El Poco F8 Pro acaba de aparecer en Geekbench y confirma lo que muchos sospechaban: la nueva generación de Poco vuelve a apostar por potencia de tope de gama con los típicos recortes bien calculados para mantener el precio a raya. 
Después de que el F8 Ultra se filtrara con el Snapdragon 8 Elite Gen 5, la nueva entrada en la base de datos revela que el F8 Pro también monta el Snapdragon 8 Elite. Es decir, no habrá gran salto en rendimiento bruto entre Ultra y Pro; la diferencia estará en cámaras, detalles de hardware y posicionamiento dentro del catálogo.
La unidad que pasó por Geekbench contaba con 12 GB de RAM, una cifra muy creíble como configuración base para el mercado global. Siguiendo la lógica de la marca, no sería raro ver variantes con 16 GB de RAM y hasta 1 TB de almacenamiento, pensadas para gamers, creadores de contenido y usuarios que viven con mil apps abiertas. A nivel de software, se espera Android 16 de serie con HyperOS 3, la nueva capa de Xiaomi que sustituye poco a poco a MIUI y busca unificar la experiencia entre móviles, tablets y otros dispositivos del ecosistema.
Un detalle llamativo llega desde las filtraciones de la caja de venta: el logo “Sound by Bose” impreso en el lateral. Eso sugiere que Poco quiere destacar el audio del F8 Pro con altavoces estéreo afinados en colaboración con Bose, algo poco habitual en un teléfono que probablemente se colocará en la franja de precio “flagship barato” y no en la gama ultra premium.
Por detrás de todo esto parece repetirse la jugada clásica de Xiaomi con los rebautizados. El Poco F8 Ultra se comenta como una versión global del Redmi K90 Pro Max, y el F8 Pro encaja muy bien como un Redmi K90 con logo de Poco. Si los rumores aciertan, veremos una pantalla AMOLED de 6,59 pulgadas con resolución de 1156 × 2510 píxeles, refresco de 120 Hz, atenuación PWM a 2.560 Hz para reducir el parpadeo y un pico de brillo que rondaría los 3.500 nits. Junto a eso, una batería enorme de 7.100 mAh y carga rápida de 100 W lo convierten en un candidato ideal para quien pasa el día entre juegos, redes y streaming sin querer vivir pegado al cargador.
El módulo de cámara es donde más se nota la tijera. Sobre el papel, el conjunto trasero suena muy bien: principal de 50 MP con estabilización óptica, telefoto de 50 MP con zoom óptico 2,5x y ultra gran angular de 8 MP, acompañados por una cámara frontal de 20 MP para selfies y videollamadas. El problema es precisamente ese ultra gran angular de 8 MP, que ya está siendo criticado por los usuarios: en 2025, ofrecer una “casi gama alta” con un sensor secundario digno de 2019 suena claramente a recorte. Para fotos rápidas y stories de Instagram servirá, sí, pero quien disfrute fotografiando paisajes, interiores amplios o grupos grandes notará enseguida que Poco ha ahorrado justo ahí.
También habrá polémica con la resolución de la pantalla. Muchas marcas chinas han ido abandonando silenciosamente los paneles 1440p en favor de resoluciones intermedias tipo 1,5K, y el F8 Pro sigue esa tendencia. Sobre el papel, la densidad baja de más de 500 ppp a la franja de los 400 y pico. En la práctica, con matrices de subpíxeles más modernas, buenos algoritmos de nitidez y una calibración decente, la mayoría de usuarios no distingue un 1,5K bien hecho de un 1440p, salvo que pegue literalmente la cara al panel. A cambio, el consumo se reduce, la GPU sufre menos y el móvil se calienta mucho menos en sesiones largas de juego.
Ahí entra de nuevo Geekbench en la conversación. No es la primera vez que se comenta que móviles de Xiaomi, Redmi y Poco con chips Snapdragon tope de gama no encabezan las tablas de benchmarks, pese a montar el mismo silicio que otros fabricantes. La explicación más lógica apunta a límites de energía y frecuencias algo más conservadores: un ligero underclock diseñado para evitar que el Snapdragon 8 Elite se convierta en una plancha y empiece a recortar rendimiento de forma agresiva tras unos minutos. En números significa perder algunos puntos de score; en el uso real, significa mantener FPS más estables y temperaturas más razonables cuando llevas 20 o 30 minutos jugando.
En conjunto, el Poco F8 Pro encaja a la perfección en la filosofía de la marca. Tienes chipset de gama alta, mucha RAM, una batería gigantesca, carga rapidísima de 100 W y ahora incluso audio firmado por Bose. A cambio, aceptas dos concesiones claras: un ultra gran angular de 8 MP que no está a la altura del resto del hardware y una pantalla 1,5K en lugar de un panel 1440p de manual. No es un teléfono pensado para seducir al usuario de iPhone que busca la experiencia más “premium”, sino para quien quiere la máxima potencia y autonomía posible por cada euro invertido, y está dispuesto a mirar un poco menos la cámara secundaria y la ficha técnica de la pantalla.
Si la relación con el Redmi K90 se confirma, el mercado global recibirá por fin hardware muy cercano a un tope de gama chino, pero con marca Poco y precios más agresivos. El F8 Ultra ocupará el papel de monstruo de especificaciones para entusiastas, mientras que el F8 Pro apunta a ser la opción equilibrada, con mejor relación calidad-precio. Y, si nos guiamos por los comentarios de la comunidad, en cuanto la serie F8 llegue a las tiendas la siguiente pregunta será inevitable: ¿cuándo aterriza la próxima generación de Redmi Note para llevar esta misma receta de “mucho móvil por poco dinero” a un segmento todavía más accesible?