Cada vez que sale un nuevo Call of Duty se repite el mismo ritual en PC: trailer, polémica… y cientos de hilos preguntando si la GPU vieja va a seguir aguantando. Con Call of Duty: Black Ops 7 no es distinto. Sobre el papel, el juego parece bastante amable: Activision sigue listando una veterana GeForce GTX 970 como requisito mínimo. 
Si llevas años sin tocar tu torre, suena casi milagroso. Pero cualquiera que haya jugado un shooter competitivo en serio sabe que hay una diferencia enorme entre "arranca" y "se juega bien".
Black Ops 7 no es un salto visual absurdo respecto a Black Ops 6. El estilo artístico se mantiene, muchas escenas recuerdan entregas anteriores y, si miras solo capturas estáticas, podrías pensar que el motor cambió poco. Sin embargo, por debajo la carga técnica ha subido: mapas más densos, efectos volumétricos más agresivos, luces dinámicas por todas partes y un multijugador que mete a más gente y más partículas simultáneamente. Todo eso castiga la GPU, pero sobre todo tu VRAM, justo donde las tarjetas más antiguas quedan en evidencia.
Oficialmente, Black Ops 7 pide como mínimo tarjetas como la GTX 970 o GTX 1060, o una Radeon RX 470 en el lado de AMD. Si bajas los presets, recortas sombras y te quedas en 1080p, es cierto que el juego se vuelve "jugable" con ese hardware. El problema es el contexto. La GTX 970, en la práctica, solo expone unos 3,5 GB de memoria de vídeo realmente aprovechables, y el juego, con texturas decentes, ya roza esa cifra sin esfuerzo. La GTX 1060 con 6 GB o la RX 470 con 8 GB aguantan un poco mejor, pero son soluciones de entrada para los estándares actuales.
En la sección de recomendados, Activision se pasa a cosas más razonables, como una GeForce RTX 3060 o una Intel Arc B580. Con una CPU moderna y RAM rápida, ambas pueden mover Black Ops 7 en Alto a 1080p e incluso en Alto/Ultra a 1440p con buena fluidez. Aun así, no hay que olvidar el objetivo de esa tabla: garantizar que el juego se pueda disfrutar en una gama amplia de PCs, no decirte qué hace que un monitor de 144 Hz brille de verdad en Ranked.
Si juegas por rachas, por K/D y por sensación de control en la mira, lo que te interesa no es solo cumplir el mínimo. Buscas 60 FPS como base absoluta y, si es posible, entrar en los tres dígitos de framerate de forma estable. Para eso miramos más allá de los requisitos oficiales y probamos Black Ops 7 con 15 GPUs actuales de AMD y NVIDIA, desde la gama media hasta los monstruos entusiastas. Todo ello en un equipo con Intel Core i9-13900K, DDR5 rápida y SSD NVMe, para que el cuello de botella no sea el procesador.
Ese matiz del CPU es clave. A 1080p, Black Ops 7 se vuelve sorprendentemente dependiente del procesador. Si sigues con un viejo quad-core sin hyper-threading o con un i5 de hace mil generaciones, ninguna tarjeta milagrosa va a sacarte de ahí: la GPU se aburre mientras la CPU se ahoga. Lo ideal hoy en día es, como mínimo, un buen seis núcleos moderno, y si quieres exprimir al máximo una GPU potente, un ocho núcleos tipo Ryzen 7 7800X3D, Ryzen 7 9800X3D o un i7/i9 reciente te deja mucho margen.
Con ese escenario controlado, aparecen dos tendencias claras en los tests: uno, Black Ops 7 tiende a favorecer a las GPUs de AMD en rasterización pura; y dos, NVIDIA sigue mandando en ray tracing y en trucos de IA como DLSS 4. En números, eso se traduce en Radeons que, euro a euro, dan más FPS en este juego concreto, mientras las GeForce compensan cuando quieres activar iluminación trazada o cuando piensas en bibliotecas más amplias de juegos con RT agresivo.
Mejor opción global: AMD Radeon RX 9070 XT
Si tu objetivo es jugar Black Ops 7 de manera seria, con vistas a 1440p y sin entrar en la locura de precios del segmento entusiasta, la Radeon RX 9070 XT se coloca como la elección más lógica. Es una GPU RDNA 4 que combina potencia bruta, buen precio relativo y suficiente VRAM como para no sufrir con los requisitos de hoy ni con los de los próximos años.
