En la reciente State of Play Japan, Sony no cerró el evento con otro tráiler de un gran exclusivo, sino con algo mucho más terrenal pero igual de revelador: un nuevo monitor oficial para su ecosistema. Se trata del PlayStation Gaming Monitor de 27 pulgadas, un modelo pensado claramente para quienes han dejado de jugar solo en la tele del salón y han montado su propio rincón de juego en el escritorio. El lanzamiento está previsto para 2026 en Estados Unidos y Japón, sin precio confirmado todavía, pero con una ficha técnica que ya está generando debate.
La base del producto es un panel IPS de 27 pulgadas con resolución Quad HD de hasta 2560×1440 píxeles. 
Es el clásico combo 27″ + 1440p que lleva años dominando el mundo del PC: imagen nítida a distancia de brazo, textos legibles y una carga mucho más razonable que el 4K para la GPU. Para PS5 y PS5 Pro, esto significa un punto intermedio lógico: más definido que un 1080p, pero sin exigir a la consola que rinda siempre en 4K nativos para ofrecer una imagen agradable y detallada.
Más que perseguir la hoja de especificaciones más extrema, Sony ha intentado que el monitor se integre de forma natural con la experiencia PlayStation. Por eso incluye HDR con Auto HDR Tone Mapping: al conectar una PS5 o PS5 Pro, la consola ajusta automáticamente los parámetros de HDR durante la configuración inicial, sin obligarte a pasar por interminables pantallas de calibración. A esto se suma la compatibilidad con Variable Refresh Rate (VRR) y frecuencias de hasta 120 Hz en consola, lo que se traduce en animaciones más fluidas, menos tearing y una sensación de juego más estable siempre que el título lo soporte.
En PC y Mac, el panel puede subir hasta los 240 Hz, un dato claramente dirigido a los jugadores competitivos que pasan horas en shooters, MOBAs o battle royales. No es el monitor más espectacular del mercado si hablamos solo de números, pero encaja bastante bien con lo que hoy en día puede entregar una PS5 en la práctica, sin vender humo con resoluciones que al final dependen más de técnicas de reescalado que de potencia bruta.
El apartado de conectividad refuerza la idea de convertirlo en el centro del escritorio. El PlayStation Gaming Monitor incorpora dos entradas HDMI 2.1 y un DisplayPort 1.4, lo que permite mantener conectados al mismo tiempo la PS5, un PC de sobremesa y, por ejemplo, un portátil de trabajo sin estar cambiando cables. Los HDMI 2.1 admiten hasta 2560×1440 a 240 Hz con FRL y VRR; el DisplayPort 1.4 también llega a 240 Hz y es compatible con Display Stream Compression. Además encontramos dos puertos USB Type-A, un USB Type-C y salida de audio minijack de 3,5 mm, de modo que el monitor puede actuar como pequeño hub para accesorios y auriculares.
El detalle más simpático y al mismo tiempo más “PlayStation” es el gancho de carga integrado para el mando. Oculto en la parte trasera del monitor, se despliega para sujetar y recargar un DualSense o un DualSense Edge (se venden por separado). Es, básicamente, un aparcamiento oficial para el mando, siempre cargado y con un lugar fijo en el setup. No es una función revolucionaria, pero sí el tipo de detalle de diseño que marca la diferencia en un escritorio donde intentas mantener todo ordenado.
El sonido corre a cargo de altavoces estéreo integrados y de la mencionada salida de audio de 3,5 mm. Para partidas rápidas o contenido casual basta y sobra, pero Sony ya apunta a un complemento más serio: los próximos Pulse Elevate Wireless Speakers, un sistema de altavoces de escritorio con controladores magnéticos planares y micrófono incorporado, también previstos para 2026. El monitor, por cierto, es compatible con determinados soportes VESA, así que quien quiera liberar espacio en la mesa puede montarlo en un brazo articulado o directamente en la pared.
Ahora bien, en pleno 2026, parte de la comunidad mira la propuesta con bastante escepticismo. Un 27″ 1440p IPS de alta tasa de refresco habría sido casi aspiracional en 2020; hoy muchos entusiastas señalan que el listón lo marcan los paneles 4K y, sobre todo, el OLED, con negros puros, tiempos de respuesta casi instantáneos y un HDR muy superior al que puede ofrecer un IPS convencional. Ya existen monitores de 27 y 32 pulgadas con 4K y más de 120 Hz, e incluso opciones 1440p OLED a precios cada vez más accesibles. En ese contexto, la apuesta de Sony por un panel IPS “clásico” se siente algo conservadora, especialmente cuando la propia PS5 se vende como consola 4K desde el primer día.
Por eso, el punto de inflexión será el precio. Entre los comentarios ya aparecen frases como “muerto al nacer” si el monitor se sitúa demasiado por encima de la gama media-alta. El mercado está lleno de pantallas 1440p de 240 Hz en el rango de 300 a 500 dólares, algunas incluso con OLED. Y Sony ya tiene productos como el Inzone M10S y el M9 II, con especificaciones más agresivas y precios acordes. El PlayStation Gaming Monitor debería quedar un escalón por debajo de ellos, tanto en prestaciones como en coste. Si Sony intenta cobrar un precio de OLED premium por un IPS QHD solo por el logo de PlayStation en el marco, muchos usuarios recomendarán sin dudar otras marcas.
Al mismo tiempo, no todas las personas quieren un monstruo de 32 pulgadas 4K OLED a un metro de la cara. Una gran parte de la base de jugadores sigue feliz en el sofá, con la PS5 conectada a una tele 4K y un mando en la mano. Y entre quienes sí se han mudado al escritorio, 27″ sigue siendo para muchos el equilibrio perfecto: lo bastante grande como para sentirse dentro del juego, pero sin obligarte a girar la cabeza para ver los extremos de la pantalla. Hay quien se pasa a 32″ y no mira atrás por la mejora de inmersión y espacio de trabajo; otros lo encuentran excesivo a la distancia típica de un escritorio.
Al final, el PlayStation Gaming Monitor parece diseñado para un perfil muy concreto: el propietario de una PS5 o PS5 Pro que quiere un rincón de juego fijo en el escritorio, quizá compartido con un PC o Mac, y que prioriza la comodidad y la integración sobre las especificaciones extremas. Alguien que quiere enchufar la consola y tener HDR y VRR funcionando sin pelearse con menús, colocar el mando siempre en el mismo sitio cargándose y no llenar la mesa con una pantalla gigantesca. Mientras tanto, Sony sigue reforzando el resto de su ecosistema – desde una versión más económica de PS5 exclusiva para Japón hasta contenidos potentes como la expansión Elden Ring: Nightreign – , intentando que todo encaje en una misma familia de productos. Si el precio acompaña, este discreto 27″ podría convertirse en el monitor “de cabecera” para los jugadores de escritorio de PlayStation; si no, corre el riesgo de perderse entre los cada vez más numerosos modelos 4K y OLED con mejor relación calidad-precio.