OnePlus prepara otro candidato serio al trono de los “flagship killer” y el protagonista esta vez es el OnePlus 15R. 
Antes de su presentación oficial, prevista para mediados de diciembre, el modelo ya se dejó ver en Geekbench y abrió la puerta a casi todo su hoja técnica: procesador, memoria, sistema operativo y una idea bastante clara de cómo se colocará frente al OnePlus 15 “normal”.
En la base de datos del benchmark aparece un dispositivo con el número de modelo CPH2767, que prácticamente todo el mundo da por hecho que es el OnePlus 15R. Según el registro, el teléfono llega de fábrica con Android 16 y monta 12 GB de RAM, justo el punto dulce para usuarios que saltan todo el día entre redes sociales, trabajo, fotos y juegos exigentes sin querer ver cierres de apps cada dos por tres. El cerebro de todo esto es el Snapdragon 8 Gen 5 de Qualcomm, el chip tope de gama de nueva generación, llamado a mejorar tanto la potencia bruta como la eficiencia energética frente a su antecesor.
Los números de Geekbench acompañan el discurso: alrededor de 2.846 puntos en la prueba de un solo núcleo y unos 9.775 puntos en multi-núcleo sitúan al 15R claramente en la parte alta del panorama Android. Un benchmark no cuenta toda la historia – no habla de temperaturas, estabilidad a largo plazo ni del rendimiento tras meses de uso – , pero sí indica que abrir apps pesadas, editar fotos o jugar a 120/165 Hz no debería ser un problema siempre que el sistema de refrigeración esté a la altura.
Bajo la piel, todo apunta a que el OnePlus 15R será la versión global del OnePlus Ace 6T presentado en China. Eso implica una ficha muy orientada al rendimiento: pantalla plana con tasa de refresco de 165 Hz, un chip de pantalla dedicado para estabilizar los fotogramas en juegos y suavizar animaciones, y un chip Wi-Fi G2 propio de OnePlus pensado para reducir la latencia en partidas online y mejorar la estabilidad en descargas pesadas o streaming de alta resolución.
Otro punto llamativo es la resistencia. La marca presume de un combo poco habitual: certificaciones IP66, IP68, IP69 e incluso IP69K. Traducido a la vida real, hablamos de un móvil preparado para polvo, lluvia fuerte, salpicones intensos e incluso chorros de agua a alta presión, algo que normalmente vemos en móviles rugerizados y no tanto en un modelo que se vende como gama alta asequible. Para quien es algo despistado o vive entre oficina, calle y gym, suena como un seguro extra.
Donde el debate se calienta es en el almacenamiento y las cámaras. Muchos usuarios veteranos de OnePlus piden a gritos una versión de 512 GB además de la clásica opción de 256 GB, porque hoy entre juegos pesados, vídeos en 4K, fotos RAW y backups de WhatsApp es muy fácil dejar corto el espacio. En el apartado fotográfico, los rumores son más conservadores: una configuración sin teleobjetivo dedicado y una cámara frontal de 16 MP que ya hemos visto en generaciones anteriores. Correcto para selfies del día a día, pero lejos de lo que algunos esperan en un smartphone con corazón de gama alta cuando hablamos de zoom óptico o retratos más exigentes.
El otro sacrificio probable está en la carga inalámbrica. Todo indica que OnePlus apostará de nuevo por una carga rápida por cable muy agresiva, pero se dejará fuera los imanes y el ecosistema Qi2 que empieza a popularizarse. Para quien ya tiene soportes magnéticos en el coche, bases de carga magnética en la mesa o accesorios similares, esto puede saber a oportunidad perdida, sobre todo frente a rivales que abrazan esa tendencia sin complejos.
De momento, el precio sigue siendo una incógnita, pero no es difícil imaginar que el OnePlus 15R se colocará por debajo del OnePlus 15 5G y apuntará a ese segmento de “gama media-alta” con alma de tope de gama. Si la marca consigue cuadrar un precio agresivo con el rendimiento del Snapdragon 8 Gen 5, la pantalla de 165 Hz, el Wi-Fi afinado y este nivel de protección, el 15R tiene muchas papeletas para convertirse en uno de los móviles con mejor relación potencia-precio del año, aunque los más exigentes sigan quejándose de la ausencia de telefoto, de una opción de 512 GB y de un enfoque algo tímido en las últimas novedades de carga inalámbrica.