El segundo tráiler de Project Hail Mary ya está online y deja algo clarísimo desde los primeros segundos: esta no es otra cinta apocalíptica deprimente sobre astronautas sufriendo en silencio. La nueva película con Ryan Gosling apuesta por una ciencia ficción de gran presupuesto que combina presión extrema, humor raro y, sobre todo, una dosis inesperada de esperanza. 
En el centro hay un profesor convertido en héroe a la fuerza… y un compañero de misión que nadie veía venir: un alienígena que parece un montón de roca viva y que, aun así, se roba el corazón del público en cuestión de planos.
El tráiler arranca con una imagen incómodamente íntima. El doctor Ryland Grace despierta atado a una camilla en una nave silenciosa, rodeado de tubos, cables y pantallas, sin recordar quién es ni por qué está en el espacio. No hay voces en el intercomunicador ni compañeros que puedan explicarle nada. Poco a poco, el montaje va tirando de ese hilo: flashes de un aula llena de estudiantes, discusiones acaloradas en laboratorios, reuniones a puerta cerrada con políticos y militares. Mientras tanto, la narración revela la escala del problema: el Sol se está debilitando, el planeta entero entra en cuenta regresiva y la misión de ese hombre amnésico es encontrar una respuesta antes de que sea demasiado tarde.
La solución que muestra el tráiler no podría ser más desesperada: la humanidad lanza una pequeña nave a un sistema estelar lejano, en busca del origen del fenómeno que está “devorando” la energía de las estrellas. Pero el giro interesante es que la Tierra no es la única víctima. Las imágenes insinúan que en otro rincón del cosmos hay una civilización enfrentando el mismo desastre. De ahí surge el visitante que aparece en el interior de la nave de Grace: una criatura multi extremidades, con cuerpo de roca segmentada, que parece una mezcla entre formación volcánica y robot orgánico. Lo lógico sería esperar una escena de puro terror… pero la película elige otro camino.
En lugar de sustos, la primera toma de contacto se construye como una comedia incómoda entre colegas que no hablan el mismo idioma. El alien recorre el casco de la nave, mira de cerca cada instrumento, emite sonidos incomprensibles y reacciona a los errores de Grace con una especie de resignación divertida. En varios momentos vemos a ambos dibujando símbolos, marcando ritmos, probando patrones visuales para entenderse. Más que un duelo de especies, el tono es el de una buddy movie espacial: dos científicos, de mundos distintos, encerrados en una caja de metal, tratando de cooperar mientras sus estrellas literalmente se apagan.
A nivel visual, Project Hail Mary se distancia del típico filtro gris azulado que domina tanta ciencia ficción reciente. La nave se siente física, con paredes rayadas, paneles desmontados y cables colgando; la Tierra aparece colorida y vibrante, recordando todo lo que se puede perder. Y luego está el momento del Oasis hit: en pleno montaje de lanzamiento, con cohetes, humo y cuerpos flotando en gravedad cero, suena una canción de la banda británica y la secuencia se transforma en un clip musical cargado de energía. No es casualidad que muchos comentarios digan que “los tuvieron en el bolsillo” justo cuando entra ese tema en la banda sonora.
Debajo del espectáculo, el tráiler deja ver un peso emocional bastante concreto. Gosling interpreta a Grace no como un héroe seguro de sí mismo, sino como alguien que fue arrastrado hacia una decisión que quizá no estaba listo para tomar. Las escenas desde la Tierra sugieren compromisos políticos, cálculos fríos y más de una conversación incómoda antes de poner a una sola persona en esa nave. Al mismo tiempo, la película dibuja un retrato casi utópico de gobiernos que de repente apuestan por la ciencia: laboratorios financiados, modelos matemáticos en pantallas gigantes, reuniones donde los investigadores no son adorno, sino la voz principal. No sorprende que más de un espectador bromee diciendo que lo menos realista de todo no es el alien de roca, sino ver a los líderes mundiales haciendo caso a la evidencia científica.
Detrás de ese equilibrio entre cinismo y optimismo están nombres muy reconocibles. Phil Lord y Christopher Miller, responsables de Spider-Man: Into the Spider-Verse y de comedias como 21 Jump Street, vuelven a ponerse juntos en la silla de director después de más de una década. Su sello se nota en el ritmo, en los chistes visuales que explotan justo cuando la tensión se dispara y en esa capacidad para encontrar humanidad en medio del caos. El guion corre a cargo de Drew Goddard, adaptando la novela de Andy Weir, el autor que ya había demostrado con The Martian que se puede hablar de física, química y supervivencia sin perder al gran público por el camino.
El reparto secundario también apunta a algo más que simple ruido espacial. Sandra Hüller aparece en escenas de pasillos gubernamentales y salas de crisis, aportando una seriedad seca a los debates sobre lo que la humanidad está dispuesta a sacrificar. Milana Vayntrub da vida a una figura clave en el control de la misión y en los recuerdos de Grace en la Tierra, sumando calidez, ironía y una sensación de que, aunque él esté solo en la nave, nunca llegó ahí solamente por méritos propios. La idea que se construye es que Project Hail Mary no gira en torno al genio solitario, sino a una red compleja de personas cuyas decisiones confluyen en ese único punto del espacio.
Como casi todo gran estreno, el nuevo tráiler ya abrió su propia mini guerra cultural. El primer avance, estrenado a finales de junio, se volvió viral y marcó récords para una película que no forma parte de ninguna saga ni remake. Con este segundo vídeo, el estudio se atreve a mostrar de frente la dupla humano–alienígena, en lugar de guardarla como sorpresa. Una parte del fandom agradece la jugada y asegura que justo esa amistad imposible es lo que diferencia a Project Hail Mary del resto de la cartelera. Otra parte protesta y siente que se está rozando el spoiler, especialmente para quienes no han leído el libro. Pero, en una industria saturada de secuelas numeradas, es fácil entender por qué la campaña se apoya en esa frase de gancho: una amistad improbable, una misión imposible.
Lo que casi nadie discute es que el proyecto ya suena a evento grande para los amantes de la ciencia ficción. La combinación de gran presupuesto, respeto por los detalles científicos, una criatura alienígena lista para volverse icono pop y un protagonista que no encaja en el molde de acción tradicional hace que Project Hail Mary destaque desde ya. Si la película mantiene el nivel de ingenio, emoción y extraña ternura que sugiere el tráiler, la historia de Ryan Gosling y su compañero de roca puede terminar convirtiéndose en una de las parejas más recordadas del cine espacial reciente. La fecha está marcada: estreno en cines e IMAX el 20 de marzo de 2026, cuando descubriremos si esta pequeña nave y su dúo improbable están a la altura de las expectativas.
1 comentario
ya con la escena donde suena Oasis me tenían comprado, a partir de ahí solo pensé ok, este sí lo veo en el cine 😂