En 1440p con el preset Ultra, la RX 9070 XT se mueve tranquilamente por encima de los 200 FPS de media en muchos mapas multijugador. Las caídas en situaciones extremas con rachas, humo y explosiones se quedan muy lejos del territorio peligroso, por lo que la experiencia sigue siendo suave incluso en monitores rápidos de 165 Hz. Cuando damos el salto a 4K, la tarjeta sigue entregando cifras de tres dígitos si ajustamos un par de sliders o activamos FSR en modo Calidad.
Frente a su rival directo en precio, la GeForce RTX 5070 Ti, la ventaja en Black Ops 7 es contundente. En rasterización, la RX 9070 XT escala alrededor de un 30 % más, y con ray tracing la brecha se reduce pero se mantiene en torno al 15 %. Lo llamativo es que la RTX 5070 Ti suele costar bastante más. Si solo miras este juego y te importan los FPS por euro, la 9070 XT es lo que en foros se termina llamando "no brainer".
A eso se suma el detalle nada menor de la memoria: 16 GB de VRAM dan mucha tranquilidad. Black Ops 7 puede pasar de 8 GB sin despeinarse en 1440p con texturas altas y streaming agresivo, y en 4K esa cifra sube fácil con actualizaciones y paquetes de texturas. Con 16 GB no solo evitas tirones por falta de memoria, también te aseguras margen para futuros títulos AAA que llegarán igual o más pesados.
El consumo eléctrico es el esperable para el rendimiento que ofrece, pero no una locura. Con una fuente de 750 W decente y una tarjeta con buen disipador de dos o tres ventiladores, las temperaturas se mantienen controladas y el ruido no se convierte en el protagonista de tu sala. Vaya, no hace falta rediseñar media torre para montar una 9070 XT, algo que hace unos años no se podía decir de todas las GPUs de gama alta.
Traducido a experiencia real, la RX 9070 XT es el tipo de tarjeta que montas hoy en un equipo 1440p, emparejas con un buen monitor de alta tasa de refresco y no vuelves a pensar en cambiar durante una buena temporada. Para Black Ops 7 te da FPS de sobra, VRAM suficiente y una base sólida para todo lo que venga después.
Gran alternativa: AMD Radeon RX 9070
Si el planteamiento de la 9070 XT te gusta, pero el presupuesto aprieta, la Radeon RX 9070 sin la coletilla XT es la alternativa natural. Comparte chip Navi 48, comparte también los 16 GB de VRAM y recorta ligeramente el número de unidades activas y las frecuencias. En Black Ops 7 eso se traduce en un rendimiento aproximadamente un 10 % más bajo.
En la práctica, esa diferencia apenas se siente. En 1440p, la RX 9070 sigue clavando medias de tres cifras con presets altos o Ultra. Las únicas situaciones donde verás una separación clara son las más caóticas, con muchos efectos a la vez. En lugar de 180 FPS, quizá veas 160–165 FPS, algo que pocos notarán fuera del contador en la esquina.
Lo importante es que mantienes el mismo colchón de memoria y el mismo nivel de eficiencia energética, pero a menudo por bastante menos dinero. Como la versión XT suele venderse con algo de sobreprecio por su etiqueta de modelo tope, la simple RX 9070 aparece a menudo más cerca del precio oficial recomendado, e incluso cae por debajo en ofertas puntuales. Ahí su relación rendimiento/precio se dispara.
Si la comparas con una hipotética RTX 5070, la situación vuelve a ser similar: mejor rasterización en Black Ops 7, VRAM igual o superior y, muchas veces, precio más amable. Para quien quiere un PC serio para shooters, multi y campañas gráficamente exigentes en 1440p, la RX 9070 es esa GPU que te permite marcar "Ultra" en la mayoría de menús sin mirar nervioso el contador de FPS.
Mejor calidad-precio: AMD Radeon RX 9060 XT 16 GB
Bajando un escalón, llegamos al terreno donde se mueve la mayoría de jugadores: gente que quiere que todo vaya fluido, pero que no va a meter media nómina en la gráfica. En ese segmento, la Radeon RX 9060 XT 16 GB brilla con luz propia en Black Ops 7. Es una de las pocas tarjetas por debajo del territorio entusiasta que ofrece 16 GB de VRAM sin renunciar a un rendimiento muy sólido.
En 1080p con preset Extremo, la RX 9060 XT 16 GB alcanza medias por encima de los 130 FPS en muchos mapas, con poca variación entre zonas abiertas y pasillos cerrados. Subiendo a 1440p, el promedio se mantiene en torno a 120–125 FPS, lo que la convierte en un candidato perfecto para monitores de 144 Hz. La caída de rendimiento al pasar de Full HD a QHD es relativamente moderada, otro indicio de que la GPU va sobrada para esa resolución.
