Meta vuelve a sacudir el panorama digital con un cambio que afecta a millones de usuarios. Tras la polémica introducción de su modelo de suscripción en la Unión Europea, la compañía ahora lleva la misma fórmula de “paga o acepta” al Reino Unido. 
En la práctica, esto significa que quienes usan Instagram y Facebook en el país deberán elegir entre seguir utilizando las plataformas de forma gratuita con anuncios personalizados o pagar una tarifa mensual para disfrutar de una experiencia sin publicidad.
La gran diferencia con Europa está en el precio. Mientras que en la UE los planes iniciales rozaban los diez euros, en el Reino Unido los costos son bastante más accesibles. La suscripción vía navegador tendrá un precio de £2,99 al mes (unos 4 dólares), mientras que en iOS y Android el costo será de £3,99 (aproximadamente 5,30 dólares). El incremento en móviles se debe a las comisiones que Apple y Google imponen en sus tiendas de aplicaciones, un gasto que Meta traslada directamente al consumidor.
Los usuarios con múltiples perfiles también deberán tenerlo en cuenta. La tarifa básica cubre una sola cuenta principal, pero cada cuenta adicional en el Centro de Cuentas de Meta sumará £2 extra al mes en web o £3 al mes en móviles. Para community managers, creadores de contenido o pequeñas empresas, la factura final podría volverse considerable.
El contraste con la Unión Europea es evidente. Allí Meta arrancó con tarifas de €9,99 en web y €12,99 en móviles (unos 11,70 y 15,20 dólares respectivamente). Tras una ola de críticas, la empresa redujo los precios, pero incluso con la rebaja los valores mínimos quedaron en €5,99 y €7,99, todavía más altos que los del Reino Unido.
La estrategia detrás de todo esto es clara: Meta sigue dependiendo en gran medida de los ingresos publicitarios. Sin embargo, las regulaciones de privacidad más estrictas en Europa obligaron al gigante tecnológico a buscar alternativas. El Reino Unido, aunque fuera de la UE tras el Brexit, ahora se integra en esta dinámica, lo que demuestra la importancia de este mercado para la compañía.
Las críticas no se han hecho esperar. Muchos expertos consideran que la supuesta “libertad de elección” es engañosa, ya que los usuarios terminan pagando por algo que debería ser un derecho: la privacidad. La Comisión Europea ya expresó dudas sobre la validez de un consentimiento obtenido bajo este esquema. Por otro lado, los defensores recuerdan que ni Facebook ni Instagram son servicios esenciales, y que cualquiera puede simplemente cerrar su cuenta y vivir sin estas aplicaciones.
En última instancia, la decisión recae en los usuarios británicos: ¿vale la pena pagar unas pocas libras al mes por un feed libre de anuncios, o es más sensato aceptar la publicidad y mantener el acceso gratuito? La respuesta marcará el futuro de esta apuesta de Meta y su capacidad de equilibrar privacidad, comodidad y beneficios económicos.
1 comentario
la privacidad debería ser gratis