Hace no tantos años, comprar un móvil barato era casi sinónimo de castigo. Aceptabas de entrada que iba a ir lento, que las fotos serían mediocres, que la pantalla se vería fatal al sol y que la batería te dejaría tirado justo cuando más la necesitabas. 
En 2025, sin embargo, el panorama ha cambiado de forma radical. Pasé varias semanas viviendo con cinco smartphones económicos, con precios entre unos 180 y 400 dólares, y el resultado fue curioso: la experiencia fue sorprendentemente normal, incluso cómoda a ratos.
Eso no significa que todos ofrezcan lo mismo ni mucho menos. Hay una gran diferencia entre un móvil que simplemente se deja usar y otro que se siente ágil, con una buena pantalla, cámaras fiables y suficiente potencia como para aguantar varios años sin desesperarte. Lo que quería averiguar era dónde está hoy la línea que separa lo mínimo aceptable de lo realmente agradable dentro del rango de los móviles baratos de 2025.
Para responder a esa pregunta estuve alternando entre cinco modelos muy concretos:
- Motorola Moto G Play 2026 – alrededor de 180 dólares
- Samsung Galaxy A16 5G – alrededor de 200 dólares
- CMF Phone 2 Pro – alrededor de 280 dólares
- Nothing Phone 3a – alrededor de 380 dólares
- Samsung Galaxy A36 – alrededor de 400 dólares
Sobre el papel, todos prometen más o menos lo mismo: baterías grandes, pantallas actuales, conectividad completa y un sistema de cámaras versátil. En el día a día, sin embargo, dejan muy claro qué estás pagando en cada escalón de precio y dónde están los recortes. La buena noticia es que incluso los más baratos han dejado atrás la época del móvil de emergencia que solo sirve para WhatsApp. La menos buena es que, si buscas una experiencia realmente cómoda, todavía conviene estirar un poco más el presupuesto.
Móviles baratos en 2025: de sobrevivir a poder vivir con ellos
Si echamos la vista atrás, un smartphone por debajo de 200 dólares era hasta hace poco un mal necesario. Poca memoria, procesadores flojos, cámaras casi de juguete y interfaces pesadas que se arrastraban desde el primer día. El Motorola Moto G Play 2026 y el Samsung Galaxy A16 5G representan hoy la base de la gama económica, y precisamente por eso sorprende ver lo mucho que ha subido el listón.
Los dos están pensados para un tipo de usuario muy claro: alguien que quiere un móvil para comunicarse, consumir un poco de contenido, gestionar lo básico del banco y el trabajo, y no preocuparse demasiado por la batería. Si entras en ese perfil, ambos teléfonos cumplen sin drama. No hay magia ni lujo, pero tampoco esa sensación de que te han vendido un ladrillo con pantalla táctil.
Hasta 200 dólares: Motorola Moto G Play 2026 y Samsung Galaxy A16 5G
Uso diario: mientras no tengas prisa, van bien
En el día a día, el Moto G Play 2026 transmite una sensación de estabilidad que no siempre ves en este rango de precio. Motorola sigue apostando por una capa de Android bastante limpia, ligera y sin demasiadas florituras. Eso se nota: los menús responden de forma coherente, el sistema no parece forzado y la pantalla con refresco de 120 hercios aporta una fluidez inesperada al deslizarse por redes sociales o listas largas. No es un móvil rápido en el sentido estricto, pero es predecible, y eso vale mucho cuando el presupuesto es ajustado.
El Galaxy A16 5G juega otra carta. La interfaz de Samsung, con más opciones, animaciones y ajustes, añade un poco de peso extra a la experiencia, lo que se traduce en alguna pausa y algo más de sensación de arrastre. A cambio, el panel OLED ofrece negros más profundos, colores más vivos y un aspecto general más moderno que la pantalla LCD del Moto. Cuando estás viendo vídeos, historias o fotos, el A16 podría pasar por un móvil algo más caro de lo que realmente es.
