El mundo de las consolas portátiles vive hoy en dos extremos muy claros. Por un lado están los monstruos con Windows, como ROG Ally X y compañía, que intentan ser un PC gamer en miniatura y mover los títulos más nuevos casi sin recortes. 
En el otro extremo aparecen dispositivos mucho más modestos, pensados menos para presumir de gráficos y más para despertar nostalgia, recuperar viejos catálogos y tener siempre a mano “esa” partida que marcó una época. El MANGMI Air X vive precisamente en este segundo grupo: no quiere competir con un portátil de gama alta, quiere ser la maquinita que te devuelve a la era de la PS2 y de la PSP, pero con las comodidades de 2025.
En las fichas de producto el MANGMI Air X se presenta como un dispositivo Android, y técnicamente lo es: lleva Android preinstalado, permite instalar apps, juegos y emuladores, y se maneja como un móvil sin función de teléfono. Sin embargo, si lo usas un rato resulta evidente que su verdadera vocación no es ser “otro Android más”, sino un pequeño centro de emulación. La combinación de forma, controles físicos y software hace que se sienta como una consola creada para revivir God of War, GTA: San Andreas, Tekken 5, Resident Evil 4 y toda esa colección de clásicos que asociamos a la adolescencia.
Unboxing y primeras impresiones
Mi historia con el MANGMI Air X empezó con anécdota incluida: la caja llegó abierta por aduanas antes de que yo pudiera disfrutar del unboxing. Recuperar el paquete fue un mini calvario burocrático, pero una vez en casa, la primera impresión fue positiva. Pensando en su precio de unos 89,99 dólares, el embalaje es más cuidado de lo que esperarías en este rango: caja decente, manual sencillo y todo bien protegido.
Dentro encontramos la consola, un cable USB-A a USB-C para la carga, un protector de pantalla y, si eliges la opción correspondiente, una funda rígida para transporte. Tanto la funda como el protector son extras de pago, no vienen siempre incluidos, pero aquí tienen mucho sentido. Hablamos de un dispositivo que inevitablemente va a viajar en mochilas, bolsos y maletas, así que cualquier capa extra de protección ayuda. No es un empaquetado de lujo, pero deja claro que no estamos ante un gadget genérico sin cariño.
Diseño y ergonomía: portátil moderno con alma retro
En cuanto sacas el MANGMI Air X de la caja, la sensación principal es: “esto me suena”. El formato horizontal clásico, con cruceta a la izquierda, cuatro botones principales a la derecha y gatillos en la parte superior, es un guiño clarísimo a generaciones enteras de consolas portátiles. A eso se suman dos sticks analógicos simétricos, que además incorporan iluminación RGB discreta. No es una discoteca ambulante: la luz es suave, lo justo para darle un toque moderno sin romper ese encanto retro que el aparato busca transmitir.
En la mano, el Air X convence más de lo que su precio podría sugerir. El chasis es de plástico, sí, pero de un plástico que no cruje a la mínima ni da miedo apretarlo. El peso es contenido, lo que se agradece muchísimo si te pasas una hora recorriendo mapas, farmeando o encadenando combates. Los dedos encuentran fácilmente triggers y botones, y el agarre es cómodo incluso para manos grandes. El punto débil está en la resistencia a los arañazos: la superficie no da la impresión de aguantar bien golpes o roces con llaves y monedas, así que dejarlo suelto en la mochila no es la mejor idea del mundo. De nuevo, la funda deja de ser capricho y se convierte en algo muy recomendable.
Pantalla IPS de 5,5 pulgadas: el tamaño justo para los clásicos
Si hay un elemento que sostiene buena parte de la experiencia del MANGMI Air X, es su pantalla. El panel IPS de 5,5 pulgadas ofrece colores vivos sin reventarlos, buenos ángulos de visión y suficiente brillo para jugar con comodidad en interiores. No es un panel “wow” al nivel de un móvil tope de gama, pero en este rango de precio es notablemente mejor de lo que uno podría temer.
Para retro gaming, este tamaño es casi perfecto. Muchos juegos de PS2, PSP y sistemas anteriores se diseñaron pensando en televisores o pantallas más pequeñas y con otras proporciones. Al llevarlos a 5,5 pulgadas, la resolución nativa baja se disimula bastante: el diente de sierra es menos evidente, los fondos se perciben más limpios y los textos suelen ser legibles sin necesidad de forzar la vista. Además, la pantalla no hace que el dispositivo se vuelva gigante, así que el Air X sigue siendo verdaderamente portátil. Puedes leer diálogos, menús y HUD sin sentir que estás jugando “a escala de hormiga”, algo que no siempre se puede decir de las consolas retro más baratas.
