
Poco F8 Ultra se deja ver en Geekbench y apunta directo al trono de los gama alta
Poco parece haberse cansado de los ciclos tranquilos de un año. Todo indica que el Poco F8 Ultra y el Poco F8 Pro llegarán bastante antes de lo previsto, sin esperar al aniversario habitual de la serie. Aunque la marca todavía no ha hecho un anuncio oficial, las pistas son claras: los dos modelos ya han pasado por organismos de certificación en varios países y la caja filtrada del F8 Pro muestra con orgullo el sello “Sound by Bose”, una declaración de intenciones para subir de nivel en experiencia prémium sin abandonar el ADN de relación calidad-precio agresiva.
El protagonista de los últimos días es el Poco F8 Ultra, que acaba de aparecer en Geekbench. Para los aficionados al hardware, estos benchmarks son casi una rueda de prensa adelantada: revelan el corazón del dispositivo antes de que empiecen las campañas publicitarias. En este caso, la ficha es contundente: el F8 Ultra monta el Snapdragon 8 Elite Gen 5, el último chip tope de gama de Qualcomm, pensado para juegos exigentes, multitarea pesada y usuarios que no quieren concesiones en rendimiento.
La unidad que pasó por Geekbench contaba con 16 GB de RAM, una cifra que hace unos años solo veíamos en portátiles. Con esa cantidad de memoria, resulta posible saltar de un juego a una app de edición de vídeo, a varias redes sociales y a un navegador lleno de pestañas sin que el sistema sufra ni cierre procesos en segundo plano. El software de pruebas era Android 16, dejando claro que Poco prepara un móvil con varios años de vida útil por delante, listo para nuevas funciones y actualizaciones.
Por encima de Android, todo apunta a que correrá HyperOS 3 de Xiaomi. Más que una simple capa estética, HyperOS se ha convertido en el pegamento del ecosistema: conecta el móvil con tablets, portátiles y dispositivos de hogar inteligente, y añade ajustes finos de rendimiento, modos de ahorro energético más inteligentes y un alto nivel de personalización. Combinada con el Snapdragon 8 Elite Gen 5, la experiencia que se espera es la de una interfaz muy fluida, tiempos de carga reducidos y mejor gestión de la batería frente a generaciones anteriores.
Aunque Poco no ha publicado todavía la ficha completa, los filtradores coinciden en un mismo punto: el F8 Ultra sería en realidad una versión renombrada del Redmi K90 Pro Max para mercados internacionales. No sería la primera vez que la marca recurre a esta táctica: toma un modelo potente de Redmi, lo viste con estética Poco, ajusta el mensaje de marketing y lo lanza como alternativa “gama alta sin precio de gama alta” en otras regiones.
Si esa equivalencia se confirma, la pantalla será uno de sus grandes reclamos. Hablamos de un panel AMOLED de 6,9 pulgadas con resolución de 1200 x 2608 píxeles y tasa de refresco de 120 Hz. Es una pantalla pensada para vivir con el móvil en la mano: juegos con animaciones suaves, series y películas con buena nitidez y una lectura cómoda de redes sociales o noticias. El supuesto brillo máximo de 3.500 nits lo colocaría entre los mejores dispositivos para uso bajo sol directo, mientras que el PWM de 2.560 Hz promete reducir la fatiga visual en uso nocturno a bajo brillo, algo que muchos usuarios sensibles a parpadeos agradecerán.
En almacenamiento, el F8 Ultra también quiere jugar en liga mayor: se esperan configuraciones de hasta 1 TB. Eso da margen para guardar vídeos en 4K (o incluso 8K), pesados juegos AAA para móvil, bibliotecas de música offline, documentos de trabajo y un archivo de fotos inmenso sin tener que borrar contenido cada pocas semanas. Si unimos ese terabyte con los 16 GB de RAM, el resultado es un dispositivo que se acerca más a un ordenador de bolsillo que a un smartphone tradicional.
El apartado fotográfico también llega con ambición clara de competir con los grandes. En la parte trasera, los rumores apuntan a un módulo triple con tres sensores de 50 MP: cámara principal con estabilización óptica para fotos nocturnas más limpias y vídeo más estable, teleobjetivo periscópico con zoom óptico de 5x para acercar sujetos lejanos sin destrozar el detalle, y una ultrangular de 50 MP para paisajes, interiores y fotos en grupo. En el frontal, una cámara de 32 MP debería ofrecer selfies definidos y videollamadas con buena calidad incluso en condiciones de luz complicadas. La gran incógnita será el procesado de imagen: si Poco acierta con el software, el F8 Ultra puede convertirse en un serio candidato a “móvil fotográfico” a precio ajustado.
El sonido es otro de los pilares donde Poco quiere diferenciarse. La mención a Bose en la caja del F8 Pro hace prácticamente inevitable pensar que el F8 Ultra también contará con un sistema de audio afinado en colaboración con la marca. Se habla de dos altavoces estéreo y un woofer adicional en la parte trasera, con el objetivo de lograr más cuerpo en graves y un escenario sonoro más amplio que el de los típicos altavoces de móvil. Para quienes ven series sin auriculares, juegan a shooters online o escuchan música directamente desde el teléfono, esto puede marcar una diferencia importante frente a otros modelos del mismo rango de precio.
Para sostener todo este hardware, la batería tendría una capacidad de 7.560 mAh, muy por encima de los aproximadamente 5.000 mAh que solemos ver en la gama alta actual. Combinado con la eficiencia del Snapdragon 8 Elite Gen 5 y las optimizaciones de HyperOS, el escenario más realista es de más de un día de uso intenso e incluso dos días de uso moderado sin necesidad de enchufe. Y cuando toque cargar, entran en juego los 100 W de carga rápida por cable y los 50 W de carga inalámbrica, reduciendo al mínimo los tiempos pegados a la pared.
En conjunto, el Poco F8 Ultra se perfila como un flagship killer de nueva generación: ofrece especificaciones de primera línea, una batería gigantesca, audio cuidado, una pantalla grande y muy luminosa, un set de cámaras versátil y un software adaptado a la vida conectada. Si Poco mantiene su estrategia de precios agresivos, este modelo tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los móviles más comentados del año entre quienes quieren rendimiento de gama alta sin pagar el precio completo de un buque insignia tradicional.