Autonomía: donde los móviles baratos parecen de gama alta
La batería es uno de los puntos en los que estos móviles de entrada se sienten sorprendentemente cercanos a los gama alta. El Moto G Play monta una batería de 5200 miliamperios hora y aguanta jornadas muy largas incluso con uso intensivo. Redes sociales, mensajería, alguna partida rápida, navegación GPS y un par de horas de vídeo no logran tumbarlo antes de la noche, y si eres moderado, llegas sin problema al día siguiente.
El Galaxy A16 5G, con 5000 miliamperios hora, queda un peldaño por debajo, pero sigue ofreciendo una autonomía que muchos móviles mucho más caros envidiarían. La combinación de un hardware relativamente eficiente y pantallas sin resoluciones exageradas hace que el consumo esté muy controlado. Para quienes huyen de ir con el cargador a cuestas, este detalle pesa más que cualquier cifra de benchmark.
En cuanto a la carga, no hay récords de velocidad, pero tampoco sufrimiento. No son los típicos treinta minutos del cero al ochenta por ciento de algunos modelos ultrarrápidos, pero un rato enchufados basta para recuperar un buen margen de batería. Dentro de la gama económica, se puede considerar un equilibrio razonable.
Rendimiento y memoria: ahí es donde empiezan los límites
Los problemas se hacen más visibles cuando empiezas a pedirles algo más que lo básico. El Moto G Play 2026 llega con apenas 4 gigas de memoria RAM, que en pleno 2025 se quedan muy justos. Mientras tengas solo unas pocas aplicaciones abiertas, todo va razonablemente bien, pero en cuanto sumas varias redes sociales, un navegador con muchas pestañas, apps de banca y algo de edición ligera, el sistema comienza a cerrar procesos en segundo plano. Volver a una pestaña y ver cómo se recarga desde cero se convierte en algo habitual.
En el Galaxy A16 5G la sensación es ligeramente distinta. Aunque la gestión de la memoria puede ser algo mejor, la propia interfaz introduce pequeñas pausas adicionales. Hay más mini tirones aquí y allá, ciertas animaciones tardan un poco en completarse, y las apps pesadas exigen paciencia al abrirse. No es un drama constante, pero si eres una persona que salta todo el rato de una aplicación a otra, notarás ese techo bastante pronto.
Cámaras: aceptables de día, muy justas en el resto
Las cámaras son uno de los puntos que más delatan la categoría de un móvil, y estos dos modelos económicos no son la excepción. Bajo buena luz, tanto el Moto como el Galaxy A16 son capaces de sacar fotos más que decentes: buenas para redes, aceptables para un álbum familiar en el móvil y suficientes para documentar el día a día sin vergüenza. Los colores suelen ser agradables, el enfoque cumple y el detalle es razonable.
La historia cambia en cuanto cae el sol o te mueves a interiores con iluminación complicada. El ruido se dispara, el detalle se pierde y a veces la cámara empieza a alargar el tiempo de exposición de forma poco controlada, lo que genera fotos movidas con mucha facilidad. En vídeo, las limitaciones son aún más claras: la estabilización es mínima, los temblores al caminar se notan de inmediato y las opciones de resolución y tasa de fotogramas son bastante modestas. Quien solo graba clips rápidos para estados o historias puede convivir con ello; quien toma el vídeo en serio, no.
Pantallas: correctas en interiores, discretas bajo el sol
En pantallas, las diferencias entre gamas aparecen en forma de brillo y diseño. El Galaxy A16 presume de OLED, lo que se nota en el contraste y en la viveza de los colores, pero el brillo máximo no llega a competir con el sol del mediodía. Necesitas buscar sombra o inclinar el móvil para poder leer textos largos. El Moto G Play, con su panel LCD, tiene un aspecto algo más básico, bordes más gruesos y un brillo igualmente limitado, aunque el refresco a 120 hercios maquilla en parte esa sensación de móvil barato.
En interiores los dos funcionan sin mayor problema, y para lectura casual tampoco son un desastre. Pero si pasas mucho tiempo en exteriores, trabajar con ellos se siente como un recordatorio constante de cuánto has pagado por el dispositivo.
