En casi todos los móviles plegables actuales hay un punto que genera discusiones infinitas: el pliegue en medio de la pantalla. Esa pequeña hendidura se ha convertido en la marca registrada del formato… y también en su talón de Aquiles. 
Justo ahí es donde, según nuevos rumores, Apple estaría apretando el acelerador. El supuesto iPhone Fold, el primer iPhone plegable de la compañía, habría salido de la etapa puramente experimental y estaría ya en validación de ingeniería y preparación de la fase de preproducción. La promesa: un panel interno en el que el pliegue apenas se note al usarlo.
Hasta ahora, el mercado ha aceptado un pacto no escrito: si quieres una pantalla que se dobla, tienes que convivir con la marca del doblez. En modelos de Samsung, Google y otros fabricantes, ese pliegue puede ser muy evidente a contraluz o casi invisible a simple vista, pero nunca desaparece del todo. Muchos usuarios aseguran que, después de unos días, el ojo se acostumbra y lo importante es poder abrir el móvil como si fuera una mini tablet. Otros, en cambio, sienten que un teléfono de más de mil euros no debería tener algo que se parece tanto a un “defecto” en pleno centro del panel.
La cultura de diseño de Apple encaja claramente con el segundo grupo. La empresa ha construido su imagen a base de obsesionarse con marcos, reflejos, simetrías y pequeños detalles visuales. Por eso tiene sentido que, si va a entrar de lleno en el mundo de los plegables, intente hacerlo con un producto que se sienta menos como un experimento y más como un iPhone grande, sin concesiones. Según las filtraciones, el tamaño de la pantalla interna, el chasis y el esquema básico de montaje ya estarían definidos. La fase actual, de validación de ingeniería, sirve para someter a prueba prototipos muy cercanos al modelo final: se estresa la bisagra, se comprueba la fatiga del panel flexible, se ajustan batería, antenas y refrigeración.
Si colocamos este rumor en una escala de fiabilidad, encajaría en torno a un 60 %: plausible. No procede de una fuente anónima cualquiera, pero tampoco está confirmado por varios filtradores independientes. Lo que sí cuadra es el contexto: sabemos desde hace años que Apple prueba prototipos plegables y que suele tardar más que la competencia en adoptar nuevos formatos, esperando a encontrar una fórmula que pueda vender como “lista para todo el mundo”. De momento faltan más voces de la cadena de suministro para que el rumor suba de categoría.
La parte más interesante está en la ingeniería del pliegue. Se comenta que el panel OLED flexible de la pantalla interna sería suministrado por Samsung, mientras que el sistema de bisagra y rodamientos estaría diseñado conjuntamente por Apple, Shin Zu Shing y Amphenol. En lugar de doblar el panel en un ángulo muy cerrado, que «marca» la pantalla y crea una arruga permanente, la idea sería que el panel se curve de forma más suave hacia el interior del chasis. Con un radio de giro más amplio, la tensión se reparte mejor y la marca del pliegue se reduce drásticamente. Sobre el papel, el resultado debería ser una superficie que, al abrir el iPhone Fold, se sienta casi continua, sin esa sensación de “canal” en medio.
Para lograrlo, Apple estaría apostando por componentes de bisagra fabricados con aleaciones de metal líquido: materiales muy resistentes, elásticos y con gran tolerancia al desgaste. Es justo lo que necesita una pieza que el usuario abrirá y cerrará cientos de miles de veces durante la vida útil del dispositivo. Hasta hace poco, el gran obstáculo era fabricar esas piezas a gran escala sin que el coste se disparara; ahora, un informe paralelo habla de un precio medio de entre 70 y 80 dólares solo para la bisagra. Es una cifra elevada, pero asumible si hablamos de un modelo que se situaría por encima incluso de los iPhone Pro actuales.
Alrededor del proyecto ya empiezan a perfilarse los socios habituales. Foxconn sería la encargada del ensamblaje final, mientras que empresas como Largan Precision, Shin Zu Shing y Chi Hong aparecen asociadas a óptica y componentes mecánicos. Este tipo de detalles rara vez sale a la luz cuando un producto está todavía en fase de prototipo de laboratorio; suele aparecer cuando la arquitectura principal ya ha pasado el filtro interno y las fábricas tienen que planificar líneas, volúmenes y calendarios. No significa que el dispositivo esté listo para salir mañana, pero sí sugiere que el iPhone plegable ha avanzado varios pasos respecto a los primeros rumores vagos de hace años.
Mientras tanto, la conversación entre usuarios sigue su propio camino: ¿de verdad el pliegue es tan dramático? Hay quien usa un plegable de Google o Samsung y jura que se olvida por completo de la arruga a los pocos días. Otros se burlan de las quejas y recuerdan que estamos hablando de un teléfono que cabe en el bolsillo, no de un cine en casa para ver Avatar en 3D. Son, al fin y al cabo, problemas de lujo. Pero si algo define a Apple es convertir esos detalles en discurso de producto. Igual que el notch pasó de ser polémica a seña de identidad y luego dio paso a la Dynamic Island, no sería raro ver a la compañía presentar el iPhone Fold como “el primer plegable que no se siente como un experimento” precisamente gracias a ese pliegue casi invisible.
En cuanto al calendario, los rumores más repetidos señalan el año 2026 y una presentación conjunta con la familia iPhone 18, inicialmente centrada en modelos Pro y una estrategia más recortada, pero más premium. Ese margen le daría tiempo a Apple para pulir el hardware, asegurar la durabilidad de la bisagra, optimizar la autonomía y, sobre todo, adaptar iOS: multitarea real en pantalla grande, cambios fluidos entre modo plegado y abierto, interfaces específicas para apps clave. Si todas esas piezas encajan, el iPhone Fold probablemente no será el primer plegable del mercado, pero sí podría marcar el listón con el que se comparen todos los demás.