La ironía del mercado actual de los smartphones es evidente: las grandes marcas invierten fortunas en inteligencia artificial, mientras que la mayoría de los usuarios apenas la nota. Samsung, Apple y Google compiten por vendernos la idea de que la IA es el futuro de la telefonía móvil, pero para la gente común lo importante sigue siendo lo de siempre: buena batería, una cámara decente y un precio que no duela. Todo lo demás, desde asistentes inteligentes hasta resúmenes automáticos de correos, parece más un truco publicitario que una necesidad real.
Durante los lanzamientos del Pixel 10, el Galaxy S26 y el iPhone 16, las palabras “IA” y “revolución inteligente” se repitieron sin parar. 
Hablaron de traducción en tiempo real, generación de emojis personalizados y asistentes que resumen tus mensajes. Pero según encuestas recientes, más del 70 % de los consumidores ni siquiera piensa en la inteligencia artificial cuando compra un teléfono. Para la mayoría, sigue siendo un concepto lejano, algo que no influye en su día a día.
Este abismo entre lo que las empresas venden y lo que los usuarios realmente quieren es enorme. Las marcas quieren convencernos de que la IA cambiará nuestra relación con el móvil, pero en foros y redes sociales la gente se ríe: “sí, muy inteligente, pero sigue trabándose cuando abro la cámara”. Al final, la mayoría prefiere un teléfono rápido, estable y con buena cámara antes que uno que intente escribirles los mensajes.
Aun así, no sería justo decir que la historia termina aquí. Muchas tecnologías empezaron como simples curiosidades antes de convertirse en estándar. Pasó con los lectores de huellas, la carga inalámbrica y el 5G. La IA podría seguir ese mismo camino cuando deje de ser un conjunto de funciones llamativas y empiece a ofrecer beneficios reales. Cuando un asistente sea capaz de anticiparse a tus rutinas, ayudarte sin pedirlo y adaptarse a tu comportamiento, entonces la gente empezará a valorarlo.
El iPhone 17, por ejemplo, incorpora la IA más profundamente en iOS, pero su éxito sigue basándose en mejoras de hardware y en la confianza de los usuarios. Apple acaba de alcanzar un nuevo récord de valor de mercado, demostrando que el prestigio de la marca pesa más que cualquier promesa de “inteligencia”. Samsung y Google enfrentan el mismo reto: tienen tecnología potente, pero falta el impacto tangible que haga que el usuario diga “esto me cambia la vida”.
Hoy por hoy, la IA en los smartphones es una promesa sin cumplir: cara, impresionante en los anuncios, pero irrelevante para la mayoría. Sin embargo, el día que realmente empiece a entendernos, anticiparse a nuestras necesidades y resolver problemas de forma útil, cambiará por completo la forma en que usamos nuestros teléfonos. Hasta entonces, seguirá siendo una curiosidad cara que nadie pidió, pero que algún día podría volverse imprescindible.
2 comentarios
Cada año lo mismo: mejor cámara, nuevo chip y ahora… más IA 💀
El día que la IA sea más lista que yo, que borre mi historial por favor 🤖