Sonido: decente, pero con una decisión cuestionable
El apartado de audio es donde se nota más que estamos ante un producto de precio contenido. El MANGMI Air X monta un único altavoz en la parte trasera, con una rejilla circular. Sobre el papel no suena mal, pero en la práctica hay un problema evidente: al agarrar la consola de forma natural, la mano tiende a cubrir justo esa salida, y el sonido se amortigua. Es algo que notas al instante: cambias un poco la posición de los dedos y, de repente, la música y los efectos vuelven a respirar.
En cuanto a calidad, el altavoz cumple para jugar en una habitación tranquila. No hay graves que te sacudan el pecho, y los agudos pueden sonar algo planos, pero para una partida rápida de un RPG, un plataformas o un título de acción de la vieja escuela es suficiente. Aun así, la recomendación casi obligada es usar auriculares cuando sea posible. Con unos cascos decentes, los ambientes de juegos como Resident Evil 4 o la banda sonora de un buen JRPG ganan muchísimo, y te olvidas de la posición del altavoz. Una configuración con altavoces frontales habría sido más acertada, pero por el precio tampoco se puede pedir todo.
Especificaciones: Snapdragon 662 y compañía
Por dentro, el MANGMI Air X apuesta por una plataforma conocida y modesta: Qualcomm Snapdragon 662, 4 GB de memoria LPDDR4X y 64 GB de almacenamiento eMMC. No es, ni pretende ser, un hardware de gama alta. El 662 es un chip pensado más para eficiencia que para potencia bruta, y eso encaja razonablemente bien con un dispositivo que busca sesiones largas y emulación estable en lugar de perseguir los máximos FPS en juegos Android ultra exigentes.
Los 64 GB internos se llenan rápido si empiezas a guardar muchas ISOs de PS2 o PSP, pero la consola incluye ranura para tarjeta TF (microSD), algo casi obligatorio en este tipo de productos. Con una tarjeta generosa puedes montar una biblioteca muy respetable de juegos de distintas generaciones sin estar borrando continuamente. A nivel de software, el sistema Android viene acompañado de un Game Launcher propio de MANGMI, que escanea la memoria interna y la tarjeta, organiza los juegos por categorías y permite lanzarlos sin tener que bucear cada vez entre carpetas y menús.
Más allá de los benchmarks: lo que importa es jugar
Mirando la ficha técnica, es fácil caer en la tentación de preguntarse cuánto saca el MANGMI Air X en Geekbench o en 3DMark. Pero centrarse solo en benchmarks sería perder de vista el propósito del dispositivo. Lo que realmente interesa aquí es si se puede jugar bien, si las animaciones son fluidas, si los controles responden y si la experiencia se siente cercana a lo que recordamos de las consolas originales.
En vez de bombardearlo con tests sintéticos, lo más honesto fue ir directo a lo que a cualquier fan del retro le importa: la emulación. Para PS2, el emulador elegido fue NetherSX2, bastante popular en la escena Android. Y en lugar de probar títulos pequeños, se optó por nombres de peso pesado: God of War, GTA: San Andreas, Tekken 5 y Resident Evil 4, una selección que pone a prueba tanto gráficos como CPU y estabilidad.
Emulación de PS2: mejor de lo que sugieren los números
La conclusión rápida es que el MANGMI Air X rinde por encima de las expectativas si miramos solo la hoja de especificaciones. God of War se deja jugar con bastante fluidez, con combates que responden bien y sin esa sensación de “modo cámara lenta” que arruina la experiencia. GTA: San Andreas permite conducir, disparar y explorar la ciudad de forma razonablemente estable, con alguna caída puntual, pero nada dramático. Tekken 5 mantiene el ritmo de los combates uno contra uno, y Resident Evil 4 conserva ese ambiente tenso que tanto lo caracteriza.
Ojo, no es magia. Hay escenas concretas en las que el rendimiento baja un pelín, y a veces conviene ajustar ciertos parámetros del emulador para encontrar el equilibrio ideal entre calidad y fluidez. Curiosamente, el punto más molesto durante las pruebas no fue tanto el rendimiento, sino el mapeo de botones. En algunos juegos, NetherSX2 no asignaba por defecto todas las teclas de forma lógica, y tocó usar el mando virtual de pantalla para entrar al menú y reconfigurar el esquema. Una vez hecho esto, la sensación de tener una “PS2 de bolsillo” se vuelve sorprendentemente realista.
Juegos Android: de PUBG a Genshin Impact
Como buen dispositivo Android, el MANGMI Air X no se limita a emuladores. También puede ejecutar juegos nativos de la Play Store. Para medir hasta dónde puede llegar, se probaron títulos como PUBG: Battlegrounds y Genshin Impact, que están lejos de ser livianos. Evidentemente, no se puede aspirar a jugar con todo al máximo; el enfoque aquí es buscar ajustes medios o bajos que den una experiencia aceptable.