Alrededor de 280 dólares: CMF Phone 2 Pro, el auténtico punto dulce
La película cambia cuando das un pequeño salto en presupuesto. Alrededor de los 280 dólares aparece el CMF Phone 2 Pro, un móvil que sigue siendo claramente de gama media, pero que se aleja bastante de la etiqueta de móvil de batalla. Es ese tipo de dispositivo que podrías usar como teléfono principal sin sentir que te estás castigando por ahorrar.
Más potencia, menos espera, mejor multitarea
Lo primero que se nota al pasar de los modelos de 180 o 200 dólares al CMF Phone 2 Pro es la fluidez general. La navegación por la interfaz es más rápida, las animaciones se ven más consistentes, las aplicaciones abren con menos retraso y el sistema aguanta mejor que tengas varias cosas abiertas a la vez. La sensación permanente de estar empujando el móvil al límite desaparece casi por completo.
Para alguien que combina todo el día chats, correo, mapas, música en streaming, navegador, redes sociales y alguna foto que otra, este salto se nota muchísimo. No es que el CMF Phone 2 Pro convierta cada acción en algo instantáneo, pero sí hace que la experiencia se acerque mucho más a lo que esperamos de un móvil moderno.
Pantalla que por fin se defiende a plena luz
La pantalla del CMF Phone 2 Pro también juega en otra liga dentro del universo de los móviles baratos. El brillo sube lo suficiente como para que usar el teléfono en la calle deje de ser un castigo. El contenido se ve claro, las letras no se funden con el reflejo del cielo y los vídeos se disfrutan tanto dentro como fuera de casa. Los colores están bien calibrados, sin esa tendencia a lo apagado de algunos paneles económicos ni la saturación exagerada de otros.
En la práctica, esto significa que no piensas en la pantalla, y eso es un cumplido. Simplemente usas el móvil y ya está, sin estar todo el rato ajustando el brillo o buscando un trozo de sombra.
Cámaras que ya dan confianza para el día a día
Donde el CMF Phone 2 Pro se siente claramente por encima de los modelos más baratos es en el apartado fotográfico. Su cámara principal de 50 megapíxeles, acompañada de un teleobjetivo también de 50 megapíxeles, ofrece más margen creativo que las típicas combinaciones de sensor principal más lente macro de adorno. Aquí el zoom es realmente útil para retratos, detalles de arquitectura o conciertos donde no puedes acercarte demasiado.
Las fotos de día tienen más detalle fino, mejor manejo de las sombras y un rango dinámico más amplio. En interiores con buena luz, los resultados siguen siendo sólidos, y aunque la noche sigue siendo un reto, el número de fotos aprovechables aumenta. No estás aún al nivel de un buque insignia, pero ya no da la sensación de jugar a la lotería cada vez que abres la cámara.
En vídeo, la estabilización funciona mejor, el enfoque es menos caprichoso y el resultado general aguanta la revisión en pantalla grande. No es el móvil ideal para rodar un corto, pero sí uno con el que te apetece grabar recuerdos sin temor a que todo salga tembloroso e inservible.
Batería y carga: aguanta el ritmo y se recupera rápido
En autonomía, el CMF Phone 2 Pro mantiene el nivel alto al que ya nos habían acostumbrado los demás. Un día de uso intenso no supone ningún problema y, si aflojas un poco, llegas sin demasiadas complicaciones a la mañana siguiente. Pero donde realmente se nota la categoría es en la carga rápida: con unos 33 vatios, un rato enchufado basta para que el porcentaje suba lo suficiente como para olvidarte del enchufe durante muchas horas.
La combinación de buena batería y carga razonablemente veloz hace que este rango de precio sea especialmente interesante para quienes pasan muchas horas fuera de casa y dependen del móvil para casi todo.
Entre 380 y 400 dólares: Nothing Phone 3a y Samsung Galaxy A36, la gama media que sabe a algo más
En el último escalón de esta comparativa están el Nothing Phone 3a y el Samsung Galaxy A36. Técnicamente son móviles de gama media, pero en uso real se acercan mucho a lo que entendemos por una experiencia casi premium. Son los típicos dispositivos que podrías recomendar a alguien que quiere algo bueno, duradero y sin gastar lo que cuesta un buque insignia.