En 4K, obviamente, ya toca negociar ajustes: bajar alguna sombra de Extremo a Alto, moderar la oclusión ambiental y, sobre todo, activar FSR 4 en modo Calidad. Con esos pequeños sacrificios, la RX 9060 XT 16 GB es capaz de mantenerse por encima de los 60 FPS en buena parte del tiempo, algo que hace unos años era terreno exclusivo de las gamas más caras.
Cuando se la pone al lado de una GeForce RTX 5060 Ti 16 GB, Black Ops 7 tiende a sonreírle más a la tarjeta de AMD. En rasterización, la ventaja a favor de la 9060 XT es clara, y con ray tracing activado la distancia se acorta pero no desaparece. Si tu foco está en este CoD y en otros juegos donde el RT no sea el centro de todo, la opción de AMD ofrece mejor retorno por cada euro invertido.
Opción económica: AMD Radeon RX 9060 XT 8 GB
Si cada euro cuenta y aún así no quieres resignarte a jugar con una iGPU, la Radeon RX 9060 XT 8 GB aparece como una solución muy tentadora. Internamente es la misma GPU que la versión de 16 GB, con la misma capacidad de cálculo, pero la mitad de memoria de vídeo. Eso recorta el precio, pero también fija un techo muy claro en juegos modernos.
En 1080p, la 9060 XT de 8 GB sigue ofreciendo una experiencia muy buena. Con ajustes Altos o incluso Ultra bien afinados, el juego se mueve en la zona de tres dígitos de FPS y los 8 GB no son un problema grave, siempre que no te pases con texturas y streaming. Para la mayoría de jugadores que se quedan en Full HD, es más que aceptable.
El problema llega cuando intentas trasladar la misma receta a 1440p con presets extremos. Black Ops 7 es perfectamente capaz de ocupar más de 8 GB de VRAM en esas condiciones, y cuando lo hace, aparecen microstutters y pequeños parones al cargar nuevas zonas. La solución pasa por recortar precisamente donde más pesa la memoria: texturas, cacheo de geometría, calidad de streaming. Hecho eso, la 9060 XT 8 GB vuelve a respirar y ofrece una experiencia fluida en QHD, aunque sin el lujo de dejar todo al máximo.
Frente a la RTX 5060 8 GB, la propuesta de AMD sale bien parada. En este juego rinde mejor, suele ser más barata y, además, se ve con frecuencia en ofertas agresivas. Si tienes un presupuesto cerrado, un monitor 1080p y quieres FPS altos en shooters sin entrar en el mundo 4K, es una de las opciones más sensatas del momento, siempre que aceptes las limitaciones de esos 8 GB a medio plazo.
Gama entusiasta total: NVIDIA GeForce RTX 5090
Y luego está la categoría de "lo quiero todo y lo quiero ya", donde reina una sola tarjeta: la NVIDIA GeForce RTX 5090. Construida sobre arquitectura Blackwell, combina más de 20.000 núcleos CUDA con nada menos que 32 GB de VRAM. Es, básicamente, un exceso con forma de GPU. En Black Ops 7, ese exceso se traduce en cifras que van más allá de lo que la mayoría de monitores pueden mostrar.
En 4K nativo, con preset Extremo y sin ningún tipo de reescalado, la RTX 5090 empuja medias holgadamente por encima de 150 FPS en muchos escenarios. Activando ray tracing en un preset alto, se convierte en la única tarjeta que puede rondar los 60 FPS sin bajar resolución ni depender sí o sí de FSR o DLSS. Es el tipo de hardware que te permite marcar todas las casillas en el menú de gráficos y seguir con una sonrisa.
El precio, eso sí, la saca del radar de casi todos los jugadores. Una RTX 5090 cuesta varias veces lo que ya valen soluciones muy rápidas como la RX 9070 XT o incluso otras GeForce de gama alta. Si miras solo Black Ops 7, es muy difícil justificar esa diferencia: en 1440p competitivo, por ejemplo, ambas familias están tan por encima de los 144 Hz que el extra de FPS se queda en el contador, no en tu percepción.
Donde la 5090 sí cobra sentido es en setups híbridos: gente que, además de jugar, renderiza vídeo pesado, trabaja con IA generativa, hace 3D o utiliza software profesional que exprime cada núcleo CUDA y cada giga de VRAM. Si estás en ese perfil y Black Ops 7 es solo uno más de tus usos, la 5090 deja de ser un capricho y se convierte en herramienta. Para el resto, es más un símbolo de "porque puedo" que una compra razonable.
