesorios. Sin Lightning ni USB-C, casi todo cuelga de MagSafe: cargadores, soportes de coche, docks de escritorio, baterías externas. Quien compre un iPhone “premium” en 2027 probablemente necesitará renovar parte del ecosistema para asegurar alineación perfecta y compatibilidad con nuevos perfiles de energía y, quizá, de datos. Duele al principio – idealmente, una sola vez – , pero a cambio llega un cuerpo más limpio y sellado, sin ranuras donde se cuele pelusa ni conectores que se aflojen con los años.
Los dos talones de Aquiles: uniformidad del panel y selfies de nivel Pro
El equilibrio crítico es doble. Uno: la zona “porosa” sobre la cámara no debe delatarse en fondos claros, con brillo alto o en HDR. Dos: las fotos de la frontal tienen que mantener calidad de gama Pro. Eso exige segmentos de panel especializados, óptica y recubrimientos nuevos y una dosis ambiciosa de IA y cómputo fotográfico para recuperar microcontraste, detalle de bordes y color. A la vez, la pantalla debe verse homogénea para que el “ventanal” de la cámara sea invisible en el uso diario. Hasta que ambas condiciones convivan de forma estable en millones de unidades, Apple no dará por buena la transición.
Por qué 2026 es la prueba general
Llevar Face ID bajo el panel un año antes no solo es un logro técnico: es un ensayo masivo de fabricación, calibración, reparación y robustez ante golpes y rayas. Apple obtendrá datos en climas y hábitos de uso muy distintos, ajustará algoritmos y afinará la cadena de suministro. Los fabricantes de fundas y protectores podrán preparar moldes sin isla; el sistema aprenderá a convivir sin recortes. Y el usuario se adaptará a una parte superior “liberada”, de modo que 2027 se sienta como la conclusión natural, no como un salto al vacío.
Precio y “impuesto Pro”: primeras generaciones, primeros dolores
Integrar cámaras y sensores bajo el panel eleva costes al inicio: estructuras de subpíxeles específicas, menor rendimiento de fábrica, motores hápticos más potentes para simular botones y un chasis repensado por dentro. Sería lógico que los Pro de 2027 encabecen la lista de precios. La contraprestación es el iPhone más cercano al ideal minimalista que la marca persigue desde sus bocetos: un objeto discreto que desaparece en la mano y deja brillar el contenido.
Qué podría descuadrar el calendario
Las hojas de ruta dependen de personas, piezas y plantas. Si la cámara bajo pantalla no ofrece resultados consistentes, habrá retraso. Si la industria del panel no garantiza homogeneidad total, habrá retraso. El patrón de cinco años es una observación, no un contrato. Aun así, las señales encajan: 2026 prepara el terreno con Face ID invisible; 2027 completa el viaje con la frontal oculta y la primera pantalla íntegra en un iPhone.
Conclusión: la década de la pantalla plena
Todo indica que 2027 será el año en que Apple, al menos en la gama Pro, muestre un iPhone verdaderamente all-screen, quizá bajo el nombre de iPhone 20. Un año antes, Face ID bajo el panel habrá roto el hielo y educado al usuario. La etapa Dynamic Island habrá cumplido su papel de puente. El destino, desde el principio, era claro: una pantalla sin nada en medio. Si llevas tiempo esperando ese diseño, el compás de cinco años sugiere que la espera entra en la recta final.