Paneles que por fin ganan la batalla al sol
El Galaxy A36 destaca especialmente por su pantalla. Los niveles de brillo máximo que ofrece permiten usarlo con total tranquilidad incluso en días muy claros. Mapas, chats, redes sociales y correo se leen sin necesidad de forzar la vista, y la reproducción de vídeo no se convierte en una sombra apenas visible. Para quienes usan mucho el móvil en exteriores, es un salto de calidad evidente frente a los modelos más baratos.
El Nothing Phone 3a no llega tan lejos en brillo, pero sigue siendo más que suficiente para la mayoría de escenarios. Además, suma un diseño muy particular con su trasera transparente y el sistema de luces en la parte trasera, que dan un toque distintivo frente a la marea de rectángulos negros y grises del mercado. Puede que no mejoren la experiencia en sentido estricto, pero sí hacen que sientas el móvil como algo un poco más especial.
Cámaras: de aceptar fotos solo de día a poder fiarte casi siempre
El salto en cámaras entre los modelos de 200 dólares y los de casi 400 se nota sobre todo en las situaciones complicadas. Interiores con luces cálidas, escenas nocturnas, contraluces fuertes: ahí es donde el Nothing Phone 3a y el Galaxy A36 sacan músculo. El rango dinámico mejora, los cielos no se queman tan fácil y los rostros se ven con más matices.
El Nothing tiende a ofrecer colores vivos y un nivel de detalle alto, ideal para quien quiere hacer fotos que luzcan bien en redes sin pasar por un editor. El Galaxy A36 se inclina hacia la estética típica de Samsung, con contraste subido y tonos algo más saturados, algo que muchos usuarios encuentran muy atractivo para compartir sin tocar nada.
En vídeo, la estabilización y el enfoque automático se comportan de forma mucho más madura. Puedes grabar caminando sin que todo se convierta en un mareo, y el enfoque no salta constantemente entre fondo y sujeto. No llegan al nivel de los buques insignia, pero dejan atrás la sensación de estar grabando con un móvil claramente barato.
Potencia de sobra y margen de futuro
Por dentro, tanto el Nothing Phone 3a como el Galaxy A36 apuestan por chips de gama media moderna, como la serie Snapdragon 7 y 6 de última generación. Sobre el papel puede que no suenen tan impresionantes como los procesadores de los móviles estrella, pero están muy lejos de los chips básicos de la gama económica.
En la práctica, eso se traduce en más margen para los próximos años. Las aplicaciones seguirán creciendo y pidiendo más recursos, pero estos teléfonos tienen músculo suficiente para aguantar el tirón durante bastante tiempo. La multitarea se siente sólida, las animaciones rara vez se rompen y la experiencia global es la de un móvil que no se queda viejo en dos telediarios.
Autonomía, sonido y detalle: el conjunto marca la diferencia
En autonomía pura, estos modelos de casi 400 dólares no se alejan tanto del CMF Phone 2 Pro. La mayoría de usuarios terminará el día con batería de sobra, y quienes sean más cuidadosos podrán estirar fácilmente hasta el segundo día. La diferencia está más en el refinamiento global: mejor sonido estéreo, vibración más precisa, acabados más cuidados e incluso cierto nivel de resistencia a salpicaduras en algunos casos.
A eso se suma que muchos fabricantes reservan sus políticas de actualizaciones más ambiciosas para la gama media alta. Eso significa que tendrás nuevas versiones de Android y parches de seguridad durante más tiempo, algo que contribuye a que el móvil siga sintiéndose actual aunque pasen los años.
Qué gama de precio te conviene en 2025
Después de convivir con los cinco modelos, las diferencias entre escalones de precio quedan bastante claras. Ya no se trata de decidir entre algo usable y algo desesperante: se trata de decidir cuánto estás dispuesto a invertir en comodidad, margen de futuro y calidad de cámara y pantalla.