Cuánta VRAM necesita realmente Black Ops 7
Durante años, la memoria de vídeo fue el dato de la ficha técnica que la mayoría miraba de reojo. Eso se acabó. Juegos como Black Ops 7 la ponen en primer plano. El mínimo oficial habla de 3 GB, pero eso tiene más que ver con arrancar en presets muy bajos que con una experiencia cómoda. En la práctica, la cifra que importa empieza bastante más arriba.
Para 1080p, 8 GB siguen siendo funcionales, siempre que controles las ansias de subirlo todo a Extremo. Bajando texturas a Alto y ajustando el streaming, no tendrás problemas serios. Para 1440p, la situación cambia: 8 GB se quedan justitos, 10–12 GB dan margen y 16 GB se sienten como el estándar cómodo. A partir de ahí, puedes despreocuparte de futuras actualizaciones y de nuevos mapas pesados que meta el juego.
Si apuntas a 4K, especialmente con texturas y sombras elaboradas, 16 GB dejan de ser lujo y pasan a ser casi requisito si no quieres pelearte con tirones. De ahí que las tarjetas que más sentido tienen para Black Ops 7 a medio plazo sean justo las que combinan buena potencia con 16 GB de memoria: RX 9070 XT, RX 9070, RX 9060 XT 16 GB… La RTX 5090, con sus 32 GB, juega en un plano aparte que el juego actual apenas roza.
Si estás un peldaño por debajo de lo recomendado, tampoco entres en pánico. Black Ops 7 es relativamente flexible: con presets personalizados, un poco de FSR o DLSS en modo Calidad y retoques en texturas, sombras y efectos volumétricos, incluso GPUs modestas pueden mantener un rango de 40–60 FPS. No será la experiencia "pro", pero sí más que suficiente para campañas o partidas casuales.
FSR 4, DLSS 4 y FSR Redstone Ray Regeneration
Una de las razones por las que Black Ops 7 es más amable de lo que suena es el soporte amplio para tecnologías de reescalado. El juego llega con AMD FSR 4, NVIDIA DLSS 4 y, como novedad interesante, AMD FSR Redstone Ray Regeneration para mejorar la relación entre ray tracing y rendimiento. Bien usadas, estas herramientas son casi como un multiplicador gratis para tu GPU.
En tarjetas AMD como la RX 9060 XT o 9070 XT, FSR 4 en modo Calidad suele ser el mejor punto de partida. La resolución interna baja un poco, pero el algoritmo reconstruye una imagen lo bastante limpia como para que, en pleno tiroteo, apenas notes diferencia con nativo. A cambio, puedes ganar fácilmente 20–30 % de FPS, lo suficiente para pasar de "medio justo" a "cómodo".
DLSS 4 juega un papel similar en las GeForce modernas. Si quieres ray tracing activo en Black Ops 7, DLSS se vuelve casi obligatorio para no deshacer todo el trabajo de la GPU con caídas de framerate. En muchos casos, DLSS reconstruye la escena con tanta calidad que incluso parece más nítida que el render nativo, especialmente en bordes finos y detalles lejanos, algo muy útil en mapas amplios.
FSR Redstone Ray Regeneration, por su parte, no es simplemente "otro FSR". Su objetivo es reducir el coste del ray tracing en sí, usando menos muestras físicamente calculadas y rellenando la diferencia con técnicas inteligentes. Para los jugadores con GPUs AMD, significa que los presets con RT dejan de ser una curiosidad para modo foto y pasan a ser algo que se puede usar sin destrozar la tasa de FPS.
CPU, RAM, SSD: el resto del equipo también juega
Por mucho que el foco de la discusión esté casi siempre en la gráfica, Black Ops 7 es un juego de equipo, también a nivel de hardware. Una CPU antigua o saturada puede hundir el rendimiento aunque tengas una GPU potente. Tener solo 8 GB de RAM hoy en día es pedir a gritos swapping. Y seguir instalando juegos de este calibre en un disco duro mecánico es prácticamente sabotaje.
Para un PC pensado en videojuegos modernos, lo razonable es partir de un seis núcleos actual con buen IPC y clock alto, tipo Ryzen 5 reciente o i5 de 12.ª generación en adelante. Si quieres ir a por todas en FPS en juegos competitivos, un Ryzen 7 7800X3D, un 9800X3D o un i7/i9 moderno te permiten exprimir a fondo GPUs como la RX 9070 XT o la RTX 5090.
