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TeraFab frente a la realidad: por qué construir una foundry al nivel de TSMC es la prueba máxima del silicio

por ytools
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“Levantar una fábrica de chips de vanguardia no va de cemento y compras de maquinaria; es ciencia dura, ingeniería y oficio acumulado”. Con esa idea, Jensen Huang, CEO de NVIDIA, bajó a tierra el plan de Elon Musk de construir una mega foundry propia – la famosa “TeraFab” – que, en su visión, podría llegar a producir hasta un millón de aceleradores de IA al mes.
TeraFab frente a la realidad: por qué construir una foundry al nivel de TSMC es la prueba máxima del silicio
Desde Taiwán, Huang recordó que lo que hace TSMC cada día no es una línea de montaje más: es un sistema vivo donde cada variable importa.

El contexto ayuda a entender el choque de visiones. Tesla necesita silicio a medida para empujar conducción autónoma, robotaxis y robots humanoides. El nombre que suena es Tesla AI5, y la sensación dentro de la compañía es que las capacidades de TSMC, Samsung e incluso Intel podrían quedarse cortas – o, al menos, no ser tan predecibles – para el apetito de la marca. De ahí el deseo de integrar verticalmente y asegurar el suministro en casa.

Por qué “solo montamos una fábrica” es una ilusión

En nodos avanzados todo gira en torno al rendimiento (yield): el porcentaje de chips perfectos por oblea. Mejorarlo es una carrera de fondo hecha de miles de microdecisiones. Hacen falta legiones de ingenieras y ingenieros de proceso, especialistas en materiales, litografía y metrología afinando, día sí y día también, cientos de pasos interdependientes. Y hace falta una cadena de suministro capaz de entregar gases ultrapuros, fotorresistentes, obleas y componentes de precisión con fiabilidad casi militar. Incluso veteranos se tropiezan: los vaivenes de Intel Foundry recuerdan lo implacable que es la curva de aprendizaje.

  • Capital sin romanticismo: una fab de liderazgo devora decenas de miles de millones antes del primer gran lote y exige reinvertir sin descanso en cada generación.
  • Herramientas contadas: los escáneres EUV de ASML llegan a cuentagotas. Sin ellos, el dinero no compra tiempo.
  • Rampa de rendimiento: pasar del piloto al volumen rentable lleva años; cada ajuste revela variables ocultas.
  • Gestión del riesgo: un solo lote de química fuera de especificación puede echar a perder semanas. Procedimientos, limpieza y medición son tan críticos como el capex.
  • Talento: el mundo compite por perfiles raros; los equipos no crecen al ritmo de una hoja de Excel.

Huang no apaga la ambición; avisa de la realidad: la ventaja de TSMC es acumulativa. Son décadas de saber hacer, una cultura diseñada para el modelo foundry y una base de clientes que mantiene líneas llenas y acelera el ciclo de retroalimentación. La ola de IA de NVIDIA se apoya en ese ecosistema; TSMC es el corazón que bombea chips a los centros de datos de medio mundo.

¿Se puede atajar el camino?

Muchos señalan el verdadero cuello de botella: EUV. Si ASML entrega un número finito de máquinas al año, cualquier recién llegado se pasará años solo equipando la sala limpia. Otras voces proponen rutas más pragmáticas: comprar una operación existente, co-invertir con socios, prepagar capacidad y co-diseñar el proceso junto al producto. Una adquisición tipo GlobalFoundries aportaría fábricas y talento, pero no liderazgo inmediato en 3 nm (y menos en 2 nm). La remontada sería, por sí misma, un proyecto de década.

Además está la dimensión de mercado. Si Tesla de verdad requiriera un millón de aceleradores mensuales, eso reordenaría precios, electricidad, logística y prioridades de los proveedores. Samsung Foundry e Intel Foundry Services pelearían por un cliente ancla; los gobiernos abrirían la billetera por empleo y resiliencia. Aun así, la física del rendimiento no firma atajos.

Audacia bienvenida; la física manda

El historial de Musk es innegable: cohetes reutilizables, vehículos eléctricos en masa e internet satelital global. Por eso, parte del sector aplaude que alguien intente diversificar el juego de las foundries, aunque los frutos tarden diez años. Pero cohetes y obleas tienen ritmos distintos: en el espacio, iterar rápido acelera; en la fab, iterar sin control multiplica chatarra y pérdidas.

Conclusión: una fab de élite es posible con capital descomunal, paciencia y talento top. Igualar la consistencia y la escala de TSMC es la parte verdaderamente difícil.

Lo que hoy parece más probable

  1. Primero, alianzas: Tesla seguiría con TSMC (y quizá Samsung/Intel), con contratos plurianuales, prepagos de capacidad y co-optimización estrecha entre diseño y proceso.
  2. Integración selectiva: antes de un front-end propio completo, surgiría un advanced packaging interno (2.5D/3D) para ganar rendimiento sin reinventar toda la litografía.
  3. Apuesta a muy largo plazo: si la TeraFab avanza, pensemos en muchos años, capex acumulado en cientos de miles de millones y un portafolio de chips Tesla muy acotado al principio para acelerar el aprendizaje de yield.

La prudencia de Huang y la ambición de Musk no se excluyen; son las dos fuerzas que empujan la industria. Una recuerda por qué TSMC es distinta. La otra, por qué siempre hay quien intenta lo que ayer parecía imposible.

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1 comentario

tilt December 2, 2025 - 1:44 am

Mi apuesta: Tesla arranca por 2.5D/3D y mantiene wafers en TSMC por bastante tiempo

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