En torno a 200 dólares: lo justo para el día a día más simple
Si tu uso se limita a mensajería, redes sociales moderadas, navegación ocasional, correo y alguna foto suelta, los modelos alrededor de 200 dólares cumplen. El Moto G Play 2026 y el Galaxy A16 5G son móviles honestos: no prometen milagros, pero tampoco te dejan tirado. Son perfectos como segundo dispositivo, como teléfono para adolescentes o para quien simplemente no vive pegado a la pantalla.
Eso sí, conviene entrar sabiendo a qué renuncias: brillo justo bajo el sol, poco margen para la multitarea intensa y cámaras que funcionan bien solo cuando todo les viene de cara.
Cerca de 300 dólares: el auténtico punto dulce para la mayoría
La franja de los 280 a 300 dólares, con ejemplos como el CMF Phone 2 Pro, es probablemente la que más sentido tiene para el usuario medio. Aquí desaparecen muchas de las molestias de la gama básica: el rendimiento ya no es un cuello de botella constante, la pantalla se defiende bien en la calle, la cámara responde con más consistencia y la batería sigue siendo un punto fuerte.
Si vas a usar el móvil como herramienta principal para trabajar, comunicarte, entretenerte y organizar tu vida, este rango de precio ofrece una experiencia mucho más equilibrada sin disparar el presupuesto.
Alrededor de 400 dólares: gama media con sabor a casi premium
Los Nothing Phone 3a y Samsung Galaxy A36 representan esa franja que muchos llaman gama media alta o gama media premium. Aquí ya no estás pagando tanto por el hecho de que funcione, sino por cómo funciona. Las pantallas son realmente buenas incluso bajo el sol, las cámaras rinden bien en casi cualquier situación, el rendimiento es sólido y el conjunto transmite sensación de producto cuidado.
Para quienes quieren un móvil que aguante varios años sin dar la sensación de ir a remolque, este escalón tiene mucho sentido. No llegas a los precios de un tope de gama, pero sí te acercas mucho a su experiencia de uso diaria.
- Alrededor de 200 dólares: ideal para quien solo necesita lo esencial y acepta convivir con limitaciones claras.
- En torno a 300 dólares: el punto de equilibrio donde rendimiento, pantalla, batería y cámara forman un conjunto muy sólido.
- Cerca de 400 dólares: la zona del móvil que no se siente barato en casi nada, sin llegar a los precios de la gama más alta.
Lo que nos dicen los móviles baratos de 2025 sobre el mercado
Lo realmente interesante de todo este experimento no es descubrir que los modelos de 400 dólares son muy buenos, eso estaba bastante cantado. Lo llamativo es ver hasta qué punto han madurado los móviles más baratos. Un teléfono de 180 dólares ya no es sinónimo de castigo, sino una opción real para mucha gente con presupuestos ajustados.
Detrás de eso hay un mercado que se ha estabilizado. Los procesadores de entrada ya no son tan limitados, las pantallas baratas han mejorado en resolución y eficiencia, y las baterías han crecido hasta el punto de que incluso los modelos económicos presumen de buena autonomía. A eso se suma una mayor experiencia de los fabricantes afinando sus capas de software y eliminando parte de la pesadez que antes las hacía insufribles.
La diferencia entre gastar 200 o 400 dólares ya no es la frontera entre tener un smartphone usable o no. Es la diferencia entre aceptar que todo requiere un poco más de paciencia y aspirar a una experiencia bastante fluida en casi cualquier situación. Entre tener una cámara que solo sirve de día y otra que aguanta el tipo también de noche. Entre buscar sombra cada vez que quieres leer un mensaje y poder mirar la pantalla sin pensar en el sol.
En resumen, 2025 es el año en el que los móviles baratos se han vuelto adultos. Si no puedes gastar mucho, seguirás teniendo que aceptar recortes, pero ya no estarás atrapado en un dispositivo frustrante. Y si puedes permitirte subir un poco más el presupuesto, la recompensa es una experiencia muy cercana a la de los gama alta de hace solo un par de generaciones. Tal vez no sea un salto espectacular, pero es un avance silencioso que, para el usuario de a pie, se nota todos los días.