En PUBG, con gráficos moderados, el juego se mantiene jugable y relativamente estable. El plus está en el control físico: apuntar y moverse con sticks y gatillos se siente mucho más cómodo que en un móvil táctil puro, sobre todo en partidas largas. Genshin Impact pide recortar todavía más la calidad gráfica, pero sigue ofreciendo una experiencia disfrutable si asumes que no vas a tener el mismo nivel de detalle que en un smartphone tope de gama o un PC. Para títulos menos exigentes – plataformas, roguelikes, indies 2D o RPGs móviles más sencillos – el Air X va sobrado.
PSP y sistemas clásicos: la zona de confort del Air X
Aunque la emulación de PS2 es lo que más llama la atención en papel, la realidad es que el MANGMI Air X se siente especialmente cómodo en plataformas un poco menos exigentes, como la PSP. El tamaño de la pantalla, la resolución y la potencia del Snapdragon 662 encajan muy bien con juegos de esa generación: cargas razonables, gráficos agradables y FPS sólidos con menos necesidad de tocar cada parámetro del emulador.
Si bajamos otro escalón y miramos consolas de 16 y 32 bits, portátiles clásicas como Game Boy Advance o incluso placas arcade, el Air X prácticamente va sobrado. En estas plataformas la experiencia se acerca al ideal plug and play: eliges emulador, apuntas la carpeta de ROMs, configuras una vez los botones y te olvidas. En la práctica, el dispositivo se transforma en un pequeño museo interactivo, capaz de albergar desde plataformas pixeladas hasta aventuras 3D tempranas, todo en un formato que cabe en la mano.
Software, interfaz y uso en el día a día
Que el sistema sea Android tiene otra ventaja clara: el aprendizaje es casi nulo. No hay que entender un menú raro ni enfrentarse a un sistema propietario lleno de opciones ocultas. Inicias, metes tu cuenta de Google, instalas lo que necesites y listo. El sistema responde con suavidad, las transiciones entre pantallas son aceptablemente rápidas y no hay sensación de lentitud permanente.
El Game Launcher de MANGMI ayuda a reforzar la sensación de consola “de verdad”. Agrupa tus juegos, muestra iconos reconocibles y reduce el número de pasos entre encender el dispositivo y estar dentro de una partida. Cambiar entre emuladores, juegos Android y ajustes del sistema no se siente pesado ni engorroso. Para un aparato pensado para sesiones informales de juego, esa mezcla de familiaridad y simplicidad es muy bienvenida.
Precio, público objetivo y para quién tiene sentido
Con un precio que ronda los 89,99 dólares, el MANGMI Air X se coloca en una franja donde cada euro de más se nota. Eso lo convierte automáticamente en un candidato ideal como segunda consola, no como plataforma principal. En ese papel brilla: no está hecho para reemplazar tu PC gamer ni tu consola de sobremesa; está hecho para acompañarte en el tren, en el sofá o en un viaje, cuando te apetece un rato de juego sin encender medio salón.
El público natural del Air X son quienes vivieron la era de PS2 y PSP y sienten curiosidad por revisitar esos juegos sin montar un lío de cables y configuraciones en el televisor. También encaja muy bien como regalo para jóvenes que aún no tienen un PC potente pero quieren probar tanto clásicos como juegos Android actuales. En lugar de prestarles un smartphone caro, puedes darles una máquina pensada para jugar, relativamente asequible y con controles físicos de verdad. Añadir una tarjeta de memoria decente y dedicar una tarde a instalar emuladores y organizar la biblioteca puede dar como resultado un combo con un valor difícil de batir.
Conclusión: un especialista retro con nota alta
Si analizas el MANGMI Air X con el mismo rasero que un portátil Windows de gama alta, los defectos saltan rápidamente a la vista: altavoz trasero mejorable, carcasa poco amiga de los arañazos, SoC que no presume de músculo y algún que otro rato peleando con el mapeo de botones de ciertos emuladores. Todo eso es cierto y hay que tenerlo claro antes de comprar.
Pero si cambias el prisma y lo miras como lo que realmente es – un handheld retro, basado en Android, con enfoque en emulación y un precio por debajo de los 100 dólares – , el balance es mucho más positivo. La pantalla es agradable, la ergonomía está muy bien resuelta, el launcher facilita la vida y el rendimiento en PS2, PSP y sistemas anteriores supera lo que uno esperaría leyendo solo la ficha técnica. Dentro de su nicho, el MANGMI Air X se gana sin problemas una nota cercana al 9 sobre 10.
No es la consola para quien quiere jugar a todo en ultra con ray tracing, pero sí es una opción muy interesante para quienes buscan revivir su biblioteca de clásicos en un formato cómodo, ligero y relativamente barato. Si tu idea de “buen plan” es volver a perderte en San Andreas, encadenar combates en Tekken o vivir otra vez la tensión de un Resident Evil en la cama, en el sofá o en el autobús, el MANGMI Air X tiene exactamente la propuesta que estabas esperando.
1 comentario
se agradece que el análisis hable de sensaciones y no solo de números, justo lo que importa en un handheld retro