
OnePlus 16 y la apuesta por 240 Hz: fluidez real o puro postureo tecnológico
OnePlus lleva años puliendo una fórmula que gusta: mucha velocidad, software ágil y un precio que, al menos en China, suele morder a la competencia. El OnePlus 15 ha seguido el guion y salió por el equivalente a unos 560 dólares, cosechando elogios por rendimiento y relación calidad-precio. Pero el cambio de pantalla encendió la discusión: adiós al 2K/120 Hz de generaciones previas y hola a un panel 1.5K/165 Hz. Para algunos es un equilibrio sensato; para otros, un giro hacia la cifra llamativa antes que la nitidez pura.
Con ese telón de fondo, llega el rumor que pone pimienta al debate: OnePlus estaría trabajando en una pantalla con refresco dinámico de 240 Hz para un próximo flagship. Nadie confirma modelo, pero el candidato lógico sería el OnePlus 16 o su sucesor inmediato. La palabra clave es “dinámico”: con LTPO bien implementado, el panel podría saltar desde frecuencias bajísimas en estático hasta picos altos cuando hay movimiento, intentando no destrozar la batería en el proceso.
Por qué 240 Hz enamoran (al menos sobre el papel)
Si te acostumbraste a 90/120 Hz, volver atrás duele. A 240 Hz, las animaciones parecen desaparecer, el scroll se siente mantequilla y el teléfono parece adivinar tus gestos – más aún si sube la tasa de muestreo táctil. En juegos competitivos, esa combinación da la sensación de menor latencia y control fino de los tiempos, incluso cuando el título no llega a 240 fps nativos.
El peaje: batería, temperatura y un mundo de contenido que no acompaña
La física no perdona. Empujar 240 Hz estresa controlador, GPU y presupuesto térmico. LTPO ayuda bajando a pocos hercios en imágenes estáticas, pero una tarde de redes sociales, con scroll infinito y cambios constantes de app, gasta más que 120/165 Hz. Y el contenido manda: la mayoría de vídeo vive entre 24 y 60 fps; muchos juegos móviles están capados por diseño. Resultado: una especificación espectacular que brilla en momentos concretos, no en todo el día.
Hay otro ángulo que cada vez se oye más: PWM y confort visual. Para usuarios sensibles al parpadeo, la calidad del atenuado y la frecuencia de PWM pesan tanto como el número de hercios. Una pantalla “suave” que cansa la vista no es un avance; es cambiar un problema por otro.
Resolución vs. hercios: el delicado arte de repartir el presupuesto
La jugada del OnePlus 15 (1.5K/165 Hz) ya dejó ver por dónde va la balanza de OnePlus. A distancia normal, la diferencia con 2K puede parecer sutil, pero quien lee mucho o edita fotos percibe bordes de texto más limpios y microdetalle a favor del 2K. Si 240 Hz se convierten en objetivo, algo tendrá que ceder: quizá resolución, quizá brillo sostenido en alto APL, quizá límites de consumo más estrictos para mantener el calor a raya.
Lo que pide la gente: cámaras de fiar y menos calor
Al repasar reacciones de la comunidad, el mensaje es clarísimo: “la fluidez mola, pero poned el dinero en las cámaras”. No solo sensores más grandes; también colorimetría consistente entre lentes, HDR sin halos, un tele que no se ablande en los bordes, nocturnas con textura en vez de plastilina y una ultra gran angular con menos ruido. La lista se completa con autonomía confiable, menos calentón en sesiones largas, carga rápida sin achicharrar el bolsillo, hápticos precisos y, ya que estamos, una calibración de pantalla menos agresiva.
Cuándo 240 Hz sí tienen sentido
Hay un punto medio inteligente. Si el OnePlus 16 ofrece amplio rango adaptativo (1–240 Hz), perfiles por app, bajadas agresivas en estático y más respuesta táctil real (latencia reducida), el impacto en batería puede domesticarse. Sumemos un modo juego que priorice la latencia de entrada sobre los fuegos artificiales y un software que no drosslee a la mínima, y la experiencia cuaja. Eso sí: nada de sacrificar la cámara. Si OnePlus estabiliza su pipeline fotográfico (tele y noche, sobre todo), mejora PWM y mantiene la autonomía, 240 Hz pasan de capricho a plus.
Veredicto: la cereza va después del pastel
Las tasas altas ya no son un “gimmick”; son parte de la sensación premium. Pero el salto de 165 a 240 Hz entra en zona de rendimientos decrecientes para la mayoría. Si el rumor se confirma, el reto es que la pantalla no devore el resto del proyecto. Primero cámaras fiables, control térmico, autonomía sólida y soporte de software prolongado; luego 240 Hz como guinda. Al revés, queda un glaseado precioso sin pastel debajo.
Qué vigilar en los próximos anuncios
- Combinación de pantalla: ¿1.5K/240 Hz o un regreso a 2K con menos hercios?
- Novedades de cámara: sensores, OIS más firme, HDR menos agresivo y color uniforme entre lentes.
- Promesas de autonomía y temperatura ligadas a una adaptación de verdad.
- Tasa de muestreo táctil y latencia medida: métricas que se sienten, no solo se leen.
Resumen en una frase: la velocidad enamora; la consistencia fideliza. Si 240 Hz llegan “baratos” en batería y calor, nadie se quejará. Si no, el comentario de siempre volverá a la portada: mejores fotos, todo el día.
1 comentario
Si de verdad hay 1–240 Hz y baja latencia al toque, compro la idea