Las Tortugas Ninja se preparan para otra mutación grande, pero esta vez no se trata de caparazones ni de nuevo villano, sino de la estrategia de Paramount en el cine. Según varios reportes, el estudio ha dejado en pausa la ambiciosa adaptación adulta de The Last Ronin, pensada como un híbrido de acción real y animación con tono muy oscuro, y ha decidido priorizar un nuevo reboot live-action más amplio y familiar. 
La idea es clara: intentar “sonificar” la franquicia, copiando la fórmula que convirtió a Sonic en una máquina de taquilla y de merchandising.
The Last Ronin nunca fue una historia cualquiera dentro del universo de las Tortugas Ninja. Escrita por los creadores originales, Kevin Eastman y Peter Laird, a partir de un esquema que tenían guardado desde 1987, la trama nos lleva a un futuro distópico donde solo uno de los cuatro hermanos sigue con vida. Carga con la culpa, el duelo y el peso de un legado roto mientras busca venganza en una ciudad controlada por el enemigo. El tono se parece mucho más a la intensidad emocional de un videojuego tipo God of War que a las aventuras ligeras de los dibujos animados de los 90. El cómic fue un éxito, consiguió secuela con una nueva generación de tortugas y sirvió de base para un juego que todavía está en desarrollo.
Durante un tiempo, la idea de Paramount era adaptar The Last Ronin en un filme híbrido, con actores reales, animación y una clasificación R que permitiera mostrar violencia, heridas emocionales y consecuencias sin suavizar todo para vender mochilas en la vuelta al cole. Ahora, ese proyecto ha sido retirado del centro del tablero. Oficialmente nadie dice que esté cancelado, pero está claro que el foco se ha movido hacia un reboot live-action más tradicional, pensado como inicio de una nueva saga de películas con tono PG o PG-13 que pueda atraer a familias y garantizar continuidad.
La decisión tiene contexto. El último intento en acción real o híbrida, Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows (2016), pinchó en la taquilla y dejó la marca un poco perdida. El reboot de 2014 ya había generado rechazo por el diseño de las tortugas, que muchos fans calificaron directamente de pesadilla digital. Frente a eso, la película de 1990 sigue siendo el punto de comparación inevitable: los trajes y animatrónicos creados por Jim Henson’s Creature Shop daban la sensación de que los personajes ocupaban espacio real, pesaban, se movían con cierta torpeza física que los hacía creíbles. Es normal que en redes haya quien sueñe con un nuevo film que recupere algo de esa artesanía en lugar de apoyarse solo en CGI brillante y limpio.
Mientras tanto, el lado animado de la franquicia ha encontrado nuevas formas de conectar con el público. La serie de Nickelodeon redefinió a Splinter como un guerrero complejo y no solo como maestro gruñón, convirtió a Shredder en una presencia más intimidante y dio a los Krang un aire de amenaza real. Para muchos seguidores, esa etapa es el punto más alto de la narrativa de TMNT. Luego llegó en 2023 Teenage Mutant Ninja Turtles: Mutant Mayhem, con una estética garabateada, casi de grafiti, humor realmente adolescente y un caos visual que encaja de maravilla con cuatro ninjas mutantes que viven en las alcantarillas. La película funcionó muy bien y ya tiene secuela con fecha: 17 de septiembre de 2027.
Aun así, dentro del estudio se impone otro mantra: hay que hacer con las Tortugas lo que se hizo con Sonic. La historia de Sonic en el cine todo el mundo la conoce: primer tráiler con un diseño horrible, ola de críticas, memes por todas partes, rediseño completo del personaje y, al final, una saga que ya suma más de mil millones de dólares en taquilla mundial. Paramount quiere repetir el truco. Por eso entra en escena Neal H. Moritz, productor de Fast & Furious y de las películas del erizo azul, como figura clave en esta nueva era de las Tortugas.
Desde la lógica del negocio, todo encaja: un blockbuster PG-13 con héroes conocidos, chistes fáciles, dosis mínima de drama y un mensaje de familia por encima de todo es un producto cómodo de vender. Se presta para juguetes, promociones, colaboraciones con videojuegos y contenido para streaming. El problema es que la base de fans de las Tortugas Ninja no es uniforme ni dócil. Hay quien sueña con ver la crudeza de The Last Ronin en pantalla grande, con muertes que importan, heridas que no se curan con una pizza y un tratamiento serio del trauma. Otros se enamoraron del estilo de Mutant Mayhem y solo quieren que la franquicia siga por ese camino visualmente arriesgado y lleno de personalidad. Y también está el grupo que ve en la etapa de Nickelodeon el modelo perfecto de equilibrio entre diversión y profundidad.
Por eso la pérdida de prioridad de la película de The Last Ronin escuece tanto, aunque todos sepan que un R-rated de las Tortugas Ninja es difícil de vender dentro de un gran estudio. La decisión refuerza la sensación de que la marca vive atrapada entre dos extremos: el producto pensado para niños con mochilas y muñecos, y las raíces más violentas y trágicas del cómic original. Y es difícil contentar a los dos mundos a la vez.
De momento, Paramount juega en varios frentes. El nuevo live-action está en la fase más temprana posible: sin director, sin reparto confirmado y sin fecha en el calendario. The Last Ronin sobrevive como proyecto de videojuego, que podría convertirse en el espacio donde explorar la versión más adulta del universo. Y el éxito de Mutant Mayhem asegura que la vertiente animada seguirá presente. La pregunta es qué rostro dominará la próxima década: el de una franquicia “sonificada”, pulida para el consumo masivo, o el de unas Tortugas dispuestas a abrazar de verdad la oscuridad de The Last Ronin, los trajes sudorosos de 1990 y la seriedad inesperada de la era Nickelodeon.
3 comentarios
Ahora, si sale un blockbuster familiar bien escrito, con buenas peleas, algo de suciedad de Nueva York y un diseño que no dé cringe, puedo vivir sin el R-rating 😅
Ya estaba al 99% seguro de que nunca veríamos una peli R de las Tortugas, pero igual jode ver cómo The Last Ronin vuelve a quedarse en segundo plano
Para mí la mejor versión sigue siendo la serie de Nickelodeon: Splinter ahí sí es un maestro badass, Shredder da miedo de verdad y los Krang por fin son una amenaza seria