En memoria, 16 GB es el mínimo para jugar con cierta tranquilidad, pero 32 GB empiezan a ser una apuesta mucho mejor si sueles tener Discord, navegador, apps de streaming y más programas abiertos mientras juegas. En almacenamiento, un SSD SATA ya marca la diferencia frente a un HDD, pero un NVMe rápido mejora todavía más tiempos de carga y reduce la probabilidad de tirones por streaming de datos.
Ajustes gráficos para juego competitivo
Aunque tengas una GPU potente, tirar todos los sliders a Extremo no siempre es la mejor decisión, sobre todo si tu prioridad es el competitivo. En Ranked no te premian por tener la captura más bonita, sino por ver antes al rival. Muchos efectos "cinematográficos" quedan increíbles en la campaña, pero son ruido visual en multijugador.
Un buen punto de partida es desactivar el motion blur (tanto de cámara como de arma), reducir o quitar la profundidad de campo, bajar el grano de película y limitar cosas como el bloom y los destellos de lente. Eso limpia mucho la imagen y deja las siluetas y los movimientos más claros. Después puedes jugar con sombras, oclusión ambiental y volumétricos, buscando el equilibrio entre claridad y FPS.
Si tu framerate baila demasiado, prueba primero a activar FSR o DLSS en modo Calidad antes de recortar texturas. El reescalado suele dar un salto notable sin que el juego se vea de repente como un título de hace dos generaciones. Solo cuando eso no baste empieza a tocar presets pesados como reflejos en espacio de pantalla, sombras de contacto y similares.
Lo que dice la comunidad: cansancio, hype y guerra de bandos
Ningún análisis de hardware para CoD estaría completo sin mencionar el ambiente en la comunidad. Cada año hay dos grupos muy ruidosos: los que están hypeados y reservan la edición premium sin pensarlo, y los que juran que no van a gastar ni un euro más en "el mismo juego con otros mapas". Para los segundos, la idea de renovar GPU por Black Ops 7 es casi un chiste.
Para los primeros, en cambio, el PC forma parte del ritual. Son jugadores que notan la diferencia entre 100 y 160 FPS en la mira, que se fijan en la consistencia del frametime y que ajustan cada parámetro hasta que la respuesta del juego se siente perfecta. Para ellos, invertir en una buena GPU, un monitor rápido y un ratón decente tiene tanto sentido como cambiar de botas para jugar fútbol sala.
Y luego está la eterna pelea AMD vs NVIDIA. No falta quien suelte un "Nvidia LEL" de turno o quien asegure que la próxima RDNA va a dar "pesadillas a los Nvidiots". Otros responden que llevan escuchando esa frase décadas y que al final siempre hay juegos que favorecen a un lado y a otro. En Black Ops 7, eso sí, los números dan bastante munición a los fans de AMD: la serie RX 9000 está muy cómoda en rasterización, mientras NVIDIA mantiene el argumento de sus tecnologías de IA y RT para el resto del catálogo.
Entonces, ¿qué GPU elijo para Black Ops 7?
Después de toda la teoría, la pregunta real es simple: ¿qué tarjeta encaja con tu realidad? Si Black Ops 7 va a ser solo uno de tantos juegos y, además, usas el PC para editar, crear contenido o hacer cosas con IA, una RTX 5090 tiene sentido como herramienta extrema que también te da 4K con todo al máximo. Si hablamos solo de CoD, es difícil justificar semejante gasto.
Para la mayoría de jugadores con ambición, el mejor punto de equilibrio está en las Radeon RX 9070 XT y RX 9070: ambas ofrecen un rendimiento excelente en 1440p, capacidad real para 4K con ajustes inteligentes y 16 GB de VRAM listos para el futuro próximo. Si tu prioridad es el presupuesto, la RX 9060 XT 16 GB se coloca como la reina del calidad-precio, y la versión de 8 GB cubre el nicho de quienes se quedan en 1080p y saben que dentro de unos años tocará volver a actualizar.
Lo importante es no elegir la GPU en el vacío. Piensa en tu monitor, en tu CPU, en cuántas horas a la semana realmente pasas en Black Ops 7 y en qué esperas de la partida: ¿una campaña vistosa? ¿multijugador casual? ¿ranked duro? A partir de ahí, encaja la tarjeta que tenga sentido para ti. Así, el dinero invertido en hardware no se queda en la foto del benchmark, sino que se nota en cada ronda que juegas.