Para muchos jugadores, pasar del Nintendo Switch original al Nintendo Switch 2 significaba más potencia, mejores gráficos y mundos abiertos más ambiciosos. Sin embargo, tras unos días de uso aparece un problema mucho menos glamuroso: el almacenamiento. Los 256 GB internos suenan bastante bien en la ficha técnica, pero se esfuman en cuanto instalas unos cuantos AAA, actualizaciones enormes y algún juego online. 
Y justo cuando vas a repetir la jugada de la primera consola, reutilizando la vieja MicroSD, llega el jarro de agua fría: el Switch 2 no acepta esas tarjetas. La nueva máquina exige tarjetas MicroSD Express, un estándar más rápido, más exigente y, ahora mismo, bastante más difícil y caro de conseguir.
Del MicroSD de toda la vida al MicroSD Express: la letra pequeña de la nueva generación
Con el primer Nintendo Switch todo era sencillo. Comprabas una MicroSD normal decente, la metías en la ranura y listo: espacio extra para tu biblioteca digital. Había modelos de 256 GB, 512 GB o incluso 1 TB a buenos precios, con rebajas constantes y un catálogo enorme de marcas y velocidades. Mientras la tarjeta fuera genuina y de un fabricante conocido, a la mayoría de los jugadores les daba igual el estándar exacto o el tipo de interfaz que usaba.
El Nintendo Switch 2 juega en otra liga. Los juegos actuales llegan con texturas en alta resolución, audio sin compresión, mapas enormes y parches que ocupan decenas de gigas. Para evitar que cada pantalla de carga se convierta en un mini café, Nintendo decidió apoyarse en MicroSD Express. Este formato es una evolución de la MicroSD clásica, pensada para ofrecer tasas de lectura y escritura muy superiores. En teoría es perfecto para quien lo compra todo en digital. El problema es que sigue siendo un producto de nicho, con menos modelos en el mercado y muy dependiente de los mismos chips de memoria que ya están bajo presión por otros sectores.
La conexión inesperada: tu Switch 2 y la fiebre por la inteligencia artificial
Aquí entra en escena un actor que nadie asocia directamente con videojuegos portátiles: la industria de la inteligencia artificial. Los mismos tipos de memorias que alimentan tu consola se usan también para entrenar modelos gigantes, almacenar conjuntos de datos y registrar toneladas de logs en centros de datos repartidos por todo el mundo. Grandes compañías tecnológicas y proveedores de nube están comprando cantidades enormes de discos duros, SSD y tarjetas de memoria, incluyendo MicroSD de alta capacidad.
Cuando un cliente corporativo puede pagar más y se lleva lotes enteros, los fabricantes priorizan esos pedidos y dejan menos inventario para el canal tradicional. Vendedores en tiendas físicas y online ya describen el mismo fenómeno: las tarjetas de gran capacidad llegan más caras que antes, pero aun así vuelan de los estantes. En cuanto se repone stock, se agota, se ajusta el precio al alza y el ciclo se repite. Ese efecto dominó afecta también a las MicroSD Express, que comparten buena parte de la misma cadena de suministro.
MicroSD Express ya era escasa antes de que todo empeorara
Lo preocupante es que MicroSD Express nunca fue un estándar masivo. Incluso antes del Switch 2, el catálogo de tarjetas compatibles era limitado, con pocas marcas apostando fuerte por el formato. Cuando se confirmó que la nueva consola usaría exclusivamente MicroSD Express para ampliar el almacenamiento, los jugadores más informados empezaron a buscar opciones y se encontraron con existencias muy justas, pocos modelos y, en algunos países, casi ninguna alternativa local.
Al sumarle el boom de la IA y la migración de muchos usuarios hacia memorias externas de alta capacidad para fotos, vídeo, trabajo y ocio, el panorama está claro: MicroSD y MicroSD Express compiten por los mismos recursos de fabricación. Cualquier alteración en la producción, un aumento brusco de demanda o un problema en una planta de chips se traduce casi de inmediato en falta de stock y subidas de precio. Y para el único tipo de tarjeta que entiende el Switch 2, eso se nota especialmente.
Qué supone todo esto para los jugadores de Nintendo Switch 2
Si ya tienes un Switch 2 o estás pensando comprar uno, el mensaje es directo: el almacenamiento tiene que formar parte del plan desde el primer día. Para quien mezcla juegos físicos con digitales y se centra en pocos títulos, quizá los 256 GB internos aguanten un tiempo. Pero si te gusta probar muchos lanzamientos, tirar de ofertas digitales o compartes la consola con más personas, la tarjeta MicroSD Express deja de ser un capricho y pasa a ser casi obligatoria.
El problema es que cuanto más escaso y caro es un producto, más atractivo se vuelve para falsificadores y vendedores poco fiables. Ofertas con capacidades enormes a precios sospechosamente bajos, descripciones confusas y ausencia de datos claros de velocidad son una bandera roja. Un error de compra aquí no solo duele en el bolsillo: una tarjeta inestable o lenta puede provocar tiempos de carga eternos, tirones, errores al instalar y, en el peor caso, pérdida de datos y partidas guardadas.
Cómo sobrevivir a la escasez sin arruinarte en el intento
No se puede cambiar el mercado global desde el salón de casa, pero sí se pueden tomar decisiones más inteligentes. La primera regla es priorizar la calidad. Mejor pagar un poco más por una tarjeta de marca reconocida y un vendedor fiable que caer en el chollo milagroso que luego sale caro. Conviene revisar bien que la tarjeta indique de forma explícita que es MicroSD Express y no simplemente una MicroSD rápida, además de comprobar las velocidades de lectura y escritura y opiniones de usuarios que la usan en un Switch 2.
La segunda estrategia es gestionar mejor tu biblioteca digital. En vez de tener instalados todos tus juegos a la vez, puedes montar una especie de rotación: los títulos que juegas ahora se quedan; los que ya terminaste o tienes en pausa se pueden desinstalar temporalmente. Con las cuentas digitales y muchos servicios de guardado en la nube, reinstalarlos más adelante suele ser cuestión de tiempo y paciencia, no de perder el progreso.
Y si todavía no has comprado la consola, lo más sensato es incluir la tarjeta en el presupuesto desde el principio. Buscar solo la mejor oferta de hardware y dejar el tema del almacenamiento para después suele traducirse en prisas, malas decisiones y precios más altos. Es mucho más cómodo salir de la tienda o confirmar el pedido online sabiendo que tendrás tanto la consola como el espacio necesario para llenarla con tus juegos.
Mirando al futuro: la crisis pasará, pero no de la noche a la mañana
La historia del hardware nos dice que las crisis de memoria tienden a estabilizarse. Con el tiempo, los fabricantes amplían capacidad, abren nuevas fábricas y ajustan su producción a la demanda real. Pero estos cambios no son inmediatos. Mientras la fiebre por la inteligencia artificial siga marcando el ritmo, la competencia por cada chip de memoria rápida continuará siendo intensa.
En resumen, durante una buena temporada las tarjetas MicroSD Express seguirán comportándose menos como un accesorio barato y más como una pieza clave de la experiencia con Nintendo Switch 2. Elegir bien qué tarjeta compras, cuándo la compras y de quién la compras se ha convertido en parte del juego. Quien planifique con calma y apueste por opciones fiables podrá disfrutar de su biblioteca sin sobresaltos; quien ignore el problema puede terminar pagando mucho más de lo necesario por cada gigabyte.
1 comentario
Como siga así, voy a tener más dinero metido en almacenamiento que en juegos lol