Cuando Apple enseñó por primera vez el iPhone Air, la historia parecía de libro: el iPhone más fino de la historia, solo 5,6 mm de grosor, acabados premium, un diseño de escaparate y el aura de ser el modelo más deseado de la familia iPhone 17. Sobre el escenario sonaba como el juguete perfecto para fans de la marca. 
Pero basta mirar las tablas de reventa para ver otra realidad: en cuestión de semanas el iPhone Air ha pasado de ser icono de diseño a convertirse en el iPhone que más rápido se devalúa desde 2022.
Los datos de portales de recompra y plataformas de segunda mano son contundentes. El iPhone Air ha perdido un 47,7 % de su valor de lanzamiento en apenas diez semanas. No es una bajada escalonada, es un desplome. Si miramos toda la gama Air, la media ronda el 44,3 % de depreciación en menos de tres meses, con la versión de 1 TB como la gran perjudicada. Precisamente esa variante era la que Apple y las operadoras empujaban como la opción ‘definitiva’ para quienes querían olvidarse del espacio durante años.
Mientras tanto, el resto de la familia iPhone 17 sigue un patrón mucho más reconocible para los habituales del ecosistema Apple. En conjunto, la línea iPhone 17 registra una pérdida media de valor del 34,6 % tras diez semanas. Sigue siendo un mordisco importante, pero ya es mejor que la serie iPhone 16, que cayó alrededor de un 39,0 % en el mismo periodo, y que la gama iPhone 14, con un 36,6 % de depreciación. Por encima de todos, el referente sigue siendo el iPhone 15, que conserva el trono como rey de la reventa con un descenso aproximado del 31,9 %.
Dentro de la generación actual la distancia entre el Air y sus hermanos es evidente. El resto de modelos iPhone 17 retiene de media unos 9,7 puntos porcentuales más de valor que el Air. Los mejor posicionados son, como casi siempre, los auténticos buques insignia: iPhone 17 Pro y iPhone 17 Pro Max
. El iPhone 17 Pro Max con 256 GB acumula una caída de alrededor del 26,1 %, mientras que la versión de 512 GB se mueve en torno al 30,3 %. No es para celebrar, pero encaja con lo que cabe esperar de un flagship caro: duele, pero no parece un error estratégico.
El cuadro se complica cuando miramos la cúspide de almacenamiento. Sobre el papel, una versión con 2 TB debería ser objeto de culto en el mercado de segunda mano. En la práctica, el iPhone 17 Pro Max de 2 TB ya ha perdido cerca del 41,2 % de su valor. La lectura es clara: esas configuraciones extremas hablan a un nicho minúsculo de usuarios. Cuando la primera oleada de entusiastas ha comprado, casi no quedan compradores dispuestos a pagar un extra fuerte solo por un número de gigas que la mayoría nunca va a llenar.
Y aun así, el Air consigue quedar peor. Las variantes de 512 GB y, sobre todo, la de 1 TB del iPhone Air pierden valor todavía más rápido que ese 17 Pro Max de 2 TB. Para muchos usuarios, el recargo por más memoria se está revelando como una mala inversión: se paga precio de capricho, pero el mercado de segunda mano se fija antes en qué modelo es, en qué posición está dentro de la gama y en su popularidad, que en la cifra exacta de almacenamiento. Y cuando hablamos de un dispositivo tan particular como el Air, la demanda simplemente no acompaña a las tarifas de lanzamiento.
Parte del problema está en cómo Apple ha colocado el iPhone Air dentro de su catálogo. Es más fino y vistoso que el iPhone 17 estándar, pero no alcanza el nivel de versatilidad, cámara y prestaciones de los Pro y Pro Max. Para los muy fans de la marca es casi un objeto de colección, una pieza de ingeniería que apetece tener en la mano. Para el comprador medio, en cambio, es un iPhone bonito, caro y algo incómodo de encajar: no es el más equilibrado, no es el más barato y tampoco el que todo el mundo recomienda. Los rumores de que Apple habría recortado la producción por baja demanda solo refuerzan esa sensación de experimento más que de modelo principal.
Si bajamos al barro de los comentarios en redes, el tono es todavía más claro. Hay quien se ríe abiertamente de los que cambian de móvil a los pocos meses y aceptan perder casi la mitad de lo que pagaron. Otros sueltan que comprar un iPhone Air de 1 TB es básicamente declarar guerra a tu propia cuenta bancaria. Y, entre bromas, empiezan a aparecer cazadores de gangas ofreciendo 200 dólares por un Air prácticamente nuevo: suena a meme, pero con las curvas de depreciación delante, cada vez suena menos descabellado.
Detrás de las risas hay un tema serio: el coste total de uso. Mucha gente ya ha normalizado cambiar de móvil cada año o cada dos, bien a través del operador, bien revendiendo el modelo anterior para financiar el siguiente. Para ese perfil, la depreciación no es una curiosidad de informe, es un gasto más. Que un teléfono pierda un 30 % o casi un 50 % en pocos meses puede marcar la diferencia entre un ciclo de renovación relativamente asumible y una afición muy cara.
Mirando a 2026, la cosa puede apretarse todavía más para los dueños de un Air. Todo apunta a que Apple presentará entonces la familia iPhone 18 y, si los rumores aciertan, el esperado iPhone Fold. Con cada nueva generación la compañía aprieta sus programas de trade-in y el mercado de segunda mano se llena de ofertas. Si la tendencia actual no cambia, quienes lleguen a ese momento con un iPhone Air, especialmente en 1 TB, se encontrarán con tasaciones bastante más bajas que los que entreguen un iPhone 17 Pro o 17 Pro Max con configuraciones de memoria más razonables.
¿Y qué opciones tienen quienes ya tienen un iPhone Air en el bolsillo? Se pueden resumir en tres caminos. El primero: olvidarse de la reventa, asumir que ha sido una compra más pasional que racional y exprimir el teléfono hasta que realmente se quede corto. El segundo: vender cuanto antes, antes de que la siguiente ronda de lanzamientos y promociones hunda aún más los precios. El tercero: moverse dentro de la propia generación, cambiando a un iPhone 17 más convencional –idealmente un Pro o Pro Max con menos almacenamiento– si ya tienes claro que quieres apuntar al iPhone 18 cuando llegue.
Para quienes todavía están dudando qué iPhone comprar, la moraleja es sencilla. Si valor de reventa y coste total son factores importantes, lo más sensato es apostar por los modelos más populares con capacidades de memoria intermedias. Son los que el mercado está dispuesto a pagar mejor dentro de dos o tres años. El iPhone Air, en cambio, es un recordatorio de que no todo lo que brilla en la presentación brilla igual en Wallapop: a veces el diseño más llamativo viene con una factura añadida cuando toca decirle adiós.
En resumen, el iPhone Air es un gran caso de estudio sobre cómo chocan el ego del diseño, las estrategias de precio y las expectativas de los usuarios. Como objeto tecnológico es uno de los iPhone más llamativos que ha fabricado Apple en los últimos años. Como activo financiero, es probablemente uno de los movimientos más arriesgados que puedes hacer dentro del catálogo actual. Hasta que Apple cambie la forma de plantear este tipo de modelos, la estrategia más inteligente seguirá siendo la de siempre: elegir el iPhone que todo el mundo quiere, no solo el que queda mejor en la foto.
1 comentario
Sinceramente, la reventa me da igual, 5,6 mm en la mano tiene que ser una locura, hay quien compra gadgets para disfrutarlos, no para hacer inversiones