
El iPhone Air y el adiós a la era Plus: cuando la obsesión por la delgadez mata el equilibrio
Han pasado solo unas semanas desde el lanzamiento del iPhone Air, y ya parece que el entusiasmo inicial se desinfló. Los primeros reportes apuntan a una realidad dura para Apple: la demanda es bajísima. Y no, no es una sorpresa. Después de años de perseguir el diseño más fino y liviano, los usuarios parecen haber dicho basta. Pero el problema no es solo que los teléfonos ultradelgados no convencen – es que, en el proceso, han borrado del mapa a uno de los modelos más equilibrados y queridos: el iPhone Plus.
Para muchos, el Plus era ese punto medio perfecto entre precio, pantalla y batería. No era el más barato, ni el más avanzado, pero sí el más sensato. Representaba una opción práctica en un mundo donde los smartphones se dividían entre básicos y de lujo. Con el Air, Apple rompió ese equilibrio.
Lo que perdimos con el adiós del iPhone Plus
La llegada del iPhone 17 marcó el fin del Plus. El nuevo Air lo reemplazó formalmente, pero fue un intercambio desigual. El Air cuesta 100 dólares más, tiene una pantalla más pequeña (6,5 pulgadas en lugar de 6,7), una sola cámara y una batería mucho más débil. Todo eso por el privilegio de tener un teléfono más delgado. En otras palabras: se paga más por menos.
Recuerdo cuando el iPhone 14 Plus superaba en batería al Pro Max. Era ideal para quienes priorizaban la autonomía antes que las cámaras o la estética. Hoy, si quieres un iPhone grande con buena duración, la única opción es el Pro Max, y su precio empieza en 1.200 dólares. Es difícil llamar a eso evolución.
Por qué Apple decidió eliminar el Plus
La explicación oficial es sencilla: las ventas. El iPhone 16 Plus apenas representó un 9% de las ventas totales de la serie, el mismo fracaso que tuvo el 15 Plus. Estaba atrapado en tierra de nadie – demasiado caro para ser el modelo “accesible”, y demasiado simple para competir con los Pro. Así que los compradores optaban o por ahorrar 100 dólares con el modelo base o por gastar un poco más en el Pro.
Con el Air, la situación no mejoró. Ahora el modelo base sigue a 799 dólares, el Air cuesta 999 y el Pro arranca en 1.099. En teoría, el Air debería llenar el vacío entre ambos, pero lo único que logra es hacerlo más evidente. No hay un verdadero punto medio. Solo extremos.
Samsung va por el mismo camino
Apple rara vez marca una tendencia sola. Según rumores, Samsung planea eliminar el Galaxy S26 Plus para dejar espacio al Galaxy S26 Edge, su versión ultradelgada. La historia se repite: el modelo más equilibrado desaparece, reemplazado por una opción más fina, más cara y menos práctica. Para muchos usuarios de Android, el Plus era el ideal: una pantalla amplia, excelente batería y un precio razonable. Ahora, ese espacio también parece condenado.
Y los rumores van más allá: el modelo básico podría renombrarse como Galaxy S26 Pro, lo que implicaría – obviamente – una subida de precio. Es el mismo truco de marketing que Apple ya perfeccionó. Cambiar el nombre, justificar el aumento, vender la ilusión de innovación.
¿De verdad necesitamos teléfonos tan finos?
La obsesión con la delgadez se siente fuera de lugar en 2025. Las baterías siguen siendo un problema real, y sin embargo las marcas prefieren ganar milímetros de elegancia en lugar de horas de uso. El iPhone Air y el Galaxy Edge son, sin duda, logros de ingeniería. Pero sacrifican lo esencial: autonomía, comodidad y durabilidad. Son teléfonos que se ven bien, pero no necesariamente funcionan mejor.
Muchos usuarios están redescubriendo que un poco más de grosor no es un defecto, sino una ventaja. Un cuerpo más robusto permite baterías más grandes, mejor refrigeración y materiales más resistentes. El Plus representaba ese equilibrio perfecto. Hoy, tanto Apple como Samsung parecen haber olvidado que la funcionalidad también es diseño.
¿Podría volver el Plus?
Si algo hemos aprendido de Apple, es que nada muere del todo. Si el iPhone Air no cumple las expectativas de venta, no sería raro ver el regreso del formato Plus, quizás con otro nombre – algo como “Air Max” o “Edge XL”. La industria es cíclica: primero eliminan lo que funciona, luego lo reviven como “nuevo”.
Eso sí, no será inmediato. Si Samsung ya abandonó el Plus para el S26, un regreso no llegaría antes de 2027. Mientras tanto, quienes prefieren pantallas grandes y buena batería deberán conformarse con pagar más o aceptar menos.
Entre el diseño y el sentido común
El mercado actual se está dividiendo en dos extremos: teléfonos baratos y superpremium. El espacio del medio – el que ocupaba el Plus – está desapareciendo. Y con él, se va la posibilidad de elegir un dispositivo equilibrado. La tecnología debería ofrecernos opciones, no obligarnos a escoger entre practicidad y estatus.
Yo, sinceramente, extraño el iPhone Plus. Era ese teléfono que no necesitaba presumir para ser bueno. El Air puede ser más delgado, pero también es más vacío, menos duradero, menos útil. No todo avance se mide en milímetros. A veces, el verdadero progreso es mantener lo que funciona.
Y el Galaxy Edge, aunque elegante, sufre el mismo destino. Es un gran teléfono, pero no el más sensato. Si esta tendencia continúa, los fabricantes terminarán compitiendo por quién hace el teléfono más bonito… y no el más funcional. Tal vez sea hora de recordar que la tecnología debe servirnos, no al revés.
1 comentario
El Plus era el punto medio perfecto, ahora todo es caro o limitado 😤